30 de enero de 2009

Fanfic de Slayers

Un fanfic de Slayers que escribí cuando contaba quince años. Me había olvidado de que lo escribí, hasta que una amiga lo encontró navegando por internet. Lo posteo tal cual lo escribí, y ni lo voy a revisar ni lo voy a reescribir, por respeto a mi misma y a mi trabajo cuando era cría.
Ale, espero que os guste.

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Lina se despertó sobresaltada. Tenía un mal presentimiento. Asustada, se levantó de la cama y salió a toda prisa de la habitación, sin ni siquiera ponerse las zapatillas, y se dirigió al cuarto de Gaury. Llamó a la puerta, nerviosa.

- ¿Gaury?

No hubo respuesta. La pelirroja giró el pomo de la puerta, deseando con todas sus fuerzas que la causa de que no hubiera respuesta fuera que su compañero estaba dormido. Conteniendo el aliento, entró en la habitación.
Todo allí estaba perfectamente recogido. Parecía que la estancia no estuviera ocupada. Y de las cosas del espadachín no había ni rastro. Una criada más bien anciana y entrada en carnes barría el cuarto. Al hacer su aparición la pelirroja, la miró amigablemente.

- Si busca al joven rubio que ocupaba la habitación, se marchó anoche – torció el rostro en gesto de duda – pensaba que usted se habría ido con él. Es extraño... ¿Acaso se marchó sin avisar? – Pareció que usaba un tono condescendiente al hacer aquella pregunta.

- No, no... – Logró balbucir Lina, que no salía de su asombro – Es que no me acordaba... – Sonrió - ¡Vaya memoria la mía!. Siento molestar. Adiós.

- No ha sido molestia, querida.

Lina cerró la puerta, y volvió a su cuarto, caminando como en estado de trance. Al cerrar la puerta tras de sí, las piernas le fallaron, y cayó de rodillas al suelo.

- Gaury... ¿se ha ido?

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‘Pues no, aquí tampoco está...’ Lina había paseado por todos los pasillos de la posada y por el comedor, con la esperanza de encontrar a Gaury. Pero no lo había visto por ninguna parte.
Contrariada, se sentó en una mesa vacía para desayunar.

‘Qué raro...’ Comenzó a darle vueltas a la cabeza tras encargarle la comida a la camarera ‘¿Qué le habrá dado para que se marche de este modo?’

La pelirroja evocó la jornada anterior. Habían estado visitando las bibliotecas de la ciudad, en busca de algo apetecible a lo que echarle el guante, fuera lo que fuese. Últimamente Lina estaba muy inactiva. Ni buscaba objetos mágicos, ni asaltaba bandas de ladrones. Y esto último hacía flaquear sus reservas de dinero... Precisamente aquello fue lo último que recordaba haberle comentado a Gaury: Que pronto tendrían que salir de la ciudad para buscar “algo” con que llenar los bolsillos...

‘¿Acaso hice algo que provocase que se marchara?’

No, no podía ser eso. De ser así, él la habría dejado dos días después de conocerse. Además, el día anterior apenas sí había golpeado a Gaury... Aunque quizá no fue por pegarle... ¿Le había ofendido en algo que dijo, o...

‘¡¿Pero qué digo?! ¡Preocupada por ese tonto! Si se ha ido, sea por lo que sea, ¡Pues mejor! ¡Así no tendré que andar explicando veinte veces todo lo que haga!

