30 de junio de 2009

Los padres es que se aburren mucho...

La semana pasada me encontré una noticia realmente curiosa en uno de los panfletos que dan a la entrada de la renfe al ir al trabajo. Se trata de uno de los típicos estudios que sacan de vez en cuando sobre lo pernicioso de las series de dibujos animados que se emiten en televisión, de los que han salido perlas como que Pumba y Timón o Epi y Blas son pareja de hecho y un mal ejemplo para los niños, y como tal no deberían emitirse en horario infantil - que, según los mismos que hacen el estudio, abarca desde las seis de la mañana hasta las dos de la madrugada del día siguiente -.

No fue el estudio en sí lo que me llamó la atención; ya estamos acostumbradas a que los padres, al no ser capaces de controlar a sus monstruito... esto... criaturitas, quieran que sea el estado quien los eduque. Lo que me llamó la atención fue que, entre las típicas series contra las que siempre arremeten - léase Los Simpsons y Bola de Dragón - estaba Pocoyó.


De pronto, la serie española con más premios educativos de la historia, que por cierto acaba de salir a bolsa, "presenta una visión excesivamente autónoma de la infancia y sugiere que los menores habitan en una galaxia autosuficiente donde el mundo adulto se presenta como amenazante" (Citado de 20minutos)

Estudiemos el argumento de la serie: Un bebé bastante listo aprende cosas sobre el mundo y sobre la ética interactuando con el narrador y sus amigos los animales.
Un examen superficial nos da los datos necesarios para saber el fallo principal de la serie:
El protagonista es listo.
¿Cómo no se nos había ocurrido? Como de pronto resulta que los niños son medio gilipollas, hay que darles series en las que los protagonistas sean gilipollas y medio. Como por ejemplo los teletubbies. ¡Eso sí que son grandes series, y no esa mierda de Barrio Sésamo, en la que se ensalzan la zoofilia y la gerontofilia con la relación entre Espinete y Don Pinpón! ¡Si la inquisición siguiese existiendo, los creativos de esa serie merecerían morir en la hoguera!

Además, es cierto que plantean el mundo adulto como una amenaza. Porque el niño se las apaña más o menos bien él solito, no hay ningún adulto que le guíe - salvo el narrador, pero creo que a los que hicieron el estudio sólo les ponían los Teletubbies de niños, y claro, no se han pispado -. Pero eso es otro fallo de base: Lo que deberían hacer es plantear un mundo en el que los niños y los adultos conviviesen en armonía, corriesen desnudos y felices por los parques de atracciones, se quisiesen, besasen y abrazasen, y el adulto les diese...
Ey, un momento. Eso creo que ya lo hizo un tío una vez, y se comió tantas denuncias por pedófilo que aún no ha terminado la digestión...

¿Y qué es eso de hacer series "de ficción" para niños? ¿Para que se crean que viven en una galaxia aparte en la que la gente es feliz? Nada, nada, aquí o todo es real como la vida misma, o no es educativo. ¿Para qué narices quiere un niño ver series de bebés que son felices aprendiendo, cuando puede contemplar en todo su esplendor la podredumbre de la familia tradicional y del sistema educativo que está condenado a sufrir?

Os lo digo yo, que mi sobrina de cuatro años ha visto Pocoyó casi la mitad de su vida, y ahora huye entre alaridos de pánico de los adultos, se automargina en su cuarto, y sólo quiere hablar con perros, pájaros verdes, patos y elefantes rosas. De vez en cuando, si le ponemos la escena adecuada de Dumbo, la niña consiente hablar, pero... Ay, Dios, qué daño ha hecho esa serie a los pobres niños...


Me estoy imaginando el futuro: Un padre aleccionando a su hijo de cuatro años sobre que no debe ver El Rey León porque Pumba y Timón son homosexuales y eso está mal; el niño, que de tonto no tiene un pelo, razonando tras la explicación del padre que si Pumba y Timón son super amigos entonces ser gay es ser super amigo, y al día siguiente en clase irle al profesor todo emocionado a contarle que su amigo Carlitos y él son gays...

Dios, qué bien me lo voy a pasar viéndolo...


Hoy dos propinas, porque me encantan estos dos hombres:


We gave you this and you gave us TWIGHLIGHT?! I want my Laurie back.
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WOLVERINE
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Sarendipity - Priest del WoW

Dado que Chrystia pareció tener bastante éxito, aquí dejo a otro personaje del WoW dibujado por mi. Esta no es un pj mío, es un regalo para una de mis conocidas americanas, Candrence. Es una draenei priest llamada Sarendipity, y la verdad es que disfruté mucho dibujándola con la túnica del tier 5, y le habría dibujado también las hombreras, que tienen alas a la espalda y son chulisimas, pero como copié la pose del model viewer (un programa en el que puedes visualizar todos y cada uno de los personajes del videojuego, y todos sus movimientos), y el clipping es algo que en el WoW se ha llevado al rango de arte, no quería que la mujercilla tuviese una hombrera incrustada en la frente ^^U

Tengo algunos fanarts más de pjs del WoW, entre regalos a conocidas por Internet y personajes míos. Si este también gusta, ya iré posteándolos. Así me ahorro de tener que pensar algo gracioso que escribir, que no ando muy inspirada últimamente y me salen más borderías que otra cosa :P

29 de junio de 2009

Sábado tarde en las Jornadas de Leganés (Parte 3)

Primera parte aquí

Segunda parte aquí

Bueno, por fin entro en el recinto, y compruebo que la insolación ha hecho mella en más de uno, porque en concreto hay dos niños sin camiseta pegando botes de un lado para otro, saltando al potro y haciendo volteretas y cabriolas al ritmo del guitarreo de un grupo de música que anda tocando en la carpa. Las lolis y colegialas no se habían movido de donde las había dejado al irme dos horas antes, y seguían en las gradas poniendo cara de interesante con la esperanza de ligar con alguno de los alelaos que escuchaban el concierto como si el grupo que tacaba fuese Coldplay o algo por el estilo.
En serio, uno no puede estar tantas horas seguidas al sol en verano. No puede ser bueno para las neuronas.
Oh, espera...

Vuelvo a ver a la peña que no había querido saludar por la mañana, y descubro que sigo sin ganas de saludarles, así que me hago la loca como sólo yo sé hacerlo y sigo adelante. Pero esta vez mi visión panorámica funciona algo mejor y veo, tras los pitufos circenses, a otro grupo de conocidos. Bueno, me digo tras haberme quedado sola con el montón de hormonas que me había intentado entrar hacía un rato, tampoco pasa nada porque me vean en público con estos. A fin de cuentas son de lo mejorcito que ronda por aquí.
Así que me voy a saludarlos.
No sé si la chica a la que me dirigí me había visto o no, pero su expresión facial pasó de ser la de la princesa del ICO a la de mi mejor amiga en aproximadamente medio segundo, cuando comprobó que efectivamente la había visto. Así que me da que la que no quería ser vista en público conmigo era ella.
Pese a que viniendo de esa chica me lo debía haber esperado, en vez de un "¿qué tal estás?", que podría haber capeado con mucha gracia, lo primero que me dijo fue "¿dónde está tu novio?". Muy bien, me dije, notando el golpe hasta físicamente. La primera en la frente. A veces se me olvida que para esta gente tener pareja es símbolo de status. Aunque claro, cuando no se puede tener nada más, al menos una pareja marca la diferencia entre un fanboy totalmente acabado, y un fanboy con algo de esperanza.
Como no se me da bien mentir, le digo que me ha dejado hace una semana. La chica se pone a hacer pucheros - natural, me ha dejado el novio, es el fin del mundo, debería estar pensando en cortarme las venas, no hay nada más en mi vida aparte de ese hombre que dirigía mis actos y me decía lo que debía o no hacer, y ahora que se ha ido voy a la deriva... Uy, espera, que esa no soy yo - y a decirme que lo que tengo que hacer ahora es salir y divertirme, que por los bajos de Argüelles seguro que encuentro un montón de tíos que babearían por mi, y bla bla bla...
Vamos, la parafernalia que ya había escuchado dos veces esa misma tarde.

