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Mostrando las entradas etiquetadas como Romántico

A una llamada de teléfono

A una llamada de teléfono. Hay veces, esos breves instantes que tarda en darse cuenta de que aquello que parece tan cercano es del todo imposible, que le abruma la felicidad. Instantes en los que, con el teléfono en la mano, los dedos paseando indecisos por un número de teléfono que es incapaz de olvidar, sólo asoman a su mente los buenos momentos, y los agrios recuerdos de los últimos días, olvidados, se diluyen en la esperanza de poder recuperar la dulzura de los primeros besos, las promesas de las primeras caricias... Y cuando está a punto de marcar el primer dígito, cuando la esperanza y la dulzura la han cegado de tal manera que piensa que con hacer una llamada telefónica va a conseguir que el pasado vuelva, surge la pregunta; la maldita pregunta que no significa nada y a la vez lo significa todo, y que siempre, sin faltar a ninguna de sus citas, derrumba sus ilusiones en momentos como este. "¿Y qué le digo?" ¿Qué le digo?, se pregunta. Y entonces, como el agua de una pr...

Nach: Amor Libre

Nach: Amor Libre Sigo siendo libre nada es complicado a tu lado tu me haces libre estoy irreconocible desde que te conoci mas vivo y mas sensible, porque estas aqui, contando tus segundos junto a mi y esto lo escribi pensando en ti... porque te quiero. Porque te quiero, por encima de cualquier pero, mas alla del poderoso caballero don dinero, tu renaces al amante, y adormeces al guerrero... haces que solo sepa hablar con el corazon primero, y te quiero, eres la luz de mi agujero, esa manta que me arropa en este frío mes de enero. eres la mas linda flor que vi crecer en mis tierras, la luz y la paz de un reportero de guerra, Por ti, saltare todas las ballas, vayas donde vayas, besare tus huellas en el suelo, porque te quiero gritaré al planeta entero que eres tu y soy yo, salvaré cualquier escollo con tu apollo, Trepare por tu espalda, hasta llegar a tu cuello, para acariciar tu oído, y definirte lo mas bello, todos tus detalles, todos tus destellos, son astros en el cielo, y no puedo v...

¿Pero qué mierda de cuento de hadas es este?

- ... y entonces el príncipe se dio cuenta de cuánto quería a la princesa, a la que prometió amor y entrega eternos, y... - ¿Y vivieron felices y comieron perdices? - Eh... Sí bueno, algo parecido... - ¿Parecido? ¿Cómo que parecido? - Sí... El caso es que la princesa estaba ya muy curada de espanto, y no creyó al príncipe, que para que la princesa se lo tomara en serio tuvo que hacer un largo viaje hasta los confines del mundo para conseguir un anillo tan hermoso que ni la más testaruda de las princesas habría podido rechazar... - ¿Y luego volvió y se lo dio a la princesa y fueron felices por siempre? - Bueno... Volver, volvió. Pero para hacer el viaje y comprar el anillo había gastado tanto dinero que su reino se había quedado en la ruina, y había tenido que vender su título para poder conseguir pasaje en el barco de vuelta... - Pero no importa porque la princesa era rica y volvió y le dio el anillo y fueron felices, ¿verdad? - Algo así... El caso es que el príncipe tardó tanto en hac...

¿Filosofía barata? No, exceso de estrógenos

Dicen que el amor, cuando es verdadero, es para siempre. Cuando no es deseo de poseer a alguien, encaprichamiento, o mera tontería adolescente, cuando es voluntad sincera de entregarse a alguien, de hacer sus días más felices, de estar ahí siempre que te necesite, uno no puede levantarse una mañana y simplemente dejar de sentirlo. Uno no deja de sentir lo que sintió. Uno no puede olvidar lo que sintió. Por eso duele tanto tener que dejar un amor atrás, no porque quieras, sino porque te han obligado a hacerlo. Duele demasiado, trae demasiados recuerdos, el saber que algo tan profundo, tan sincero, tan hermoso, puede aparecer y desaparecer como si de un truco de magia se tratase. Uno no tendría que verse obligado a dejar de sentirlo. Uno no debería verse traicionado de esa manera. Simplemente, es demasiado cruel. No quiero volver a escribir palabras de amor que luego me harán llorar cuando las relea. No quiero tener que borrar entradas de blog porque me avergüenzo de ver cuánto quise y l...