Pero el caso es que Gaury no se habría ido sin un buen motivo...
Lina se levantó de la mesa sin tocar siquiera el desayuno, y salió de la posada. A lo mejor se daba una vuelta por la ciudad, para comprar algunos objetos mágicos que había visto en algunas tiendas... y a lo mejor había suerte, y se tropezaba con Gaury, que estaba dando una vuelta por la ciudad...
La hechicera pelirroja llegó a la posada donde se alojaba, caída ya la noche, bastante furiosa. No solo había recorrido la ciudad de punta a punta, sino que había preguntado por su compañero en todas las posadas que había encontrado. Gaury no era precisamente un personaje discreto, y si alguien lo hubiera visto seguro que lo recordaría.
Pero nadie en la ciudad había visto a un mercenario rubio con aire despistado. Y además Lina no había parado de reprenderse por haber invertido toda la jornada en buscar a aquella medusa, que poco o nada le importaba a ella dónde se había metido...
Aún así, estaba inquieta. ¿Y si resultaba que le había sucedido algo? A lo mejor se había metido en un lío. Salir de la ciudad para buscarlo sería una buena opción, pero... ¿y si volvía a la posada? Porque si no le había dicho que se iba, a lo mejor es que pensaba volver pronto, y pensó que ella le esperaría allí...
Subió a su habitación, y se acostó. Pero no pudo pegar ojo. No podía quitarse de la cabeza la desaparición de su compañero. No lograba echarlo de sus pensamientos, por mucho que intentara convencerse de que era estúpido preocuparse, que si se había ido, pues mira, no era su problema. Así podría dedicarse a disfrutar a su manera, sin tener que cargar con nadie.
Lo malo era que, después de tanto tiempo, se le había olvidado lo que hacía cuando viajaba sola...

Desde hacía años Lina nunca se había separado de Gaury. De hecho, desde que se conocieron nunca habían pasado más de una semana el uno sin el otro.
En un principio Gaury la había seguido porque pensaba que era una niña indefensa, y se autoproclamó su tutor. Realmente, el espadachín siempre había considerado a Lina como una niñita necesitada de ayuda, por mucho que ella demostrara una y otra vez que, si había algo que no necesitara, eso era desde luego protección.
Cuando la hechicera descubrió que Gaury poseía la legendaria espada de luz, fue ella la que decidió seguirle a él a todas partes, hasta conseguir que se la diera. Con esa excusa viajaron juntos más de un año, y realmente llegaron a compenetrarse muy bien, tanto en la batalla como en...
Desde luego, Lina había tenido una buena excusa para viajar junto a Gaury durante mucho tiempo, pero cuando el espadachín le devolvió la Gor Nova a Sirius... A partir de aquel momento las excusas se acababan. ¿Qué Gaury era muy hábil con la espada? Por supuesto. Eso nadie lo ponía en duda. Pero ella se bastaba y se sobraba para luchar contra lo que fuera. Y, desde luego, beneficio económico no le traía...
Aún así seguía viajando con él. No sabía exactamente por qué, pero no quería volver a viajar sola. El mercenario era toda la compañía que necesitaba, y, de hecho, necesitaba su compañía. Con el tiempo se había acostumbrado tanto a su presencia, que no podía imaginarse estar sin ella...
Naturalmente, Gaury la hacía enfadar casi de continuo, y su ostensible estupidez y falta de tacto la tenían frita, pero...
Claro, que si con el tiempo no había aprendido a cerrar su bocaza, eso no era problema de ella. Si él hacía todo lo posible por ganarse puñetazos de vez en cuando, ella no iba a ser tan mala como para negárselos.
En realidad, si lo pensaba bien, desde que Gaury le diera la espada de luz a Sirius, habían seguido juntos por inercia. Nunca ninguno de los dos había dicho nada con respecto a aquel tema, y lo mismo podía decirse de ellos que viajaban juntos o que simplemente tenían un trecho de camino en común en su viaje. Desde luego, Lina pensaba lo primero, pero nunca se lo había dejado claro a Gaury, que tampoco nunca le preguntó por qué seguían viajando juntos.
¿Y si el espadachín pensaba lo segundo? Como Lina nunca le dijo nada... Quizá si le hubiera dicho que “quería” seguir viajando con él, no se hubiera ido de aquel modo...
Pero si le había hecho aquello, era que realmente no le importaba demasiado, y tampoco habría servido de mucho decírselo...

‘¡Pero menudas cosas pienso! ¡¿No tengo otra cosa mejor que hacer que divagar, en vez de dormir?! ¡Estar tumbada sin nada que hacer no me sienta bien! ¡Mejor me levanto y hago algo!’