Alguien debería decirle a esta peña que cuando hace una semana que te ha dejado alguien a quien amas, lo último que quieres es que te la ande metiendo el primer yonqui que te encuentres por la calle y que te guiñe el ojo. En serio, es cultura general. Por Dios, que todos hemos ido al colegio, deberían saberlo. Además, no me resulta un consuelo saber que puedo tirarme al tío que me de la gana, entre otras cosas porque eso siempre lo he sabido. Y no por nada, sino porque un tío nunca le dice que no a un polvo.
Por Dios.

Ahem... El caso. Como en el stand de una de las asociaciones organizadoras vendían botes de ramen y yo no había comido nada en todo el día - pero sí bebido cerveza - decidí agenciarme con un paquete, que me supo a papel mojado con guisantes, pero teniendo en cuenta que era la primera comida sólida que consumía desde hacía cinco días, no estuvo del todo mal.
Anocheció, y me senté en las gradas a escuchar al grupete de música mientras observaba cómo uno de los saltimbanquis de antes estaba sentado con cara de aburrimiento al otro lado, porque su amigo llevaba ya su buena media hora dándose el palo en mitad del jardín con una lolita de las que andaban por allí. Que no era ni de las guapas ni de las delgadas, comprobé con un vistazo. Así que o era su novia o el chico tenía muy mal gusto. O seguramente las dos cosas. Pero vamos, que una hora y media después - qué pulmones debía tener la chiquilla, por Dios Santo - ya estaban otra vez los dos coleguitas sentados como si tal cosa, eso sí, con la lolita al lado con cara de boba, supongo que por la prolongada falta de oxígeno a la que había sido expuesta. Y todos eran tan amigos, y yo ya no tenía de quién reírme, así que seguí dando vueltas a la deriva.

A última hora hubo un rol en vivo de Vampiro, en el que no participé pero que presencié, más que nada para evitar los dos planes que me habían propuesto, que eran a) ir a casa de la hormona con patas que me había entrado por la tarde, y b) ir a Argüelles a intentar ligar con tíos que pasasen de mi. Y la verdad es que la partida no estuvo nada mal, hasta me dieron ganas de haber jugado.

La pena fue que luego la mayor parte de la gente dijo de irse para sus casas, así que mis esperanzas de que se saliese al cerrar las jornadas ese día desaparecieron, y me fui para mi casita con la cabeza gacha. Eso es lo malo de las jornadas de cómic y manga, que cada vez va gente más joven, y cuando uno quiere salir de copas con la peña al acabar, resulta que la mayoría de los asistentes tienen catorce años y ya llegan dos horas tarde a casa.
Creo sinceramente que debería aumentar la edad de mi círculo de amistades. Cuando uno llega a cierta edad, empieza a ver a los menores de 20 años como un poco... pequeños...

Pero bueno, en general, las jornadas estuvieron bien. Aunque mi capacidad para pasarlo bien está bastante mermada, y decir que me divertí sería decir demasiado, a ratos no pensé, alagaron mi figura - he adelgazado un huevo y medio, pero eso es obvio, dado que se me ha ido el apetito y busque donde busque no lo encuentro -, intentaron ligar conmigo, y bebí cerveza y comí ramen. Y eso siempre está bien.


Y ahora la propina:

twilight cast
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Sábado tarde en las Jornadas de Leganés (Parte 2)

Primera parte aquí

Aquí no hablo demasiado de las jornadas, pero algo que me sucedió esa tarde merece un post para él solo. Luego en la tercera parte ya sigo relatando ese día.

En fin. Después de tomarme las cañas y llorar mucho, me encontraba en condiciones de volver a la caldera de preadolescentes hiperhormonados disfrazados - o lo que es lo mismo, al recinto donde se celebraban las jornadas -, así que, con la ligera sospecha de que a uno de los que me había estado consolando se le había activado el chip de "chica vulnerable e influenciable a la vista", me dirigí para allá junto con la panda de frikis con la que había estado bebiendo.

Eso no quiere decir que yo no sea friki, por cierto. Quiero decir, el hecho de que diga que iba con una panda de frikis sólo quiere decir que mis acompañantes lo eran, no que yo no lo era. De hecho, según varios estudios hechos por mis primeros compañeros de trabajo (esos sí que eran días grandes. ¡Martiño, te echo de menos!) yo trasciendo el frikismo. Pero eso no viene a cuento, vaya.

El caso es que, me di cuenta a posteriori, es bastante contraproducente lamentarse de que te haya dejado el novio y echar pestes del género masculino y sus estúpidas normas de conducta para las relaciones - cuando tu propio código ético podría ser catalogado como del medievo - , si hay un tío frente a ti que acaba de admitir que no sabe estar sin pareja, y que de echo en ese momento está sin pareja.
No os voy a culpar, chicos, sé que son las hormonas, no lo podéis evitar, es superior a vosotros. Y no dudo de que incluso vaya a funcionar a veces, todo el rollo ese de "llora en mi hombro, que luego yo ya derramaré fluidos míos en otra parte de tu cuerpo". Incluso si la tía lleva media hora despotricando de los tíos con ese modus operandi, comprendo que haya que probarlo, no vaya a ser que cuele (en más de un sentido), y esa noche no la paséis solos.
Porque he sido testigo de las estupideces de las que sois capaces cuando colocáis el autotarget - estupideces que ya relataré en otro momento, por cierto - puedo hasta cierto punto comprenderos. Pero, y eso es algo que creía que no tendría necesidad de decir nunca, bajo ningún concepto empecéis a hacerle arrumacos a la chica más borde de toda la pandilla y a decirle lo mucho que todos los tíos estaban colados por ella haría unos cuatro años, cuando ella llegó al grupo - con novio, eso sí - , y lo mucho que habrían matado por salir con ella... por mucho que ella tenga aspecto vulnerable y esté llorando como una magdalena.
Es contraproducente para vuestras gónadas.

Además, argumentos tipo "ey! eres una tía friki que no es fea y no pesa doscientos kilos! Puedes tener a quien quieras!", pese a lo que podáis pensar, no animan.
En absoluto.
Saber que hay frikis feas y gordas con novios de toda la vida que darían su vida por ellas, y saber que yo ni soy fea ni estoy gorda y he sido dejada - de nuevo - ... pues mira, no hace que sienta simpatía por quien me lo dice, precisamente.

Más en la tercera parte.

Tercera parte aquí

Chrystia Van Tassel - Uno de mis alters del WoW

Para los que no lo sepan, aunque escribir es lo que mejor se me da y lo que hago con más frecuencia, también, entre otras - muchas - cosas, dibujo. He ido a academias para mejorar como dibujante prácticamente desde antes de poder andar, pero nunca he destacado demasiado, sobre todo a partir del momento en que mi madre se dio cuenta de que me lo estaba tomando en serio, y me dejó de pagar la academia de dibujo para que me centrase en mis estudios. Ese es, básicamente, el papel de mi madre en mi vida: Cortarme las alas cada vez que parecía que iba a destacar en una disciplina artística, para que me centrase en los estudios, que era lo que me iba a dar de comer en el futuro. Espero que pronto se coma sus palabras junto con la hiel que ha escupido todos estos años.

Eh... tras este precioso momento de amor filial, sigo con lo que es el post en sí.

En fin, este dibujo es uno de los que más me gustan. Es uno de mis últimos alters del World of Warcraft; es una Elfa Sangrienta maga, y se llama Chrystia Van Tassel. En el dibujo lleva la Lesser Spellfire Robe, que te dan como recompensa de quest de clase - mago, en este caso - a nivel 20. (para los que no hayan jugado al WoW, se resume en que lleva una túnica que te dan en el juego, y punto)

Espero que os guste, pongo la versión a lápiz y la terminada, una vez la entinté y la coloreé con potochó. Próximamente más garabatos.



Mr. Ease ha llegado a mi cuarto de baño... ._.U

Iván dice que la hora de mayor inspiración son las tres de la mañana... veamos cuánta razón tiene.
Ah, y creo que para poder entender este post, hay que saber que uno de mis compañeros de piso es gay. No, por nada en particular, pero creo que así os confundirá menos lo que viene a continuación.