Me la juego por lo militar... en más de un sentido

Yo te añoraré en la distancia, cuando partas al campo de batalla. Yo velaré por ti cuando estés lejos del hogar. Yo sufriré tu desesperación ante los horrores del Hombre. Yo sufriré con tus heridas. Yo lloraré desconsolada tu partida, en los brazos de tus hermanos de armas. Yo me derrumbaré de dolor ante tu féretro. Yo te recordaré eternamente. Yo te seguiré amando más allá de tu partida. Más allá de la muerte. La que ama como nunca será amada. La que recuerda aunque la olviden. La que siempre está ahí aunque no den nada por ella. La que espera lo que nunca llega. La que lucha por lo imposible. Y por supuesto, la que tiene el pelo morado y naranja. El amor es algo demasiado preciado para meterlo sin más en el baúl de las cosas que olvidamos a lo largo de nuestra vida. Podréis despreciar lo que os di, no valorarlo, ni siquiera recordarlo. Porque para vosotros algo que no podáis usar para sentiros más importantes, más poderosos, más influyentes, no tiene valor alguno en el mundo que no...

Mira lo que el alcohol me hace decir

Hoy, pensando en ti, de pronto las frases que surgían en mi mente han empezado a rimar. He empezado a componer un poema, pero sólo me han salido versos baratos del tipo "sueño con tus besos, vivo por tus labios", y otras estupideces del estilo de las canciones para adolescentes hiperhormonadas. Y más o menos cuando llevaba media estrofa, me he dado cuenta de que nada de lo que pensaba era cierto. Porque tu cuerpo no tiene nada que ver con esto. No anhelo tus besos; me sonrojo al recordar la caricia de tu aliento en mi mejilla cuando me hablas al oído. No vivo por tus labios; tu sonrisa es el sol que ilumina mis días lluviosos. No deseo tu cuerpo; echo de menos el calor de tu abrazo y el susurro de tu voz adormilada cuando me acuesto por las noches. No es el tacto de tu piel, es cómo me haces reír cuando estoy triste, lo que me da fuerzas para levantarme cada mañana. No es el fuego del durante; es la ternura del después, con lo que me duermo sonriendo por las noches. Sí, sient...

Cuéntame...

Háblame de ella. Cuéntame cómo la conociste, cómo destacó sobre todos los demás en la multitud, cómo tu corazón se aceleró cuando reuniste el valor para acercarte y saludarla. Cómo su sonrisa al decirte hola iluminó la sala como la más brillante de las estrellas. Cuéntame cómo tu corazón se negó a obedecer a tu mente cuando comenzaste a sentir algo por ella. Cómo sus palabras encendían tu alma, cómo cada conversación era una nueva cosa en común. Cómo tus ojos no podían dejar de mirarla y sus gestos te hipnotizaban, cómo luchabas entre seguir mirándola, embriagándote de ella, o interrumpir la melodía de su voz y besar esos labios que prometían tanta ternura y tibieza. Cómo el ondear de su pelo hace que desees acariciárselo, peinarlo con tus dedos, apartárselo del rostro para poder besarla. Cómo mientras habla de sus sueños puedes verte a su lado en ellos, porque también son los tuyos. Cómo pasas cada minuto en que no está a tu lado pensando en ella, y cada minuto con ella temiendo que l...