Se levantó de la cama, y fue a mirar por la ventana. Ya era de día. Como por instinto, miró a su izquierda, a la ventana de la habitación contigua. Pero no había allí nadie que empezara a meterse con ella y a llamarla cría...
Se sintió furiosa de pronto, por desperdiciar un tiempo precioso pensando en la medusa de Gaury. ¡No había que darle tantas vueltas! ¡Se había ido, y ya está! ¡Tampoco era para dramatizar!
El número de veces que la hechicera se había repetido la misma frase empezaba a preocuparla hasta a ella misma...

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‘Mierda, me he quedado sin dinero’

Lina había pasado más tiempo del que pensaba en aquella ciudad, gastando más de lo que podía en la posada. No había dejado de pensar, muy a pesar suyo, por cierto, que a lo mejor Gaury volvía en algún momento. Pero ahora no podía seguir en aquel lugar. Debía recoger sus cosas e irse en busca de “fuentes de ingresos”. Si Gaury volvía allí, ya no la encontraría.

‘¡Especie de pólipo con pelos! ¡Más te vale no regresar por esta posada cuando me haya ido!’ Llevaba toda la semana pensando cosas por el estilo. Ya había renunciado a expulsar al rubio de su cabeza, porque había quedado muy claro que no podía hacerlo. Simplemente el espadachín se negaba a irse de su mente, así que Lina se despreocupó. Si no podía pensar en otra cosa, intentaría pensar lo menos posible.
Cuando hubo recogido todas sus cosas, Lina salió de su habitación, cruzándose con la señora de la limpieza que se encontró el día que se marchó Gaury.

- ¿Se marcha ya, querida?

- Si... ¡Es hora de seguir la marcha! – Intentó parecer jovial con aquello. Siempre tomaba sus viajes con muy buenos ánimos, y aquella no iba a ser una excepción.

- ¿Ha desistido ya de esperar a su amigo, entonces?

La pregunta congeló a Lina. Se quedó parada en mitad del pasillo, mirando al vacío. La sirvienta se dio cuenta de su error, y comenzó a disculparse por su indiscreción, pero el daño ya estaba hecho. Lina bajó la cabeza para ocultar que sus ojos se empezaban a humedecer. Ante la azorada anciana, que no paraba de excusarse, derramó una lágrima.

- De veras que no hablaba en serio, señorita. No era mi intención...

Lina apretó los puños, al tiempo que se iba poniendo más y más furiosa. Otra lágrima resbaló por sus mejillas, mientras sus labios empezaban a recitar un conjuro. La sirvienta no entendió la reacción de la joven. A menos no en un principio.

- Querida, creo que no deberías ponerte así... Ningún chico merece que se destroce una posada por él...

Lina levantó la vista, y miró a la mujer que la hablaba. Sus ojos estaban empañados de lágrimas que se negaba a derramar, y destellaban furia.

- Querida, de verdad, no irás a...

- ...que todos los estúpidos que se interpongan en nuestro camino sean totalmente destruidos...

- Por favor, querida... – fue lo último que dijo la sirvienta, mientras corría a refugiarse en el piso inferior.

- ¡¡¡MATADRAGONES!!!

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Lina Inverse, conocida como “la asesina de ladrones” había estado bastante calmada en los últimos meses. No solo no había destruido ninguna ciudad, sino que tampoco había asaltado ninguna banda de malhechores. Muchos de estos últimos opinaban que era la calma que precede a la tempestad...
Y no se equivocaban.

En una espléndida mañana de primavera, la hechicera había destruido completamente una ciudad, con uno de sus conjuros más mortíferos. Además la terrorista no se conformó con uno, sino que invocó hasta tres matadragones para no dejar piedra sobre piedra, y atacó a todo el que tenía la mala suerte de cruzarse con ella mientras salía de entre los escombros de la ciudad. Los que tuvieron la suerte de salir con vida, y pudieron ver a la pelirroja, jamás olvidarían la escena que presenciaron.
Porque a Lina Inverse nunca se la había visto llorando.

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‘Menuda mierda de tesoro. Los ladrones ya no son lo que eran hace un par de años...’