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Hace unos cuantos días, cuando por fin creía que mi capacidad de asombro había alcanzado su límite, este mundo de maravillas y aberraciones más allá de la imaginación de la mente más perturbada me la volvió a jugar.

Me explico: En uno de mis periplos por los bajos fondos de mi cuarto de baño, vi que había aparecido, entre otros, un nuevo recipiente en la balda de los - escasos - productos de higiene personal de mis compañeros de piso: Una cajita de cartón, bastante parecida en colores y tipografía a los botes de desodorante Axe, y sobre la que estaba escrito el título "Mr. Ease".
En un primer momento, como sé bastante inglés y el botecito en cuestión estaba justo al lado de una caja - que también había aparecido esa mañana - de condones, no me costó demasiado adivinar de qué se trataba. Pero no quise ser malpensada así de primeras (sí, qué pasa, yo es que soy medio lerda y aún pienso que en la cabeza de la peña hay algo más que sexo) , y le concedí el beneficio de la duda.

Acordándome de toda la familia del Tato por haber hecho aparecer los condones una media hora después de haberme dejado el novio - de otra cosa no sé, pero de ironía, Dios sabe un rato -, me acerco cauta al paquetito y leo las palabras "anal spray" y "for men only" bajo el nombre principal. No pasa nada, me digo, puede que sea algo para las almorranas, o una especie de proteína rara para ponerles el culo respingón a los hombres. Quizá sea lo último en feromonas, y haga que tus pedos huelan irresistibles para el sexo masculino. O puede que sea lo contrario, un spray para que no huelan los pedos. Yo qué sé, el abanico de productos de higiene y cosméticos para hombre se me escapa de las manos, y desde que vi el rimmel para tíos ya me lo creo todo. (haría una coña sobre el brillo de labios de los pseudovampirillos de Crepúsculo, pero sería demasiado fácil)

Ladeo la cabeza, y veo que el texto explicativo del lateral no está ni en español ni en inglés. Chachi, me digo, en fin, ahí está en francés, con el que también me defiendo algo (voy adelantando la respuesta para los malpensados: No, de Griego no controlo nada), vamos a echarle un vistazo, que seguro que lo que hay en el bote es la cosa más inocente del mundo y yo aquí pensando cosas guarras....

Pero no, hijos míos. Efectivamente, el botecito de marras era un relajante anal. Aunque ni adormece el músculo ni lo dilata, solo lo relaja... O al menos eso decía el texto, y oye, yo no soy quién para ponerlo en duda.

Pero lo que de veras me dejó en shock fue el letrero de "for men only"... Porque si el botecito hubiese servido para cualquiera de las cosas que me imaginé anteriormente, lo habría comprendido, ¿pero qué es eso de un relajante anal sólo para hombres? Quiero decir, ¿es que de pronto el esfínter femenino es diferente del masculino? No sé, ¿resulta que los músculos son diferentes? ¿O quizá que no están hechos de lo mismo? ¿Que el del hombre tiene músculos, pero el de la mujer es de mazapán, o algo?

Yo lo flipo con las maneras tan variopintas que tiene la gente de sacarle dinero a la peña. Porque vamos a ver, como todo el mundo sabe... ¡la mejor manera de que aquello no duela es darle de sí! Además, no es bueno comprar algo - con ese uso, quiero decir - que pueda ser tan fácilmente confundido con desodorante, sobre todo si uno se despierta tan zombie como yo por las mañanas.
No sé si tengo que explicar el por qué...


Y de propina...

I predicit in your future. you'll be naked with a horse.
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27 de junio de 2009

Michael Jackson nos ha dejado ._.

Hace unos años me prometí a mi misma que iba a boicotear a este señor, no hablando mal de él sino fingiendo que no existía. Dado que se le estaba empezando a conocer más por sus escándalos que por su música, decidí que lo mejor era no volver a hablar de él, porque así no le daría una publicidad que a mi entender no se merecía (ya sabemos que hablar mal es la mejor publicidad que se le puede hacer a uno, por triste que sea).

Pero ahora que la muerte ha venido a buscarle, yo no puedo sino sentir pena por ese gran artista que, pese a haber degenerado de maneras insospechadas a lo largo de su vida, ha marcado una época con sus canciones.

Como la muerte nos redime a todos de nuestros pecados, yo es así como quiero recordarle:




Por fin puedes descansar en paz.

Érase una vez un concierto

Sí, pongo este post muy tarde, pero dicen que más vale tarde que nunca, no? Que me he tirado toda la semana tumbada en la cama retorciéndome de dolor, y ahora que llevo sentada poco más de media hora me están empezando a dar los retortijones en la espalda... Este esfuerzo quiero que me lo tengáis en cuenta, eh?

Pues eso. Érase una vez un concierto organizado por una marca de vodka (creo, aunque también podría ser de tampones, y no me enteraría de la diferencia), y unos pequeños bloggers que querían asistir. Érase un grupo de música con un nombre de lo más sugerente para cualquier hombre heterosexual que se precie, y unos hombres con un sueño, que es ir a verles cantar a su concierto en Barcelona.

La cosa es muy fácil. Ellos se han registrado en la página de Eristoff del evento este raro que no termino de enterarme de qué va, y para que consigan ir lo único que tenemos que hacer es votarles, o bien en unos enlaces que han colocado estratégicamente en sus blogs (enlaces más adelante, no os preocupéis), o bien en la página del evento.

Los pequeños bloggers que se han apuntado (en manada, así que sólo hay que votar una vez) y a los que quiero que votéis son estos:

- Morghost, de fantasmitas.com

- Andrés, de cronicasPSN

- Duczen

- Jon, de YosoyKeyserSoze

- Ender, de Sinergia sin control

Si me dejo alguno, por favor decídmelo ^^U

El enlace a la entrada en la que podéis votar está aquí (Yosoykeisersoze) y aquí (Sinergiasincontrol) Igual está en más sitios, pero yo creo que con dos está más que bien ^^

Ale señores, que sólo hay que hacer un par de clicks, y eso no cuesta nada ^^ A ver si hacemos que estos pequeños bloggers consigan las entradas :P

A chat with Lestat - Parte 5: The End

Y bueno, esta última parte la escribí cuando me empecé a encontrar mejor. Como ya no me sentía tan mal, la calidad baja considerablemente en relación al resto de los poemas, pero creo que dado que el ciclo de "A Chat With Lestat" ilustra cada fase de un desengaño amoroso, era justo que la gente supiera que la última fase es superarlo, que uno no se queda enquistado en la desesperación. Esta última parte no la pasé a ordenador. La hoja de papel en la que lo escribí sigue en mi carpeta, tras 7 años, llena de tachones y con estrofas descartadas. Es gracioso ver los versos que no forman parte del poema, de veras quería decir muchas cosas, pero creo que la parte que di como buena ilustra mejor que todo lo demás lo que quería transmitir.

Es en estos poemas en los que me estoy refugiando ahora, que he vuelto a pasar por algo parecido (ya me vale, volver a la adolescencia a mis 26 tacos). No consigo entender cómo pude llega a sentir tanta amargura con 19 años, después de mi primer desengaño amoroso, pero releer estos poemas me ha recordado lo mal que lo pasé. Me sorprende, de veras, porque si me paro a reflexionar ahora sobre ello, aunque sé que estuve dos años deprimida, no logro entender por qué me afectó tanto algo tan nimio. Y leyendo estos poemas veo que me afectó mucho. Pero si conseguí salir de ello, por muchos dos años que me costara, eso significa que saldré ahora, que no me encuentro ni de lejos tan mal. En cuánto tiempo, bueno, eso es otro cantar. Pero el caso es que saldré.

Eso es lo que ilustran los poemas: El ciclo. No solo del amor que se acaba, sino del sufrimiento que pasa. Porque al final todo se va. Todo. Así que igual que el amor se me ha ido de las manos, esperaré pacientemente a que el sufrimiento haga lo mismo. Cuando escribí "A Chat With Lestat" no lo pretendía, pero me dejó testimonio escrito de mis propios sentimientos, y de que - para bien o para mal - lo voy a superar. Saldré un poco menos confiada y un mucho más amargada, pero saldré.

Quinta y última parte del pack, que tiene de título "The End". Transcrita de la hoja donde está la única copia de éste poema, escrito hace 7 años.

