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Mostrando entradas de marzo, 2012

Fuuuuuuu

Yo una vez fui romántica, pero ya se me pasó.
Hablaba con poemas, soñaba despierta, dibujaba corazones en los márgenes de los folios. Cada día comenzaba con un susurro y terminaba con una promesa; el mundo era bondad y regocijo, solo existían dulces palabras. La vida me sonreía, el mundo era un hermoso recipiente en el que derramar mi dicha. Cada flor era un regalo, cada beso irrepetible, cada caricia digna de mil versos de amor.
Efectivamente, hubo un tiempo en el que fui romántica. Es una suerte que ya me haya curado.
Porque esas sensiblerías están muy bien cuando tienes quince años y crees que los cuentos de hadas están basados en hechos reales.
Pero yo ya no soy una niña. Y las rosas se marchitan, los besos se agrian, las palabras de amor se acaban, las promesas se rompen, y al final la culpa es tuya por haberte creído todas esas gilipolleces.
Que sirva como aviso.

Las maravillosas horas extra no remuneradas

"No, si en esta empresa no somos de hacer horas extra. Bueno, salvo cuando hay que entregar el proyecto, que entonces hay que quedarse sí o sí. Pero eso es solo de vez en cuando"
"¿Cuándo puedes tener esto?" "Pues yo sola, en 5 días. Si lo hago con Carlos, unos 2 o 3" "Vale, pues ténmelo mañana"
"Puf, estoy hecho polvo, llevo toda la semana saliendo a las 9 de la noche (llegando a las 8am). Pero claro, esto hay que tenerlo para la fecha..."
...

Hoy, damas y caballeros, voy a hablar de las horas extra no remuneradas.
Cada vez en más empresas se está instaurando el tratamiento de las horas extra no remuneradas como algo que está ahí, que se tiene que hacer, que es normal que exista y que puede ser motivo de despido si te niegas a hacerlas. Es algo necesario para terminar los proyectos, para cumplir plazos, para no salirse de presupuesto. Y la empresa espera que las hagas sin quejarte e incluso alegre por ello, ya que es una manera de devolverle…