30 de agosto de 2012

Spoiler Alert: Expendables 2

He de decir que cuando compré la entrada para Expendables 2 me esperaba una película sangrienta con argumento facilón y muchos señores mayores repartiendo ostias.

Y no me decepcionó.



Expendables 2 es el "más difícil todavía" de su primera parte. Ya sabemos quién es quién, así que la película arranca con fuerza, explosiones y mucha sangre, que basicamente es lo que hemos venido a ver.
Tras el bombazo inicial y la despedida de Jet Li - que no volvió a aparecer en toda la película, una de las cosas que encontré más decepcionantes -, viene el momento de calma en el que comienzan los tópicos: Un personaje quiere dejar esa vida para casarse con su novia.

En ese momento SABES que va a morir.

¿Cómo se crea el nudo? Fácil, John Mclane - Bruce Willis para los amigos - pilla por banda a Stallone, muy cabreado por el desastre de la primera película - que digo yo, querían matar al tío, y lo mataron, ¿no? ¿A qué viene el cabreo entonces? - y le dice que o hace gratis un trabajo más para ellos o les manda a todos a la cárcel.
El caso es que tienen que ir a los exteriores de Rambo 4 para recoger una caja que está en un avión que se ha estrellado, llevando con ellos a una chinita karateka que yo pensaba que estaría ahí para alegrar la vista pero ni eso hacía. Llegan al avión, cogen la caja, todo sin novedad, hasta que cuando se van a ir...


¡Es Albert Wesker! ... Ah, no, solo es Van Damme
disimulando las ojeras...

Uno comienza a pensar que al guionista le dedicaron el manual de "topicazos del cine de acción de los 90", porque SABES cómo se va a joder todo, cuándo, y dónde.


A la china no le cambió la cara en toda la película. Gran
trabajo, seguro que es actriz del método. O algo.

Total, que les quitan la caja, y cual videojuego de Lara Croft, el resto de la película se la tiran intentando recuperarla. Y más o menos desde ese punto las coñitas referenciales se intercalan con escenas de tiros hasta llegar a la escena final en la que, no me averguenza admitirlo, me corrí un poco.

Lo mejor de la película, como todas las de Silverster Stallone, la documentación armamentística. Las armas son realistas, están escogidas para las situaciones correctas, y hacen lo que deben hacer. Yo no entiendo mucho de armas, pero mi novio no paró de aderezarme la película con coloridos comentarios sobre cada fusil. En este punto tengo que agradecer que los diálogos fueran pocos y previsibles, porque llega a ser una película de Woody Allen y no me entero de nada.


Y Dios hizo la pólvora, y vio que era buena.


Lo segundo mejor, aquello por lo que todos los treintañeros que hemos ido a ver esta película compramos las entradas, no decepciona tampoco: Las coñitas referenciales. No voy a reventarlas todas, pero tengo que decir que el mejor momento de la película desde ese punto de vista fue la presentación de Chuck Norris. TODA la escena es un chiste de Chuck Norris. Casi me esperaba que en algún momento comentaran que sus lágrimas curan el cáncer.
Cabe destacar que en dicha escena solo lleva un rifle normal, pero de algún motivo hace que un tanque explote...



"Dicen que te picó una cobra. ¿Cómo fue?" "Bueno, pues
tras 5 días de dolores insufribles, la pobre murió"


Y la escena final... Podrían escribirse odas de la escena final. Todos, y digo TODOS - salvo Jet Li, que me rompió el corazón - los tíos duros de la película repartiendo plomo, y soltando coñitas entre tiro y tiro. Y la pelea final entre Stallone y Van Damme es la guinda del pastel.

Aparte de que estos héroes de acción de los 90 ESTÁN MUY VIEJOS - mención especial a las pedazo ojeras de Van Damme, y a la cara demacrada de Lungren- la verdad es que sorprende verlos tan en buena forma. Y tienen estilo. Quizá por eso matan al que matan, porque no tenía estilo.