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Estuve muerta y he resucitado.
Perdí la vista y vuelvo a ver el mundo.
Anduve sorda y muda, y hoy despierto
y puedo comprenderlo.
Que todo el sufrimiento
no ha sido más que un sueño.

Un letargo tan largo
para volver a cero,
sabiendo que no se ha ganado nada,
que solamente he perdido el tiempo
llorando por quien no es digno de ello.

Por miedo, por cobarde,
no he visto hasta este día
que el sol sigue saliendo,
que por temer que su luz me quemara
he sido yo quien no ha querido verlo.

Quizá de nuevo duela
esta condena que es el estar vivo.
No obstante, si la noche de la que huyo
me lo arrebató todo,
como no sea la vida
no creo que este día
pueda quitarme mucho.

No pienso huir de nuevo de la luz
por mucho que la tema.
Se me ha ofrecido otra oportunidad
y esta vez el miedo no será
lo que me venza.

A chat with Lestat - Parte 4: Love Reflection

Este poema lo escribí bastante después de los tres anteriores, aunque aún estaba coleando el desengaño que me llevé cuando comencé a escribirlos. Es, de lejos, el que más me gusta.
Pues eso, cuarta parte del pack, llamada "love reflection". Exactamente igual que cuando lo creé, allá por los lejanos 19 años, cuando los dinosaurios dominaban la tierra.

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Porque lo tuve.
Porque al fin vi lo que era ser amada
y amar sin traba alguna.
Porque mis labios tomaron sus besos
y los suyos mi alma.
Porque sentí que éramos los dos
una misma persona.
Porque creí haber encontrado al fin
eso que me faltaba.

Anhelo sentir ese amor de nuevo,
deseo tanto sentirme querida.
Esa sonrisa que te da el saber
que por ti vive por quien tú suspiras
y de la cuál no sé nada hace tiempo
quiero que vuelva a morar mi guarida.

Porque lloré en la noche
las mismas lágrimas que por el día
dando gracias al cielo de alegría
por este amor tan puro,
y maldiciéndome por ser tan tonta
luego que acabó el sueño.

Porque le quería
aunque ahora sé que él nunca me quiso
pero qué bien fingía.

Porque le quería
lloro aún en silencio
en estas noches frías
en que su rostro me viene al recuerdo.

Porque le quería
y quisiera pensar que no le quiero
sentirme libre para amar de nuevo
sentir, y que esta vez sí sea cierto
que por fin alguien bebe de mis besos
su alimento.

Y porque anhelo tenerlo de nuevo
espero que otro amor por fin me libre
de tanto sufrimiento.

25 de junio de 2009

... Doga??? (Y Dita Von Teese)

Para cuando aparezca el libro de yoga para periquitos, sabremos que el mundo TIENE que acabarse. Yo al menos no dejaría que siguiese corrompiéndose de ese modo ._.U


Disfrutad con la foto. Si tenéis perros y por algún casual queréis el libro, preguntadme dónde lo vi... porque de buen seguro que seguirá allí XD

Y esta de propina. Quería pillarme el libro para inspirarme en... bueno, mira, con decir que ahora que ya no tengo novio no hay motivo para pillarlo ya se entiende todo, no? Pero la portada es bestial. Yo de mayor quiero ser como esta mujer :P


Cuando vuelva de comer - sofrito de verduras con patatitas y pescado! - ya escribo algo. O no, quién sabe. He entrado en modo "me la suda todo", y he de decir que se está de a gusto...

24 de junio de 2009

LeetWagon

Nada roto. Un bonito moratón en las costillas que ahora mismo me da más miedo que una peli de terror japonesa. Una semana de baja.

Y la furgoneta más guay del mundo aparcada frente a mi portal.


No puedo escribir. Entre otras cosas porque no tengo portátil - bueno, sí, pero escachuflado desde hace más de un año - y estar sentada me reporta unos dolores en las costillas que no se los deseo ni a mi peor enemigo.

Hasta mañana.

22 de junio de 2009

Al médico de urgencias ._.U

Siento decir que seguramente hoy no postee nada (Trini, lo siento! T_T). El golpe en las costillas del domingo me duele más de lo normal, y no consigo estar sentada - ni de pie, ni en ninguna posición - sin que me duela al respirar. Así que voy a ir al médico de urgencias, a ver si me he hecho algo o solo es un moratón de los que marcan época. En cualquier caso, seguramente pida la baja para el resto de la semana, que me tiraré sedada y tumbada en la cama - la única posición en la que respirar no resulta una tortura - leyendo.
Sé que hay, como mínimo, dos personas que se dedican a mirar este blog - cada hora aproximadamente - en su trabajo, para ver si he puesto algo nuevo. A ellas dos, lo siento mucho T_T Intentaré compensaros (con favores sexuales no, eh?). Mientras tanto, si os aburrís mucho os recomiendo que leáis Sinergiasincontrol y Deverdadquenoloentiendo (este último, he de advertir, yo no pude leer un solo post sin soltar un par de carcajadas, así que mejor cuando no esté cerca el jefe). Son mis últimos fichajes. Creo que voy a empezar a hacer posts recomendando los blogs a los que me enganche :P

Sparkling makes them

clint eastwood
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He. Tenido. Que. Hacerlo.
XDDDDDDDDDDDDD

david boreanaz and james marsters
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Mine daddeh

funny pictures of cats with captions
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Simplemente, no he podido resistirme. Se me ha derretido el alma... Además, Ender lo recomienda! XDDD

Sábado tarde en las Jornadas de Leganés (Parte 1)

A ver. Sí. Vale. Con la última entrada igual me he puesto un poquito demasiado emo. Pero no me digáis que no os lo advertí, vale?
Para que no se diga, ahora voy a intentar ponerme graciosa. Si en el proceso de leer esto os entran ganas de cortaros las venas, sabréis que no lo he conseguido (ponerme graciosa, digo).
En fin.


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El sábado, bajo petición de un colega, me acerqué a las jornadas del cómic, manga y cultura japonesa de Leganés (y si lo he dicho bien, por favor, que alguien me de un premio). Pensaba ir por la mañana, pero cuando el despertador sonó a las diez decidí que este colega y yo tampoco éramos tan buenos amigos, así que paré la alarma y seguí durmiendo hasta las tres y media, hora en que me levanté, me pegué una ducha, me vestí, y me fui para Leganés (no, no comí. Desde que me dejó el novio como que se me ha ido el hambre. Y menos mal, porque me llega a dar por comer y ya me pego un tiro)

La primera impresión que tuve al salir de la parada de metro que supuestamente daba al centro cultural era que, o de pronto el Metrosur pasaba por Tombstone, o me había colado en los decorados de "El Bueno, el Feo y el Malo 2: Más buenos, feos y malos que nunca". Crucé el descampado apresuradamente y con la cabeza gacha, por si las flechas perdidas, y me apresuré a seguir la fuente del sonido de J-pop en la distancia.

El recinto estaba bien distribuido: Una carpa en una especie de mini anfiteatro en el jardín de la entrada, con unos cuantos insensatos tostándose al sol en las gradas, y unas cuantas carpas más junto al edificio principal, con el resto de los asistentes amontonados a su sombra. Mucho niño de 13 años, mucho sobrepeso, muchas gafas de pasta, muchas faldas a tablas de cuadros escoceses y escotes, mucha gótica sudando la gota gorda, mucho tío babeando tras ellas... vamos, lo normal en estos eventos.
Salvo que al aire libre y con cincuenta grados a la sombra.

Al primer vistazo no reconocí a nadie... bueno, vale, a un par sí - los frikis, ni somos tantos ni tan originales -, pero preferí no darle la oportunidad a la prensa de que me fotografiara en su compañía. Buscando aún a mi colega, entro en el edificio, miro alrededor, veo una pareja enrollándose en la primera planta.

A veces me pregunto por qué lo llamarán jornadas del cómic, manga, cultura japonesa, o la madre que los parió. Si al final de lo que se trata es de ligar con la que menos tiempo parezca que ha estado reposando en alcohol - o en su defecto, la que menos ropa lleve -. Podrían llamarlo "XII Jornadas de las oportunidades de ligar para casos patológicos", o algo así.