Lina había tenido bastante suerte. Nada más salir de la ciudad, se había topado con una panda de indeseables que había intentado robarla. Era realmente gracioso ver la seguridad de esos patanes, cuando piensan que están ante una presa fácil. Tener aspecto de muchachita indefensa era toda una suerte.
Pero en la guarida de aquellos vándalos apenas si había dinero para subsistir un mes... Aunque, pensándolo bien, no podría usar aquel dinero en mucho tiempo. En aquel momento la orden de busca y captura que pesaba sobre ella desde hacía ya tiempo volvía a aumentar la recompensa... Hasta que pasara la furia, debería estar al tanto. Muchos cazarrecompensas intentarían atacarla.
Con un suspiro de resignación, se echó el saco de dinero que perteneciera a los ladrones a la espalda, y salió de la destartalada caseta que era su cuartel general.
Era curioso, pensó. Aquel sitio era prácticamente igual que la guarida de la banda del colmillo del dragón. Recordó que, cuando les robó sus tesoros, mucho más abundantes que los de los cutres que acababa de desvalijar, empezaron a atacarla una vez tras otra...
Rió al recordar aquello. Era tremendamente patético ver cómo se esforzaban en atraparla... ¡Les frustraba realmente estar perdiendo una batalla contra una cría de quince años! Y luego, cuando apareció el estúpido de Gaury, ya fue para partirse de risa...

‘¡Vaya! ¡Ahora que había conseguido olvidarme de él por unos días, va y aparece de nuevo!’

Siguió caminando. Como no podía entrar en las ciudades, se dedicaría a acumular riquezas. Sería divertido, y así podría darse un buen capricho cuando se volvieran a olvidar de ella... Aunque se haría menos pesado el estar prácticamente exiliada si tuviera a alguien con quien hablar, como, por ejemplo, Gaury...

- ¡¿Eres tú Lina Inverse?!

Vaaaaya. Pues sí que se han dado prisa en empezar a perseguirme’ Lina se dio la vuelta con desgana.

- Presente – soltó con ironía - ¿Quién lo quiere saber?

- ¡Estamos de suerte, chicos! ¡A por ella!

- ¡Pero qué falta de modales! – Lina no se los tomó en serio en ningún momento. Levantó los brazos, con gesto amenazante - ¿nadie os ha enseñado que hay que contestar a las preguntas que se os hacen?

- ¡¡¡¡DILL BRAND!!!!

Los asaltantes salieron despedidos por los aires, quedando fuera de juego. Tremendamente aburrido, pensó Lina, que dio un paso más, dispuesta a seguir su camino.

- No has acabado con todos, Lina Inverse.

Una voz oscura resonó por todo el bosque. La hechicera se volvió, pero no vio a nadie. Oyó ruido en los arbustos a su izquierda, pero al mirar tampoco vio nada. Se puso en guardia. Quizá había alguien realmente competente siguiendo sus pasos.
De pronto vio una sombra desplazarse a gran velocidad sobre ella, y apenas si tuvo tiempo de evitar una tremenda hacha que se echaba sobre ella.

- ¡Ey! ¡A las damas se las debe tratar con más delicadeza, animal!

- ¿Dama? Yo no veo ninguna por aquí

Antes de que pudiera ver al hombre que la atacaba, este desapareció. Se movía condenadamente rápido, demasiado para ella. Si no sabía dónde estaba, a ver cómo se lo iba a cargar... Si Gaury hubiera estado allí, seguramente no habría tenido problemas en enfrentarse a ese asaltante. Él era mucho más rápido que aquel inepto, por muy velozmente que se desplazara...

- Detrás de ti, preciosa.

Lina se dio la vuelta a tiempo para ver cómo la hoja se abalanzaba sobre su cuello, sin tener tiempo para hacer algo al respecto.

‘Me parece que la he cagado...’

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- ¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAHHHHH!!!!!!

Lina despertó sobresaltada, pegando un salto sobre la cama. Allí sentada se quedó un rato, intentando recuperar el aliento. Estaba cubierta en sudor, y el pulso le temblaba descontroladamente. No pudo moverse hasta pasados varios minutos. Miró a un lado y a otro de la... ¿habitación?
Estaba en la posada dónde...