En resumen, película muy bien hecha que cumple exactamente lo que promete, no como otras, - ahemPROMETHEUSahem -, que medio parodia y medio homenajea las películas de acción de los 90, con tíos duros, armas, sangre y mucha, mucha, PERO MUCHA testosterona.

Un peliculón, vaya.


27 de agosto de 2012

Spoiler Alert: La Estrella de Pandora

Tras unos 12 o 13 libros seguidos de Mundodisco mi neurona estaba sedienta de literatura futurista, así que he cogido el ladrillaco de La Estrella de Pandora para volver a leermelo y, cuando acabe, comprarme su segunda parte (que cuesta más o menos lo que Danza de Dragones, por cierto). Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, pues digo, ya tengo entrada de blog para hoy, voy a hablar del libro :P

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La tierra ha comenzado a colonizar el espacio. Bueno, más bien lo tiene ya bastante colonizado. El descubrimiento de los agujeros de gusano ha hecho que la raza humana se extienda por planetas y más planetas, el tren es el medio de transporte mayoritario para moverse entre planetas - a través de dichos agujeros - y la astronomía como nosotros la conocemos ya solo interesa a los profesores universitarios fracasados... Hasta que uno de esos profesores descubre que, alrededor de un sistema estelar a miles de años luz, se crea una barrera de forma casi instantánea, como un campo de fuerza...


 
He leído varias críticas sobre Peter F. Hamilton, no de un libro concreto sino de él en general. Todas opinan que es un escritor demasiado descriptivo y que la acción en sus libros se narra de manera muy lenta, si no inexistente. Tras leerme La Estrella de Pandora me sumo al grueso de los que opinan así.

La Estrella de Pandora es el libro que habría escrito Tolkien de haber sido escritor en vez de filólogo - y de haberle interesado más la ciencia ficción, y de no haber sido un machista ni un católico devoto, y de haber nacido en la segunda mitad del siglo XX... -. Desde el primer capítulo se explaya en descripciones y más descripciones que hacen que leas montones de páginas sin que suceda nada. Simplemente la descripción de lo que está viendo un personaje en un momento dado puede facilmente ocupar 5 páginas. Y la letra del libro no es precisamente grande, he de añadir.

No voy a decir si ese detalle es malo o bueno, porque para gustos colores, y además las amplias descripciones ayudan a meterse más en el mundo, que por otro lado es bastante complejo. Da gusto leer cómo exploran nuevos planetas para ver si son habitables, cómo funcionan las estaciones del TEC, cómo se urbanizan los planetas colonizados... Es interesante y plausible de leer, si no te importa el detalle de que la acción queda relegada a un segundo plano.
El escritor se monta un universo cojonudo así como quien no quiere la cosa, y va contando cómo se llegó a ese futuro gotita a gotita, no todo de golpe, cosa que se agradece porque son MUCHOS datos. Al comienzo puede que uno se pregunte a dónde quiere llegar el autor, porque te cuenta historias de varios personajes que no están relacionados entre ellos - y que no tienen trascendencia para la trama principal - y que no vuelven a aparecer hasta bien entrada la última parte del libro, pero al final TODOS los personajes introducidos acaban teniendo papeles prominentes cuando surge el conflicto. Que surge muy adelante en el libro. Supongo que eso ayuda a hacerse una imagen más vívida del mundo, de conocer más a los personajes, y la verdad es que uno se queda con ganas de saber más sobre ese universo, porque hay bastantes cosas que solo trata de pasada - por difícil de creer que sea -.

Y de todos modos, no sé cómo narices se las apaña con esa narrativa tan lenta, pero cuando se lía parda al final del libro el autor se las apaña para que uno se ponga de los nervios.

El libro es la primera parte de una saga de dos tomos. Su segunda parte es Judas Desencadenado, y tanto por el título del primer libro como por el del segundo nos podemos imaginar más o menos por dónde van los tiros...