En fin, que me desvío del tema. Buscando por las aulas a mi colega, le termino encontrando haciendo el cabra en la clase de doblaje. Juro que la próxima vez que alguien con un micro en la mano empiece a gritar mi nombre, como no sea para darme un premio, le estampo el codo en la boca. Me abraza, me comenta lo delgada que estoy - como para no estarlo, nos ha jodío - me sienta en una silla junto a una tía que no me puede ver ni en pintura y sus dos muy mejores amigas, y me deja sola ahí mientras va a traerme cafeína - por petición mía, todo hay que decirlo -.
A la primera oportunidad me escaqueo, y me encuentro con un conocido, ¡de los que sí que quiero saludar!. Fue toda una experiencia, pensé que en aquellas paredes no iba a encontrar a nadie a quien me alegrase ver... aparte del colega que me había invitado, se entiende.
Cuando tres de los organizadores - mi colega entre ellos - salieron a preparar la partida de rol en vivo de la noche, me pareció oír la palabra "birras", así que de pronto decidí que eran mis mejores amigos y me fui con ellos, llevándome al que me acababa de encontrar conmigo.
Y dos horas y dos jarras de cerveza con limón después, por mucho que hubiese llorado - es el peligro de emborracharse con las emociones tan a flor de piel - no podía negar que el mundo era un poco menos negro. Vale, por efecto del alcohol, pero qué cojones, al menos algo me había ayudado.

Y como no me apetece seguir escribiendo, en la segunda parte ya sigo contando.


Segunda parte aquí

Tercera parte aquí

Ya no estoy de humor

Mi novio me dejó el día del Corpus Christi (para los ateos, eso fue el jueves de fiesta hace dos semanas). Eso, hasta cierto punto, es normal, porque este chico y yo hemos tenido todos los "hechos destacados" de nuestra relación en días más o menos reseñables. "Bueno", me dije tras el palo inicial, "céntrate en otras cosas. Da igual que te acuerdes de él hagas lo que hagas, da igual que alquilases el piso en el que vives sólo por poder tomar un baño de espuma - que nunca tomaste - con él en la enorme bañera del cuarto de baño, da igual que te comprases una cama de matrimonio en un cuarto de 4x4m sólo para que pudieseis dormir juntos sin acabar con dolor de espalda y sin que nadie se cayera de la cama durante la noche. Da igual que tengas aún en su armario unos calzoncillos, unos calcetines, una camiseta y una corbata suyos para la próxima vez que se quedara a dormir. Da igual. Vas a seguir adelante. Céntrate en algo que no te recuerde a él".

"A ver, ponte delante del ordenador y haz algo productivo. Mira, tienes un montón de audios de las sesiones de guión de los proyectos que... que tienes en común con él. Y en los audios le oyes hablarte con cariño, y decirte cosas dulces, y..."

"Vale, mala idea. Mejor escribe algo. Tienes un montón de guiones a medias, puedes ponerte con ese guión que tienes para la editorial que está montando él junto con un amigo, y en cuya historia te ayudó, y..."

"Vale, bueno, vale. Prepárate el monólogo que quieres mandar para lo de nuevos cómicos. Sí, eso está bien. Sólo tienes que coger uno de tus monólogos, uno de los que más le gustó a él, y..."

"Vale, vale. Esta tarde me voy a guionizar el largo en el que estamos trabajando unos amigos y yo... y él, por supuesto. Pero estaré centrada en el guión, claro. Mientras él está sentado en la cama, tras de mi, discurriendo la mejor manera de hacer que el prota y la prota acaben juntos, y yo me aguanto las ganas de levantarme y abrazarle..."

"Hasta ahora no has tenido buenas ideas... Bueno, céntrate en el trabajo. Si estás trabajando todo el día, te irá mejor. A ver, sí, vamos al trabajo que seguro que hay cosas que hacer. Si tan sólo hubiese algo de trabajo, y no me tirase ocho horas mano sobre mano pensando en lo patética que soy y el asco que le doy al mundo y en concreto a él..."

"En fin, céntrate en otra cosa. No pasa nada, no se acaba el mundo, sigue adelante. No importa que no tengas ganas ni de respirar, tú sigue haciendo cosas. No importa que te den tirones en los gemelos por las mañanas de los ataques de nervios que te dan todas las noches, y que el mero hecho de levantarse para ir al baño sea una odisea, tú sigue yendo al trabajo y haciendo cosas. No importa que cada vez te duela más, tú sigue haciendo cosas. En serio, no importa, tú sigue esforzándote, lo estás haciendo muy bien."

Sí, eso me ha dicho todo el mundo, que lo estoy haciendo muy bien. Como si repasase la coreografía para el baile de fin de curso o algo así, en vez de estar intentando luchar contra unas ganas cada vez más grandes de tirarme en la cama y no volver a levantarme. Y yo sigo haciendo cosas, me hagan más o menos daño, me cuesten más o menos, me destrocen o no por dentro.

Hasta ayer.

Ayer, en un intento desesperado por animarme, tras haberme tirado llorando toda la noche del sábado y gran parte de la mañana del domingo, decidí ir a la partida de rol que estoy jugando con unos amigos - y con él, justo, lo habéis adivinado -.
"No importa que no puedas ni levantar la cabeza del suelo de lo mal que te sientes, no importa que sólo mirarlo hace que sientas ganas de arrancarte el corazón de cuajo y tirarlo por la ventana sólo para que deje de doler. No importa, tú sigue haciendo cosas. Cuando menos cuenta te quieras dar, te dejará de doler."

Quedo con él en la renfe - somos vecinos, alquilé el piso en Fuenlabrada, además de por el bajo alquiler y por la bañera, para estar cerca de él - y me aparece con toda la recua de amigos. Genial, no pasa nada, también me llevo bien con ellos, no importa que me vean hundida, humillada, abandonada por un hombre que no me aguanta, en gran parte por desagrado suyo... No importa, tú pon buena cara, no te vayas a tu casa a llorar, como querrías hacer. Aguanta el tipo, lo estás haciendo muy bien.
Llegamos al andén, el tren acaba de llegar. Me adelanto para entrar y pillar sitio, piso la banda coloreada que marca el final del andén con mis merceditas con suelas de plástico, el pie me patina, el tobillo me falla, y me cuelo por el agujero entre coche y andén.
Bueno, en honor a la verdad, sólo se coló mi pierna izquierda. Mis costillas, al chocar contra el vagón, y mi rodilla derecha, al golpear contra el suelo del andén, impidieron que cayese del todo. Y creo que junto con mi costado y mi rodilla - operada del menisco y que tengo que tratar como a una muñeca de porcelana, por cierto - se me golpeó también algo en la cabeza. Y a diferencia de los huesos, esto sí se rompió.

Ya estoy harta. No sé quién coño está orquestando todo para putearme de maneras insospechadas, pero estoy hasta los cojones. No paro de hacer cosas, y cada vez me siento peor, y me cuesta más no pensar en él, y en que me ha dejado porque no me soporta. No puedo dejar de pensar lo patética que soy, y como si el universo quisiera hacerme ver que estoy en lo cierto, se dedica a putearme como no lo ha hecho en años. Ayer, tras la partida, me puse a llorar y no paré prácticamente en toda la noche. Esta mañana he estado llorando desde que me he levantado hasta que he llegado al trabajo, y me están dando ataques de llantina más o menos cada media hora. Quiero irme a casa y poder llorar a gusto tirada en mi cama, no quiero hacer absolutamente nada, no quiero que la gente siga diciéndome lo bien que lo estoy haciendo porque no me está sirviendo de una mierda, y encima no paran de darme ostias - ¡literalmente! - por todos lados. Quiero meterme en la cama y llorar por lo que he perdido. Quiero llorar hasta que no me queden lágrimas, y luego beber un poco de agua para poder seguir llorando otro rato. No tenéis ni la más mínima idea de las ganas de llorar que tengo... ¿y de qué te va a servir eso?, me preguntaréis. Bueno, ¿de qué me sirve todo lo demás? De mucho, diréis vosotros. De lo mismo que llorar, diré yo. De nada.
Y al menos, si no salgo de la cama, Dios, o quien sea que se esté riendo de mi, dejará de hacer que me caiga en los huecos entre coche y andén. Aunque puestos a putearme, también podría hacer que el techo se me caiga encima...