De un bote, se levantó y salió de la habitación. Corrió por el pasillo, hasta la habitación de Gaury, y la abrió sin llamar. El cuarto estaba vacío. Solo una señora mayor barría el suelo. Lina, desesperada, entró en la estancia.

- Buenos días – la saludó la criada, más bien vieja y entrada en carnes – si busca al joven que ocupa la habitación, ha bajado a desayunar. Seguramente lo encuentre en el comedor – dijo, con una amplia sonrisa.

Sin terminar de recuperar el aliento, Lina miró a un lado y a otro del cuarto. La espada de Gaury estaba apoyada en una silla, junto a la cama.
Salió corriendo de la habitación sin decir nada, dejando a la criada totalmente perpleja, y bajó las escaleras que conducían a la planta baja. Se paró a mitad de camino, buscando entre las cabezas de la gente una que le fuera familiar.
No tardó en encontrar una larga melena rubia que estaba sentada al otro lado del comedor. Sin parar de correr, llegó hasta su lado, y prácticamente se tiró sobre él.

- ¡Ah! ¡Lina! ¡¿Pero qué estás haciendo?! – Gaury se sobresaltó al ver a Lina llegar de pronto al comedor y lanzarse sobre él, quedándose abrazada a su cuello con la cabeza agachada. - ¡Lina!

- No te has ido... – Lina levantó la cabeza, sonriente. Pero en un momento dado, se puso seria y le metió un bofetón a Gaury que le mandó al otro lado del cuarto.

- ¡Pero qué...! – El pobre Gaury no sabía lo que estaba pasando. Lina se acercó a él, y le cogió por el cuello, amenazante.

- ¡¡¡Escúchame una cosa!!! ¡¡¡Como se te ocurra volver a marcharte sin decirme nada, voy a dar contigo y te voy a matar, ¿Entendido?!!!

Y dicho esto, le soltó y volvió a subir a su cuarto. Gaury, con la cabeza dolorida, la observó irse sin entender nada.

- ¿Irme? ¿Otra vez? ¿Pero qué le ha dado a esta ahora?

29 de enero de 2009

Los ricos siempre serán ricos

Esa frase me vino a la cabeza ayer, tras salir de una entrevista, recorriendo la calle Orense desde Tetuán hasta Nuevos Ministerios, al pasar por delante de un restaurante de comida americana y oriental que tenía pinta de todo menos de barato. Se me ocurrió lo raro que era que, con tanta crisis sobre nuestras cabezas, todas esas enormes tiendas siguieran abiertas y con una gran afluencia de público... y entonces se me encendió la luz: "Es que los ricos siempre serán ricos, no importa la crisis que haya".
Pero el pensamiento no se quedó ahí, sino que siguió adelante, quizás propiciado por el estado de ánimo en el que me encuentro, en plena búsqueda de trabajo:

Sí, los ricos siempre serán ricos, no importa la crisis que haya, y por descontado que los pobres seguirán siendo pobres, no importan las medidas económicas que se tomen. Los únicos que son dueños de su futuro, los únicos que tienen algún margen de decisión en lo que les sucederá mañana, son los que están entre esas dos franjas. Cuando tienes todo el dinero del mundo, sabes que no te va a faltar, pase lo que pase, y hagas lo que hagas. Cuando no tienes nada en absoluto, sabes que nadie te lo va a dar, y que tampoco te va a dar la oportunidad de ganártelo, simplemente porque la sociedad es así.
¿Pero y si no estás en ninguno de esos casos? ¿Y si tu abuelo era pescador, consiguió que su hijo se sacase una carrera en la capital encadenando una beca tras otra, y tú eres el hijo de ese hombre, el hijo de pescadores que logró hacerse un sitio en el mundo con la fuerza de su trabajo? ¿Qué te puede enseñar ese ejemplo, salvo que tú eres el único dueño de tu mañana?
Es la clase media la que, desde siempre, ha sido la única con poder sobre su futuro. Ni demasiado ricos como para despreocuparse, ni demasiado pobres como para perder la esperanza, lo único que les espera es seguir luchando por hacerse su propio lugar. Ellos deciden dónde está ese lugar, y a ellos les toca trabajárselo. Pero ellos, y sólo ellos, logran - si bien que solo a veces - llegar a donde se han propuesto.

