Ir al contenido principal

Historia cortita :3

Cuenta la leyenda que existe, en lo más profundo de la más oscura selva, cierta clase de árbol que da el fruto más exótico jamás imaginado. Cuentan que hace muchos años, un hombre lo bastante valiente como para adentrarse en la espesura de lo desconocido, lo bastante paciente como para caminar día y noche por incontables lunas, logró encontrar el único árbol que queda de su especie. Sólo él consiguió el preciado fruto, y logró volver para contarlo.
Y este hombre vivió feliz y acomodado el resto de sus días, puesto que el fruto de aquel árbol eran diamantes. Los más puros diamantes nunca vistos por ojo humano, brillantes como el sol al alba, transparentes como el agua de un manantial, tallados con las más hermosas y variadas formas.

Cuenta la leyenda también, que cierta tribu de la zona imponía a sus jóvenes, como rito para pasar a la edad adulta, adentrarse en aquella jungla y volver con uno de los frutos de aquel árbol. Pero aquello era en realidad dura tarea para un joven, y la tribu terminó desapareciendo...

Mucha gente se ha adentrado en la espesura, buscando el preciado tesoro que sólo aquel árbol puede proporcionarles. Y todos, absolutamente todos, se han dado la media vuelta antes de llegar a él. Es sólo una quimera, se dicen al dar la espalda al camino. Una invención para reírse de los niños y los ingenuos. Es imposible que exista un árbol así.
Y aunque existiera, las penurias que el camino me augura son suficientes para que de la media vuelta. ¿Para qué sirve un diamante si se está muerto?

Porque habiendo árboles de todo tipo, que proporcionan comida al hombre hambriento, ¿por qué me voy a molestar en perseguir una quimera, que puede o no ser real, y por la que tendré que entregar mucho más de mí que para cuidar un simple árbol frutal?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cosas para hacer bulto mientras se me ocurre algo

Estoy fascinada. Llevo más de dos semanas de convivencia con otras cinco chicas, en una casa que si bien de modo absoluto es desproporcionadamente grande, al añadir el dato de que alberga a seis féminas se vuelve de tamaño medio. La segunda ducha - ahora ya está demostrado, con voltímetro y notario incluidos - da calambre, así que sólo tenemos un cuarto de baño completo para ducharnos. El suelo de tarima flotante tiene complejo de capa tectónica y no para de ondularse y abombarse por todos lados. Durante dos terribles días el fregadero y la lavadora se declararon en huelga y se negaron a expulsar agua por sus respectivos desagues. Internet sólo va como Dios manda en el salón, y en las habitaciones nos dedicamos a conectarnos a las redes no seguras que estén detectables en cada momento - menos yo, que como mi habitación no es exterior no cojo ninguna -. El extractor de la cocina sólo funciona cuando el calentador está parado y las luces secundarias de la cocina apagadas. Vamos, que no p

Crónica de una búsqueda de piso - Tercera entrega: Como toda trilogía, la tercera parte es la última

Sí señores, parece que ya tengo un lugar a donde irme a vivir cuando me vaya de la trampa psicológica en la que se ha convertido mi actual hogar. Y es una pena, porque tras cada mudanza paso por un periodo de adaptación que suele durar entre dos y tres meses, durante los cuales estoy bastante de los nervios porque no reconozco mi hogar en el sitio en el que vivo. Y ya llevo tres mudanzas en menos de un años. Echad cuentas de cuántos meses he estado de los nervios. .. ........................................ Primera parte aquí Segunda parte aquí Viernes. Ese día tenía concertadas tres visitas a pisos: Un ático a compartir con otras tres chicas a las seis y media, un piso a compartir con una francesa y una inglesa a las siete y media, y otro a compartir con dos chicos y una chica a las ocho y media. Tras una agradable comida con Trini y un no menos agradable paseo por el abrasador sol de Madrid centro, cogí el autobús en Guzmán el Bueno en dirección a Argüelles, la zona donde estaban los

Oda a mi ego (o Porque Yo Lo Valgo)

Ayer tenía la intención de empalmar, dado que me he tirado todo el fin de semana durmiendo, y tengo el sueño ya no cambiado, sino totalmente desquiciado. Pensaba que una terapia de choque me lo regularía, aunque al final acabé yéndome a la cama a las tres y cuarto, porque se me cerraban los ojos frente al ordenador y no podía teclear y usar la tableta gráfica mientras me sujetaba los párpados, me faltaban manos. Así que sobre las tres de la mañana comencé a recoger el chiringuito y a preparar las cosas para hoy, que iba a ser un día muy liado. En uno de los paseos por el cuarto me vi reflejada en el espejo. Por algún extraño motivo, suelo ponerme bastante guapa cuando tengo sueño o estoy especialmente decaída - es por eso por lo que afirmaré hasta la muerte que yo he nacido para gótica -, y como ayer se cumplían los dos supuestos, incluso con ojeras y todo me gustó mucho mi reflejo. Así que cogí el móvil, y me hice unas cuantas fotos en las que, oh milagro de la naturaleza, apenas sí s