En resumen: Libro cojonudo de ciencia ficción SOLO si uno es capaz de soportar largas y tediosas descripciones tipo Tolkien en un día malo. Fascinante la descripción del universo y la tecnología, no le falta ningún detalle. Interesante la construcción de personajes y cómo van interactuando más y más entre sí conforme avanza el libro. Bastante recomendable A PESAR de lo ya comentado de la narrativa. Si te lo lees y te gusta, ve ahorrando para la segunda parte, porque es CARA.

Enjoy.





17 de agosto de 2012

El artista

Si le preguntan a mis profesores sobre mi, seguramente respondan que soy un irresponsable o un bala perdida. Si le preguntan a mis padres, que estoy en "una fase delicada". Si les preguntan a los de la comisaría, sin duda, que soy un vándalo.

Yo prefiero decir que soy un artista.

¿No se supone que el arte es libre? ¿Que es la expresión del alma de cada persona? ¿Que es algo que te quema por dentro y tienes que luchar por sacar porque si no lo haces te terminará consumiendo? ¿Por qué a alguien que pinta sobre un lienzo lo llaman artista, y a mi me llaman delincuente?

Me gustaría ver a muchos de esos que la gente admira teniendo que pintar sus obras a contrarreloj sobre una pared de ladrillo en una calle oscura, de madrugada, con un ojo en la pintura y otro en la carretera, atento a cualquiera que pase, por si tiene que salir cagando leches. Seguro que entonces no era tan buen pintor. Qué cojones, seguro que entonces ni siquiera era capaz de quitarle la tapa al bote de pintura. Igual hasta se meaba encima a la que apareciera un coche patrulla.

Que soy un vándalo, dicen. Vándalo. Y se quedan tan tranquilos. Un vándalo destroza cosas, yo las creo. Yo pinto. Yo decoro la mierda de calles de esta ciudad muerta para que la gente vea que no todo es gris en el mundo. Yo me dejo la pasta en botes y el tiempo en pensar ideas nuevas para que mis pinturas alegren a quienes las vean. Yo me juego el tipo noche tras noche para que ellos sepan que hay un modo de vida diferente del que les han dicho que deben llevar.

Qué cojones, soy un genio. Me tendrían que dedicar una calle, o algo. Y luego pintarla entera.

He visto a gente admirar mis murales, a mujeres soltar el aire extasiadas al ver mis dibujos, a críos ver mis obras y decir que de mayores quieren ser como yo. Hasta sirvo para dar ejemplo, ¿veis? Esos niños podrían ser futuros drogadictos o alborotadores, pero gracias a mi serán artistas. A mi qué coño me importa que cuatro soplapollas recién salidos del horno de zombis del Sistema me intenten encarcelar, yo sé que lo que hago está bien, y no voy a dejar de hacerlo solo porque los soplapollas de siempre, con sus grises vidas y sus grises mentes, me digan lo contrario. Que vuelvan a sus grises casas y se emborrachen viendo los deportes, que es lo que mejor saben hacer, y me dejen a mi expresarme.

Si no me dejáis pintar de día, pintaré de noche. Si no me dejáis pintar a la luz de una farola, pintaré en el callejón más oscuro. Si no me dejáis pintar en la pared de un colegio, pintaré en el muro de una urbanización. Pero seguiré pintando. Porque si no pinto no podría llamarme artista, y artista es lo que soy.

Este artista no puede ser detenido.




9 de agosto de 2012

Sobre vacaciones y sacrificios

Leo por las interwebs que hay un señor - que escribe gratis para el medio en el cual leo su columna, por cierto - que dice que querer vacaciones está muy mal, que tenemos que trabajar más duro y más horas para sacar a España de la crisis.

...


Claaaaaaaro.....


Lo que este señor viene a decir exactamente no lo sé, pero voy a pecar de luterana y hacer una interpretación libre de su texto.