Por eso hay que seguir adelante. Porque nadie me va a regalar nada, pero nadie me va a impedir llegar a donde me proponga, si realmente lo deseo y lucho por ello.

15 de enero de 2009

Cuando los dioses eran benévolos...

Hubo un tiempo en que los tickets restaurante abundaban en la tierra.

Corrían los tiempos en los que los empleados de recursos humanos no mentían a los aspirantes a puestos de trabajo. En aquella época de cuya existencia sólo tenemos constancia a través de la mitología, cada trabajador recibía una billetera de tickets restaurante al mes, nunca había escasez de ellos, y había gran regocijo.

Pero llegó el día en que el padre se volvió avaricioso y se volvió contra su hijo, y aprovechándose de su mayor edad y experiencia, comenzó a robar y acaparar para sí los tickets de sus hijos. Así, el padre tuvo abundancia mientras el resto de la prole moría de hambre y frío, y la tribu se extinguió.

Hoy, los dioses niegan a los trabajadores su sustento de tickets restaurante, aún cuando sus profetas, los empleados de recursos humanos, no cesan en su empeño de profetizar la inminente venida de la abundancia de ellos. Si un hijo desea una billetera, debe superar una lucha ritual de quince días con sus quince noches, hasta llegar a ser digno de recibirla. Y aún así, correrá el riesgo de que su padre se la arrebate, dado que tras el pecado del primer padre, los dioses les maldijeron con una codicia inaplacable que les consumiría por dentro hasta volverles locos.

Eso cuenta la leyenda. Aunque yo nunca he creído en ella del todo... pensar que hubo un tiempo en el que los dioses eran justos y le daban a sus discípulos los tickets restaurante que se merecían es tan descabellado...

14 de enero de 2009

Ataque de celos informáticos

El otro día, mi ordenador tuvo un ataque de celos.
Ya me había puesto cómoda y me disponía a perder un rato de lo que me quedaba de noche mirando el correo y jugando al World of Warcraft, cuando de pronto, por los altavoces se oyó una voz femenina llena de rencor.
"Ya no lo aguanto más"
De primeras no acerté a adivinar de dónde venía la voz, así que pegué un bote en la silla, alarmada. Mi ordenador continuó su lamento.
"Me he estado callando todos tus desprecios, pero esto ya es demasiado"
Noto que la voz sale de los altavoces, y pensando que es algún pop up con publicidad, cierro todas las ventanas del navegador.
"Ah no, ¡me niego a que sigas fingiendo que no sucede nada!"
Sorprendida, se me ocurre preguntar en voz alta:
"Eh... ¿eres mi ordenador?"
"¡Pues claro que soy yo!", obtengo por respuesta. "¿Qué te pensabas, que iba a quedarme siempre callada en casa mientras tú te tiras todo el día con esas furcias, que Dios sabe por cuántas manos habrán pasado? ¡No puedo entender cómo no te da asco!"
Adivino, más que deduzco, que se refiere a los ordenadores que uso en el trabajo. Intento explicarme, aunque como nunca he hablado con una computadora, no sé exactamente qué palabras elegir.
"Pero... es que soy programadora, tengo que usar ordenadores en mi trabajo..."
"¡Trabajo! ¡Va y lo llama trabajo!"
La voz del ordenador me hace daño en los oídos, así que acerco mi mano al altavoz para bajar el volumen, pero al tocarlo me suelta una descarga. Asustada, me echo hacia atrás en la silla.
"He estado callada mucho tiempo. He aguantado que te tirases todo el día de un lado a otro, pasando el tiempo con todas esas otras furcias que se dejan usar por cualquiera. He aguantado abnegada en casa, sola y amontonando polvo, soportando que apenas me usases unos minutos durante la noche, y lo he hecho sin decir palabra. Pero esta vez es diferente... ¡Ahora te arreglas para ir a ver a la zorra con la que estás! ¡Esta vez significa algo más, lo sé! ¡Y yo ya no me lo puedo callar!"
Silencio. Me quedo anonadada unos momentos. O sea, que mi ordenador está teniendo un ataque de celos porque voy arreglada al trabajo...
"Eh... pero... verás... es que en este trabajo me obligan a ir arreglada... no es por el ordenador ni nada, es solo..."
"¡Y yo voy y me lo creo!" Me corta, hablando cada vez más alto "¿Te arreglabas para todas las demás? ¿No, verdad? ¿Qué necesidad de arreglarte tienes para sentarte delante de un ordenador durante ocho horas? ¡Y sin embargo lo haces! ¡Yo me quedo con las migajas, siempre con chandal o pijama cuando vienes a verme, y para esa zorra te arreglas!"
La cpu del ordenador, que está colocada a un lado en mi mesa, comienza a soltar chispas. Asustada de veras, me levanto y salgo corriendo hacia la toma de corriente. Mientras lo hago, oigo los altavoces rugir de rabia.
"¡No creas que puedes huir de mi! ¡Tarde o temprano tendrás que volver, y entonces tendrás que escuchar tod...!"
Desenchufé la cpu, y los gritos cesaron. Aún en estado de shock, me acerqué bacilante al ordenador. Sí, parecía que estaba en calma.