19 de junio de 2009

¿Qué piensan las mujeres cuando entran en las Sex Shops?

A ver, quiero dejar algo claro desde el principio: Las mujeres vemos porno. Y nos masturbamos. Exactamente igual que los hombres, o quizá más - normalmente porque nuestra pareja no nos termina de satisfacer, pero a ver quién es la guapa que se lo dice -. Si una mujer niega que vea porno o que se masturbe, una de dos: O miente como una cosaca, o su vida es bastante triste. O las dos cosas, quién sabe.
Y tras esta pequeña introducción, vosotros me diréis si lo que sigue merece o no la etiqueta de "erótico"


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Uhm... Pues sí, este es el número, pero no es la tienda... Ah, espera, que está al lado. Puf, qué vergüenza, entrar yo sola... A saber qué pensará el dependiente... Pero bueno, es el dependiente de una sex shop, ¿qué coño va a pensar, con el trabajo que tiene? Ay joder, pero no quiero parecer una salida... Aunque si entro aquí sola igual lo que parezco es una solterona amargada... Ay, qué hago...

Va venga, ya que has venido entra, si por echar una miradita no me van a morder... Ay, mal símil. Bueno, entras, miras, y te vas. Punto. A ver... Ay, ¿pero por qué me saluda con una sonrisa? Tranquiiilaaaa, es solo que como es el dependiente, tiene que ser amable. O quizá se ríe porque piensa que soy una guarrilla... cálmate, joder, que no piensa nada, que él va a lo suyo con su libro... Ay... ¿pero y si mira lo que voy ojeando? qué vergüenza...

A ver, se supone que debería levantar la cabeza y mirar los estantes... estoy en una tienda, es normal que mire las cosas que hay expues... ¡Dios Santo! ¿Pero eso qué es? Joder, de ese tamaño no sé ni cómo es legal que los hagan... Uhm... ¿prácticamente media tienda está dedicada solo a esto? Curioso. Hay que ver la obsesión que tiene la gente por llenar agujeros. Aunque no puedo culparles, a mi me encanta que llenen el mío... Joder, hasta los hay que brillan en la oscuridad... ¿Eso le resultará excitante a alguien? No sé, a mi creo que me entraría la risa... Qué cantidad de tamaños... ¿Y este tan pequeño? No se tiene ni que notar que te lo has metido... Sí, si tuviese que elegir uno, yo creo que sería ese. Parece del tamaño justo... o quizá un poquito más grande, sí. En estos casos un poquito de dolor le da mucho morbo a la cosa... Ay, ¿pero qué coño estoy pensando? Joder, mejor dejo esto donde estaba.

Pero, ¿por qué tantas cuerdas.?.. Menudo negocio, si al final se coge un trozo de cuerda y se puede hacer lo mismo... Míralo, esas esposas se pueden hacer perfectamente... fíjate, yo lo pasaría por entre las barras del cabecero de mi cama, que da mucho juego, y quizá levantando las patas se podrían poner otros dos cabos para mantener las piernas abiert... eh... Ehem... Mejor voy a mirar otra cosa...

Uy, si tienen también lencería... aquí hay de todo. Uhm... pero no me gustan los disfraces, quedan muy de putilla barata. No tendrán algún... Sí, justo aquí. Bonito corsé, si señor. Uf... con esto puesto me encendería hasta yo sola... Me pregunto si estas cosas tendrán talla... Vale, bueno, creo que esto podría entrarme... ¿Y si lo comprase? Solo por curiosidad, no para usarlo ni nada... Ay Dios, qué calores me están entrando... ¿Pero qué iba a hacer yo con un corsé y un liguero? Hombre, pues comprarme unas medias... Ya bueno, pero es que no lo voy a usar, menuda vergüenza me daría que me viesen así... claro que igual al tío que lo viera no le daba tanta... Joder, le iba a poner como un tren sólo el pensar en verme así...

Pfff... ¿Será normal que al entrar aquí uno se ponga a cien? Es que mire donde mire... joder, es que se me dispara la imaginación... Ay... ¿Y si cojo las esposas de cuerda? No es que quiera probarlas, por supuesto, pero... y el morbazo que daría estar atada a la cama...

Vale, conjunto sólo. Aunque no creo que vaya a darle mucho uso, es una compra tonta, la verdad. Yo con esto me muero de la verguenz... uy, el móvil...

"¿Sí? Ah, hola. Sí, sí. Sí me acuerdo. El amigo de Fran, ¿no? Sí, claro, en la cena de empresa. Ah, pues sí, estaría encantada. ¿Cómo? Sí, bueno, en un principio no tengo nada que hacer. No, tranquilo, sólo estoy de compras. Unas tonterías para rellenar el armario... Ah... no creo que te gustasen... Eh... bueno, pues si quieres verlas, puedes... en vez de quedar en algún sitio, ven a recogerme a mi casa... y te las puedo enseñar. Sí claro, prefiero mandarte un sms, tampoco quiero que se entere media tienda... Bien, perfecto. Nos vemos a las nueve"

Ay Dios, con qué cara me ha mirado el dependiente... ¿Acabo de decir lo que acabo de decir? Esta tienda no me está sentando nada bien... Aunque... Con lo cañón que está, y yo pensando que no iba a volver a saber de él, y me llama justo ahora... Imagínate la cara que se le quedaría si le recibo con el corsé, el liguero... y nada más... Seguro que la cena iba a ser en la cama...

Vale, conjunto y cuerdas. Eh... No sé si debería... Ah... Sí, qué demonios, también esto. Igual hasta le da morbo usarlo conmigo... Uhm... y si no lo hace él, lo puedo hacer yo solita mientras él mira...

Ay Dios, ahora seguro que el dependiente va a pensar que estoy totalmente salida...

The Gun Seller, by Hugh Laurie

Como estoy especialmente espesa hoy, y no me veo capaz de escribir nada en condiciones, voy a hablar de mi - actual - libro fetiche.

The Gun Seller, o como ha llegado hasta nuestras manos, malamente traducido, Una noche de perros, es la primera novela escrita por el actor, escritor y músico Hugh Laurie.

Sí, Hugh Laurie.

Vamos, por favor, no me digáis que no le conocéis. Si es super famoso.

¿No?

Está bien... la primera novela del doctor House.

Ahora sí que le conocéis, ¿no?

La novela, un thriller en clave de humor publicada en 1996 en el Reino Unido, es simplemente desternillante. Es muy difícil no pensar que quien ha escrito el libro es Gregory House, porque el tono irónico del protagonista del libro es muy similar al del protagonista de la serie. Pero no señores, el libro es ocho años anterior a la serie. Y es que Hugh Laurie es un polifacético artista que no solo tiene una carrera como actor que ya querrían muchos (lo duro es que todos nos enteramos de que existía con su último trabajo T_T), sino que es músico y además escribe como quiere.

Es totalmente imposible leerse el libro sin soltar una carcajada como mínimo una vez por página. No sólo ya el comportamiento del protagonista, sino el modo en el que el autor describe los razonamientos de éste, y las idas de olla que de pronto te hacen preguntarte qué párrafo te has saltado, hacen que se te salte una sonrisa en el peor de los casos. El tío, desde luego, sabe contar las cosas.

Precisamente gracias a ese libro comencé yo a escribir barrabasadas como las que hay en el blog, en las entradas sobre los pormenores de la vida. El tono que intento lograr no llega ni de lejos al del libro, pero dicen que la práctica hace al maestro... ¿no?

No puedo contar de qué va el libro, de veras. Por la simple razón de que si os cuento lo más mínimo, ya os habré destripado la mitad. El argumento está tan bien hilado, que el primer acontecimiento ya desencadena todo lo demás... Eso sí, lo aconsejo, es un libro de doble lectura. Este hombre no escribe como si sus lectores fueramos lerdos, y he de decir que una segunda lectura, al menos a mi, me sirvió para enterarme mucho mejor de todo lo que sucede ^^U Llamadme lerda si queréis, pero es un libro que se disfruta lo leas las veces que lo leas.