Me está diciendo que pese a que en mi contrato pone que tengo 20 días de vacaciones pagadas al año, y que si no las disfruto DURANTE dicho año me quitan sin más - no, ni me las guardan ni me las pagan. Las obvian -, para que España - una, grande y libre - logre salir de la crisis yo tengo que renunciar a ellas, porque querer que la empresa para la que trabajo cumpla el contrato que firmó conmigo es poco menos que antiespañol.

O sea, que España se hunde porque yo quiero que mi empresa cumpla el contrato que firmó conmigo.

Visto lo visto, no me cuesta entender que a este señor le resulte difícil asimilar que una empresa cumpla un contrato. Por poner un ejemplo, en el mío pone que trabajo 40 horas a la semana y que no se me permite hacer horas extra - que viene a ser lo mismo que "si las haces no te las vamos a pagar" -, pero en realidad trabajo unas 5 o 6 más a la semana por regla general.
También en mi contrato pone que trabajo de cierta cosa que no tiene absolutamente nada que ver con lo que realmente me tienen haciendo.
De hecho, pese a que trabajo en una empresa desarrolladora de software en un proyecto de mantenimiento - de los que duran años y más años -, tengo un contrato por obra y servicio de larga duración, en vez de duración determinada o indefinido, porque así la empresa paga menos por mi.
Otro dato a resaltar es que soy subcontratada de segundo orden: La empresa que me contrata me alquila a otra empresa que me alquila a la empresa en la que realizo mis tareas. Esto es super chachi piruli para dichas empresas, porque no tienen que hacerse cargo de ninguna gestión que tenga que ver conmigo como trabajadora, y de rebote se llevan cada una un tercio de lo que yo genero con mi trabajo.
Una anecdota que parecerá no tener sentido pero que añadiré porque me da la gana es que hace unos meses tuve que mudarme. Por el plan de alquiler seguro, como no era indefinida, no me dejaban alquilar. Me dijeron que si le pedía a mi empresa un certificado de permanencia - un papel que dice que no me van a echar antes de un año - me dejaban alquilar la casa que yo quería. Hablé con mi empresa. Se negaron a hacerlo, "porque ellos no saben si el proyecto se va a acabar o el cliente se va a cansar de mi o qué va a pasar". Por lo tanto, me quedé sin alquilar el piso y de rebote me di cuenta de que a mi empresa le importaba una mierda si yo trabajaba bien o mal, mientras ellos cobrasen a fin de mes.

Es interesante apuntar que cuando alguien me pide compromiso o sacrificios hacia una empresa que me roba parte de mi sueldo, realiza una prácita alegal de contratación, incumple las condiciones del contrato de manera descarada, me deja bien claro que me pueden echar cuando les de la gana sin tener en cuenta si soy buena en lo que hago o no, y para la que en líneas generales cuento lo mismo que un cero a la izquierda, yo me cabreo un tanto.
Y es que soy de genio vivo, qué le voy a hacer. Y pese a que sigo necesitando un trabajo para vivir, me doy perfecta cuenta de que ni "tengo que dar gracias por tener un trabajo" ni "sacrificarme para sacar a España adelante", entre otras cosas porque no veo que haya una reciprocidad en ese esfuerzo, sino más bien un cachondeo muy mal disimulado.

Los ricos son cada vez más ricos y siguen sintiendo la superioridad moral de decirle a los pobres que la culpa es suya por no trabajar más duro. Y nosotros vamos y nos lo creemos. Es que es de chiste.

No sé si me mereceré mis vacaciones, aunque dudo mucho que la empresa se vaya a pique por cumplir UNA de las clausulas de mi contrato. Si quieren que me quede sin vacaciones que me paguen por esos días de trabajo, que trabajar gratis es algo que solo pueden permitirse los ricos y yo no tengo la suerte de ser uno de ellos.