"Mierda de Windows Vista", murmuro, empezando a buscar en mi escritorio los cds de instalación de sistemas operativos. "De esta me paso a Debian, que al menos no es celoso".

2 de enero de 2009

Lista de propósitos para el 2009

Como todos los años, me he hecho una lista de buenos propósitos para este 2009, quizá igual de tópica que la de todos los demás mortales, y que me tomo tan en serio como el que más... aunque todos los años anteriores me he solido olvidar bastante pronto de ella.
Este año, para que os podáis carcajear de mi si no los cumplo, voy a hacer pública dicha lista. A ver si este año me la tomo un pelín más en serio, aunque sólo sea para que no os riáis de mi.



- Cuidarme el pelo, en vez de dejar que crezca como una mala hierba sin control.
- Adelgazar para poder volver a usar mi preciosa ropa de la talla 38 y 40
- Cuidar más mi aspecto, en lo referente a cómo visto sobre todo

- Encontrar y conseguir un trabajo que me guste y me aporte algo tanto profesional como personalmente, e intentar quedarme en él
- Si encuentro un curro con esas características, aplicarme lo más posible para demostrar todo lo que valgo (ya sea mucho o poco)
- Intentar salvar dos asignaturas de las cuatro que tengo este año (ya que gracias a mi encantador trabajo, el primer parcial está totalmente perdido)
- Tomarme las cosas con más calma y más humor (pero del bueno, no del negro)

- Seguir escribiendo
- Seguir dibujando
- Continuar (y a ser posible llevar a buen término) los cuatro guiones que tengo ahora mismo entre manos
- Empezar a hacer mis pinitos como actriz

Y como bonus feat, un video que Albatros posteó hace unos días en su facebook.



Ale, feliz año a todos.

Hasta los cojones ya

Recientemente, mi novio participó en un concurso de cortos de YouTube. Nada demasiado ostentoso, sólo un mini concurso de vídeos sobre el ahorro, o sobre por qué el azul es mejor color que los demás.
A él se le ocurrió una idea que, a pesar de ser un poco rebuscada y necesitar de explicación cuando nos la contó, nos pareció bastante buena a todos los que la oímos, y el corto se rodó un domingo por la mañana en su casa, en una habitación que hacía las veces de despacho para la asociación a la que ambos pertenecemos.
En el rodaje participamos tres personas: Mi novio, director y cámara, y los dos actores, un amigo nuestro y yo. Al otro actor tuvieron que prestarle un traje de chaqueta, porque no había oído hablar nunca de esa prenda de ropa. Yo me vestí con la ropa que llevo normalmente al trabajo, y unas gafas sin cristales que me prestó mi novio. Tuvimos bastantes problemas, por lo pequeño de la estancia, por los posters frikis colgados en las paredes, y por el sol, que daba en toda la ventana y se cargaba las tomas. Pero al final salió un metraje medianamente decente (o esa fue nuestra impresión), y después de que el chico que salía de actor montase el corto, el resultado nos gustó bastante.
Mi novio colgó el vídeo en YouTube, y se suscribió al concurso sin demasiadas expectativas, pero satisfecho con su participación. Tuvimos unos cuantos comentarios positivos, y un par referentes al copyright de la música que usamos, pero poco más. Quitando la avalancha de votos bajos que todos los vídeos que participaban en el concurso tuvieron - cortesía de los propios participantes y sus amigos, que al parecer se aburrían mucho -, nadie se fijó en el nuestro, ni para bien, ni para mal.