Es mucho más

Hacía ya tiempo que no ponía una entrada seria como Dios manda. Como me he levantado con el día tonto, que no os sorprenda la temática. Y si hay niños leyendo esto, que sepáis que no es pornografía. Es Amor. .................................. El vestido negro resalta la blancura de su piel. Tumbada sobre las sábanas, parece una ninfa recién salida de un cuento de hadas. Está nerviosa; sus enormes ojos más abiertos de lo normal, ligeramente vidriosos, están esperando algo que a su entender está tardando demasiado. Entreabre la boca, sólo un poco, casi imperceptiblemente. Pero es suficiente para que él reaccione. Se inclina sobre ella, le besa las mejillas, la barbilla, y luego roza ligeramente sus labios. Ella levanta ligeramente la cabeza, no le deja despegar los labios. Le abraza, le besa con dulzura, y él responde de igual modo. Las manos de él bajan hasta las piernas de ella, bajo la falda, acariciándole los muslos. Ella se estremece al sentir su roce. Deshace el abrazo, si bien que...

Dulces sueños

Como tantos otros días, no he oído el despertador del móvil la primera vez que ha sonado, y cuando me ha despertado al sonar quince minutos después, me he encontrado espatarrada en la cama, con un brazo estirado hacia mi escritorio, y el móvil en la mano. Son extrañas las posturas en las que me sorprendo a veces por las mañanas; cualquier día abriré los ojos y estaré haciendo el pino sobre la cama. Miro el reloj; hora de irse levantando. Pero hoy no toca levantarse pronto, hoy toca descansar un poquito más. Me giro, y me hago una bolita junto a él, que está durmiendo a mi lado. En sueños, él nota que no estoy tapada, echa la manta sobre mi cuerpo, y me abraza. Pego mi cara a la suya, tanto que nuestras frentes se tocan y puedo acariciar sus mejillas con mi nariz, y cierro los ojos. Noto el calor de su cuerpo, y me dejo envolver por él como si de otra manta se tratase. El aroma de su cuerpo, mezclado con su colonia y su desodorante, despierta agradables recuerdos en mi adormilado cerebr...

"Ven, anda"

El tacto frío de la funda nórdica la despierta de un modo que a ella se le antoja dulce. Abre los ojos, sin saber dónde se encuentra, tarda unos momentos en comprender de qué habitación es la pared que contempla, y unos pocos más en comprender cómo ha llegado allí. Bosteza, perezosa, como un gato al sol, estirándose todo lo larga que es, disfrutando del fresco de la manta sobre su cuerpo. Se gira lentamente, con una sonrisa en los labios, y le encuentra sentado delante del ordenador, dándole la espalda. Le oye hablarla; se ha dado cuenta de que está despierta, así que ella se hace una bolita bajo las mantas, sonriente, esperando que se levante y se acerque a la cama. Pero pasa un minuto, y otro, y no se mueve. Ella, incrédula, le habla. Él responde, sin girarse en ningún momento, y sigue a lo suyo. Ella le clava los ojos en la nuca, intentando hacer que se vuelva con la fuerza de su pensamiento. Pero él sigue sentado de espaldas a ella. Al final, ella tiene que pedirlo: "¿No viene...

Que no soy objetiva, dice

¿Que no soy objetiva contigo? ¡Pero si soy tu mayor crítico! Juzgué objetivamente cada ataque de ira, cada comentario despectivo, cada inseguridad, cada prepotencia, cada lágrima, cada sonrisa... ¿Y sabes cuál fue el resultado de mi juicio objetivo? Que me enamoré de ti. Ala, objetiviza esto.

Una última sonrisa

Ale, de nuevo mi historia para el concurso de relatos mensual de MFS , en el cual no puedo participar porque soy juez ._. Esta vez sí que he respetado las bases en cuanto a longitud de la historia. Espero que os guste ^^ ............................................................ Siempre me encandiló su sonrisa. Desde el momento en que la vi por primera vez, en aquel pub , me enamoré de aquellos labios. Cuando me la presentaron tenía los labios pintados de rojo sangre; siempre los llevaba de ese color. Seguramente sabía el efecto que causaban en los hombres, y quería aprovecharlo al máximo. Sus labios siempre estaban curvados, siempre expresaban algo. Me encantaba observar cómo tenían una forma diferente según con quién estuviera hablando, pero siempre con las comisuras curvadas hacia arriba. Tardé tiempo en darme cuenta de que la mueca que siempre le encendía el rostro, y que yo comparaba con la expresión de un ángel , no era más que desprecio. Pero para cuando lo supe ya era demasia...