Hay noches en que sólo me alimento

Hay noches en las que sólo me alimento. Esas noches, la inmensa mayoría, busco a algún drogadicto o prostituta solitarios, alguien olvidado no solo de la mano de Dios sino del resto de los hombres, y les ataco sin más. Ni siquiera les mato, sólo me sacio y me voy. La mayoría de las veces no me ven venir, y en un número de ocasiones no menos numeroso tampoco se dan cuenta cuando me voy. Los colgados lo atribuyen a una alucinación provocada por la droga, y las prostitutas lo achacan a la depravación de sus clientes. Realmente es muy práctico.
En una ocasión una puta polaca, lo bastante sobria como para darse cuenta de lo que le acababa de hacer, intentó que le pagara... cosa que hice con gusto, no os creáis. Me ofreció un servicio, ¿no? Era justo que pagara por ello. No soy un monstruo tan depravado como para pagarla y luego acecharla durante el resto de la noche hasta que se aleja de su chulo lo suficiente como para acorralarla, dejarla sin una sola gota de sangre en el cuerpo, y recuperar mi dinero.

Oh, espera. Quizá sí lo soy...

Otras noches... otras noches me apetece divertirme. Tal y como está el mundo hoy en día, a nadie le extraña que un hombre "inclinado a la vida nocturna" desaparezca sin dejar rastro una noche y aparezca muerto una semana después. La gente asiente con pena ante la noticia de una adolescente algo ligera de cascos que aparece desangrada en un vertedero tras haber salido un viernes con sus amigos y no haber vuelto a casa en todo el fin de semana. Saben que ese tipo de personas va buscándose ese final, y no les extraña en lo más mínimo cuando sucede.

Nadie se imagina ni remotamente que yo ando detrás.

Ayer me sentía especialmente locuaz. Normalmente no hablo con la comida, me limito a disfrutar mientras grita y se debate intentando huir, o cuando se queda paralizada al darse cuenta de que no hay manera de salvarse. Pero la muñequita de ayer no paraba de hablar, así que hice una excepción.

Cuando me acerqué a ella ni pensó que pretendía hacerle daño. Es lo que sucede cuando se acerca a ti una mujer bajita y sonriente: que no te esperas que pueda hacerte nada malo.
Y la verdad es que tardó en empezar a creerlo, la pobre. No creo que tuviese muchas luces, la verdad; la mayoría de la gente comienza a pensar que algo va mal cuando le empujas contra la pared y le cortas el paso por cualquier dirección. Pero por la cara que puso ella, para mí que creyó que estaba jugando.

Y muy desencaminada no iba.

Es lo malo de los niños de papá: no se creen que pueda pasarles nada malo. Esto no me está sucediendo a mí, mis padres no lo permitirán, tú no sabes quién soy yo, te va a caer un palo del copón si te atreves a tocarme un solo pelo... Actúan de esa manera durante un tiempo, más o menos hasta que tengo que partirles las piernas para que se estén quietos, porque con la cara tan amoratada ya ni ven hacia dónde corren.

Y casi es peor cuando comienzan a preguntar qué quiero a cambio de dejarles ir. Lloran desesperados, jugando su última baza. Me suplican de la manera más patética, tirados en el suelo, sabiendo perfectamente que no podrán salir con vida hagan lo que hagan, pero intentándolo igualmente.
Que si les dejo en paz tendré todo lo que desee, dicen...

Mala suerte, porque deseo tu sangre.

Cuando ya lloraba como Dios manda y pensé que iba a parar de intentar comprar su vida con el dinero de sus padres, siguió balbuciendo estupideces sin sentido. Estuve tentada de arrancarle la lengua, porque ya me estaba empezando a hartar. Pero entre los sollozos y los balbuceos, logré entender algo realmente divertido. Algo así como que por qué a ella, que ella no había hecho nada, que ella era una buena persona.

Ay Dios, casi me da un ataque de risa.

¿Buena persona? La cogí del pelo y le levanté la cabeza para que me viera la cara mientras le hablaba, no se fuera a perder alguna palabra. Sí claro, muy buena persona. Una buena persona que fuma al día dos paquetes de tabaco fabricado en las grandes extensiones de jungla deforestada del Amazonas. Una buena persona que compra ropa de marca fabricada por menores de edad esclavizados en fábricas textiles de medio mundo. Una buena persona que lleva sobre su conciencia la muerte de dos futuras personas, y de seguramente más si le dan la ocasión. Una buena persona que ha contagiado sin saberlo la hepatitis B a aproximadamente media ciudad. Una buena persona que difama a sus amigas, miente a sus amigos, y roba en todas las tiendas en las que puede apropiarse de algo sin pagarlo.
Sí, una buena persona. Una buena persona que merece morir, y que va a morir esta noche.

Bonita, porque en el mundo hay buenas personas como tú, es por lo que yo existo.

Nana Kitade - Tsukihana

La melodía es simplemente preciosa. La letra... bueno, es linda. Ahora mismo no me terminan de gustar las letras tan... románticas. Pero como aún no sé el suficiente japonés como para entender lo que dice, me hago la loca y me centro en la melodía.



Yami to asobu hoshi-tachi e
Ai o utai yakitsukushite

Batsu o tomoshi hinagiku no
Yume ni yorisou tsume no ato

Kuchibiru kara kuchibiru e to tsutai
Sono nukumori wa doko e?
Tadoritsuku ate wa nai no ni

Anata de nakucha mitasenai
Watashi ja nakya yurusenakatta
Dakara watashi wa kono ashi de
Tachiagarete zottoshitan da

Kaigoroshi nara sukuwareru
Demo migoto ni kagi wa hazurete
Watashi wa maru de
Torikago o hoshite iru kurutta kotori

Uso o idaita hana

Sameta yubi de misukashite
Furete dakedo yogosanaide

Furikaeru to hitohira no
Hane ga kogetsuku ibaramichi

Maboroshi nara maboroshi o aishite
Asu de sae suterareru
Osoreru riyuu o oshiete

Anata ga nakucha ikirarezu
Kuchiru yoru o oikaketa no wa
Watashi o subete sono ude e
Ubai agete hoshikatta kara

Kedo seijaku ni tsutsumareru
Kisokuteki na iyashii kodou
Fuzaketa heya de
Tenbatsu o kazoete iru mimi o fusaide

Anata de nakucha mitasenai
Watashi ja nakya yurusenakatta
Dakara watashi wa kono ashi de
Tachiagarete zottoshitan da

Kaigoroshi nara sukuwareru
Demo migoto ni kagi wa hazurete
Watashi wa maru de
Torikago o hoshite iru kurutta kotori

Uso o idaita hana


TRANSLATION
To the stars that played with the darkness
I sang of love and burned up completely

Lighting the punishment
Scars from claws draw close to the daisy’s dream

Passed from lips to lips
Where’s that warmth going?
Even though it has no place to go

If I’m not with you, I can’t be satisfied
I wouldn’t be able to forgive you if it wasn’t me
So I stood up on my feet
And shuddered

If I get kept with you until death, then I’ll be saved
But how splendid, I’m unlocked
And I’m just like
A crazy little bird that wants the birdcage

Flowers embraced lies

Touch and see through me with cold fingers
But don’t dirty me

If I look back, I’m on a road of thorns
That a single feather burnt onto

If it’s an illusion, then I’ll love the illusion
And I can even throw it away tomorrow
Tell me a reason to fear it

If you were gone, then I wouldn’t be able to live
I chased after the dying night
Because I wanted to let you take
Everything of mine into your arms

But I’m surrounded by silence
In the boisterous room
My regulated, lowly heartbeats
Are counting Heaven’s punishments; I plugged my ears

If I’m not with you, I can’t be satisfied
I wouldn’t be able to forgive you if it wasn’t me
So I stood up on my feet
And shuddered

If I get kept with you until death, then I’ll be saved
But how splendid, I’m unlocked
And I’m just like
A crazy little bird that wants the birdcage

Flowers embraced lies

18 de junio de 2009

Esa agradable sensación

Ayer por la mañana me despertó la agradable sensación de algún tendón en mi gemelo izquierdo decidiendo ver mundo. Hay pocas cosas realmente buenas en la vida, y creo que despertarse con un tirón en la pierna es una de ellas. Nadie debería morirse sin haberlo experimentado al menos un par de veces. Especialmente la gente que me cae mal.