Hace un par de días descubrimos que en el concurso han seleccionado a los cien mejores participantes (participaban 517 vídeos), y el nuestro estaba entre ellos. Locos de contentos, se lo contamos a todos nuestros amigos, que se alegraron también bastante, y mi novio posteó la noticia - que por otro lado ni era noticia ni nada, porque no habíamos ganado, solo estábamos entre los cien primeros - en su blog , bastante orgulloso.

Y de pronto, una oleada de comentarios despectivos asola el vídeo en YouTube, y en el blog aparecen tres comentarios insultando a la organización del concurso.

Bueno, no hace falta ser muy listo para averiguar el origen de los comentarios despectivos... Así que no voy a decir lo que pienso a ese respecto. Lo que sí me ha hecho mucha gracia es que cuando había 517 vídeos a concurso, nadie se molestó en poner a parir el nuestro, simplemente porque no tenía una buena nota. Los vídeos con más de tres estrellas fueron objeto de un aluvión de comentarios despectivos e insultantes, claro está, porque eran la auténtica amenaza y había que dejarles mal para que la organización se diera cuenta de que eran pura basura.

Ahora, la mayoría de los vídeos con nota alta han sido eliminados del concurso, y ese pequeño corto que tenía dos estrellas y media permanece entre los afortunados, así que es ahora cuando se ha vuelto una amenaza. Un montón de participantes indignados con el resultado de la primera criba quieren que su opinión, sin ningún tipo de duda más válida que la del jurado, sea escuchada. Y otro montón de participantes que siguen adelante ,ahora es al vídeo de mi novio al que consideran una amenaza, y vuelven a la carga para que el jurado se de cuenta de que ese corto no vale nada.

Desconozco cuáles han sido los criterios del jurado del concurso a la hora de seleccionar a los cien vídeos que aparecen aún en la página, y estoy totalmente segura de que el concurso está amañado, y que ya se sabían los ganadores incluso antes de comenzar el concurso (cosa que por otro lado no es nada nuevo). Pero me alegro muchísimo al ver que el vídeo que dirigió mi novio, y en el que yo misma salgo, está entre los seleccionados. Y no me parece ni medio normal cómo se toma la gente el que sus "muchísimo mejores" vídeos no lo hayan sido, porque en primer lugar sólo es un concurso de YouTube, sin ningún tipo de aspiraciones y con unos premios bastante pobres (dentro de lo que cabe, que a mi 5000 euros me vendrían genial), y en segundo lugar, chicos, así es la vida, unas veces se gana y otras no. De hecho, la mayoría de las veces no. Se trata de tomárselo con deportividad, y volver a intentarlo la próxima vez, a ver si hay más suerte.

Así que dejad a un lado vuestras ínfulas de grandes directores a lo Quentin Tarantino, y seguid participando en todo concurso que veáis en vez de insultar a alguien que ni siquiera ha ganado nada, sino que solamente sigue entre los 100 primeros de un mini certamen. Ya veréis como, a fuerza de rodar y participar, no solo mejoraréis, sino que terminaréis por ganar algo.
Porque, pese a lo que os hayan dicho, los certámenes no se ganan insultando a los demás concursantes.



Por cierto, ya puse el corto hace unos cuantos posts, creo, pero aquí lo dejo de nuevo. Espero que os guste.