Sobre endorfinas y lunes por la mañana

Ayer, volviendo al piso, se me ocurrió llamar para avisar de que en una hora estaría allí, y de paso saber si me encontraría o no la casa vacía. Al colgar me disculpé con mi acompañante, porque me pongo bastante cursi cuando hablo con él por teléfono, y sé que la gente puede sentirse algo violenta cuando ve a alguien más basto que una mula de carga hablando como si la hubiese poseído media docena de princesas Disney. Exactamente, las palabras que usé para disculparme fueron estas: "Perdona que esté tan ñoña. Si te sirve de consuelo, cuando no tengo pareja soy una amargada de la vida" Pero tras un silencio en el que pensé lo que había dicho, rectifiqué. "Bueno, de hecho, soy una amargada de la vida aunque tenga pareja. Lo que pasa es que las endorfinas me cambian el ánimo" En el autobús de vuelta a casa le estuve dando vueltas a esa afirmación. Es verdad que últimamente, aunque no me noto más animada ni tengo menos líos en la cabeza, la gente de mi alrededor me ve má...

Feliz Mesversario ^^

El ron con lima me ha sentado fenomenal. La música me resulta muy agradable, me anima a bailar, a saltar al ritmo de los redobles de batería, de las melodías de las guitarras eléctricas. Me siento bien por primera vez en varios días, despreocupada, disfrutando de las sonrisas que me dirigen mis compañeros de garito cuando nuestras miradas coinciden. Me preguntan qué tal me va. Me sorprendo de verlos tan cambiados. Me intereso por la nueva acompañante de uno de ellos. Pero el volumen de la música no da lugar a una conversación muy profunda. Así que simplemente bailamos, hacemos el ganso siguiendo la música, gritamos a pleno pulmón las letras de las canciones que estamos oyendo. Y de repente me quedo paralizada. Es solo un momento, porque me pasa tan a menudo que he aprendido a disimular la impresión que me causa. El caso es que ahí, en mitad del garito, saltando al ritmo del Mago de Oz, y riendo mientras él despotrica sobre el grupo en cuestión, me asaltan las mismas preguntas de siempr...

No hay sitio para "Uno más"

El concepto "una más" siempre me ha molestado bastante. Me molesta pensar que he sido una más para personas que han tenido un significado especial para mi. Y me molesta porque para mi nunca ha habido alguien que fuera "uno más". Sobre todo, tratándose de los hombres a los que he amado, no hay sitio para ese concepto. Todos ellos entraron en mi corazón, ahí se quedaron, y lo sepan o no, cuido y mimo su recuerdo, y les guste o no, no tengo ninguna intención de echarles de ahí. Y todos ellos, aún aquellos para los que no signifiqué nada, me guardan en el suyo. Porque les di un pedazo de mi alma, y ni me arrepiento de habérselo dado ni quiero recuperarlo. Ahí está bien, con ellos, donde quiero que se quede. Lo sepan o no. Les guste o no.

No hay palabras

Hoy estaba pensando en escribirte un sms diciéndote cuánto te quiero, pero no se me ocurría qué poner. Al final, he decidido poner "no hay palabras que logren expresar el modo en que te quiero". Pero entonces he pensado: Si no hay palabras que logren capturar la magnitud de lo que siento por ti... ¿para qué usar palabras? Así que voy a hacer que sepas todo lo que te quiero con hechos.

El otro día me dijo...

El otro día me dijo algo que me dejó sin aliento. Tardé en reaccionar, y para cuando se me ocurrió contestar a esa frase, ya se había cambiado de tema. Seguramente lo dijo sin pensar, no creo ni que se diera cuenta de ello. Mejor así, recuerdo que pensé. No quiero que se sienta violento, ni decirle nada que pueda hacer que se apague ese brillo que tanto me gusta ver en sus ojos. Además, ese tipo de cosas es muy bonito oírlas, aunque tanto quien las dice como quien las oye sepa que no son ciertas, y a pesar de que los dos hayamos evitado por todos los medios hacer ningún comentario de ese tipo. Ay, cómo se me derritió el alma cuando oí aquello... Ninguna fuerza del universo volverá a hacerme creer en esa palabra, y sé que él tampoco cree en ella. Pero aún así, enternece pensar que la frase en la que la usó le salió del alma... Usó la palabra "siempre".

Hoy voy a ir al Templo a dar gracias

Hoy voy a levantarme temprano, antes de lo necesario, y me voy a vestir con mi mejor kimono de ceremonias para ir al Templo. Me voy a acercar al altar de ofrendas, voy a encender una velita , y voy a hacer sonar la campanilla y dar tres palmadas, para hacer saber a los dioses que me encuentro allí, y quiero hablarles. Les voy a dar las gracias por haberme conducido por este camino durante mi existencia, porque si bien no ha sido lo más agradable, me ha enseñado y me ha hecho fuerte para afrontar el futuro, y todo lo que soy se lo debo a lo que he aprendido mientras avanzaba. "Gracias por darme estos ojos con los que veo realmente el mundo", les diré, porque con ellos veo también a la gente que no puede o se niega a ver, y aún siendo más felices que yo en su ceguera, nunca llegarán a comprender nada. Voy a agradecerles también el haber propiciado que nuestras vidas se cruzaran, porque el simple hecho de conocerte es para mí una recompensa. Y también les daré gracias por hacer...

Tenía que decirlo

Mañana, cuando el despertador suene a las seis y media de la mañana, seguramente lo primero que haga tras apagarlo será estirarme, bostezar, y sonreír. Cuando me prepare a toda prisa para no llegar tarde, lo más seguro es que al mirarme en el espejo para maquillarme le sonría a mi reflejo. Mientras aguante a pie parado los sesenta minutos en metro que tengo que hacer diariamente para llegar a mi trabajo, dejaré de leer de vez en cuando para sonreír con la vista perdida en el vacío. Y pasaré las nueve horas que tiene mi jornada laboral sonriendo al monitor de mi ordenador, suspirando entre línea y línea de código. Las sonrisas brotan de mi corazón como un líquido en ebullición, y rebosan por mis labios. No me importa que no sean para siempre, porque lo importante es que hoy sonrío. Y sonrío cada vez con más ganas, porque no hay nada que me haga más feliz que sentir lo que siento. Me da igual que el amor no sea para siempre. Me da igual que al final siempre termine doliendo. Porque no ha...

Castillos para mis sueños

Cuando era pequeña me encantaba hacer castillos de arena. Todos los veranos, bajaba a la playa armada con mi cubo, mi pala y mi rastrillo, dispuesta a construir el mayor y más bonito castillo del mundo. Un castillo como los que veía en las series de dibujos animados, más alto que yo, con torretas por todas partes, cúpulas, tejados en punta, y hasta un puente levadizo sobre el foso que lo rodearía. Mientras los construía, imaginaba que quienes levantaban las paredes de arena eran centenares de diminutos obreros, y que vivirían en él, junto con el resto de los habitantes del reino, cuando lo terminasen. Levantaban la torre principal, donde se alojaría la familia real. Las casitas pegadas a la muralla exterior, para los comerciantes y prestamistas. Los graneros, y un pequeño establo donde guardarían las monturas del rey y su familia, y las estancias de los nobles, que eran pequeños edificios adosados a la torre y a las torretas de vigía. Nunca conseguí hacer un castillo tan grandioso como...