Unos veinte minutos después, cuando el dolor dejó de llenarlo todo en la habitación, conseguí levantarme, vestirme, y llegar cojeando hasta el trabajo. Fue especialmente divertido verme bajar las escaleras de Atocha a la pata coja a todo correr porque se me iba el tren. Parecía alguna especie de ave palmípeda en su ritual de apareamiento - y así habría sido, si no fuera porque el civil contra el que me choqué al tropezar en el último tramo tenía aproximadamente 200 años. Como trabajo sentada, tampoco fue una molestia tener que coger el ascensor hasta para ir al baño, pero la cosa es que el gemelo de las narices no me dejo de doler en todo el día.

Y mira tú por dónde que hoy, cuando suena el despertador, me ha despertado la misma agradable sensación, solo que en los dos gemelos. Así, como Dios manda, las cosas o se hacen bien o no se hacen, leñe.

Me he tirado gran parte de la mañana retorciéndome de dolor, intentando por todos los medios ponerme de pie cuando oía sonar el móvil desde el salón - siempre, SIEMPRE, me pongo el móvil en la cabecera de la cama al acostarme, pero anoche, por algún motivo que desconozco, me lo dejé en el salón... - y gritando como una energúmena cada vez que apoyaba el peso de mi cuerpo en el suelo y me daba cuenta de lo difícil que es usar tus músculos cuando no están todos en su sitio.

Tras una conversación muy larga con todos los tendones viajeros, que ha durado aproximadamente hasta las tres de la tarde, he conseguido convencerles de que volviesen a su lugar, si bien los del gemelo izquierdo siguen reticentes a mi petición, y de vez en cuando se mueven sólo para demostrar su rebeldía. Tengo que ensayar mi argumentación para la próxima vez que quiera convencer a un puñado de tejido muscular de que salirse del sitio que fue diseñado para él es una mala idea.

Para cuando he llegado al móvil, este ya llevaba calladito un buen rato, y la lista de llamadas y mensajes recibidos me ha hecho pensar que si quiero aumentar mi popularidad, quizá haría bien en dejarme el móvil en casa un par de días. El número de personas que quieren dar conmigo cuando no tengo el teléfono a mano es ridículamente alto. Sobre todo teniendo en cuenta que cuando llevo el móvil encima sólo me llegan mensajes de publicidad de Movistar.

Y bueno, el resto del día se me ha ido en llamar a algún número de teléfono desde el que pudiesen enviarme un médico a casa - ni me preguntéis cuántos intentos ha habido antes de conseguirlo -, intentar convencer al médico de que no he hecho ejercicios fuertes en las últimas horas - ni días, ni semanas... - y asegurarle que no saldré de casa hasta que el gemelo izquierdo deje de dolerme.
Pero una cosa, ir al trabajo no es salir de casa, eh? Qué listo el tío. Claro, como él ya tiene las facturas pagadas...

Ya mañana, si consigo arrastrarme al curro aunque sea haciendo el pino - juro que si lo hago así le pediré a alguien que me fotografíe y subiré la foto al blog - volveré a mi ritmo de chorrocientas entradas al día.
Dios, que alguien me de trabajo que hacer, por favor. No estoy diciendo que me aburra postear, pero coño, que ya que paso ocho horas al día encerrada en una oficina helándome, al menos sea por un buen motivo, no?

17 de junio de 2009

Harta

Estoy harta. Muy harta.

Me hartaba cuando me decíais cómo debía vivir, y me callaba. Me hartaba cuando me enumerabais todo lo que era bueno o malo para mi, y me callaba. Me hartaba cuando me decíais qué fallaba en mi manera de ser, qué fallaba en mi vida, por qué no era feliz, y me callaba. Me callaba y agachaba la cabeza incluso cuando me enseñabais el tono en el que debía hablarle a los demás. Y vosotros, con vuestro inconmensurable ego sacado de Dios sabe dónde, creíais que lo hacía no por educación - cosa de la que a todas luces vosotros carecéis -, sino porque teníais razón.
No os parabais a pensar que quizá lo que para vosotros era tan bueno a mi igual me parecía una mierda; simplemente "sabíais" que las cosas se debían hacer como las hacíais vosotros.
Cuestionabais mi modo de vida delante de gente que me era querida y me valoraba, y no sólo me heristeis a mi, sino que hicisteis que quien os oía comenzase a pensar lo mismo que vosotros.
Y aún así me callaba. Habéis hecho que yo misma comience a dudar de lo único que no me ha fallado nunca, de lo único en lo que realmente puedo creer, que soy yo misma. Y aún así me he callado.

Y ahora volvéis a adoctrinarme con vuestra infinita sapiencia, oh eruditos del comportamiento humano cuya experiencia vital se reduce a salir de cañas con los amigos los sábados por la noche, vosotros que sabéis exactamente lo que me duele, por qué me duele, y qué hice para que me doliera sin ni siquiera escuchar lo que tenga que decir. Vuestra vida es tan perfecta que está totalmente claro que si yo no soy feliz es por no haber seguido vuestra senda. No os importa una mierda mi dolor, sólo queréis sentiros complacidos demostrando que el modo de vida correcto es el vuestro. Os gusta que haya gente triste, porque así os sentís más felices. Os gusta hacerme compañía y aconsejarme, hablar de lo que no tenéis ni puta idea, porque así os sentís satisfechos con vosotros mismos. Sois como putos demonios, os alimentáis del sufrimiento ajeno.

Si os hablo de mi pena, le restáis importancia. Si os abro mi alma, me espetáis que deje de hablar de ese modo. Pues mirad, esta vez ni le voy a restar importancia, ni voy a dejar de decir lo que digo. Estoy de luto, ¿me oís?. Si para vosotros perder al ser amado no es para tanto, sólo es porque nunca habéis amado a nadie que no seáis vosotros mismos. Naturalmente que saldré de esta, no os preocupéis tanto por mi, no os vayan a salir patas de gallo de tanto fruncir el ceño. Pero mi dolor es mío, y nadie me va a decir que es injustificado. Estoy triste, ¿qué pasa? ¿desde cuándo eso es malo? ¿desde cuándo vivo en una sociedad en la que no se nos permite llorar cuando nos duele algo? Porque a mi me duele mucho. No tenéis ni puta idea de cómo me está doliendo. Así que no os consiento que afirméis con la cabeza asegurando que lo sabéis, ni que me adoctrinéis sobre lo que debería o no hacer para sanarme. Si lo único que vais a hacer es seguir dando vueltas alrededor de vuestro ombligo mientras habláis conmigo, quiero que sepáis que de pronto yo también me he dado cuenta de que tengo uno, y que es bastante más bonito que todas vuestras caras.
Dejadme sola si no tenéis intención de escucharme. Sé que os acercáis a mi porque se supone que es lo correcto, no porque os importe lo más mínimo. Y no consiento más hipocresía en mi presencia. Idos a donde vuestra doctrina sea bien recibida, sin duda habrá algún lugar en el que así sea.

Y a mi dejadme en paz. Porque me duele mucho, y con este dolor aquí dentro ya no estoy en condiciones de callarme cuando me volváis a hartar. Preferiría que no tuvieseis que oír lo que yo os diría a vosotros sobre vuestra vida.

Tardes raras, entradas de blog buenas (Parte 2)

Primera parte aquí

Para cuando llegamos a Aluche - se me había ido la hora, y no me quedaba otra que volverme a casa en bus - ya estaba empezando a sentir el efecto rebote de la media botella de vino, y el mundo había dejado de ser momentáneamente agradable para convertirse de nuevo en un infierno. Pero bueno, pensé tras mirar la hora, llegaré a casa a eso de las doce y media, me acostaré, y con lo cansada que estoy, ni efectos ni rebotes ni triples ni quebrados: Iba a caer muerta.

No sé si sabéis que montar en autobús interurbano en Madrid es parecido a jugar a la ruleta rusa: Nunca sabes en qué rotonda el autobús va a volcar y vais a morir todos. Van a unas velocidades tales, que a mi, cuando me entran ganas de ir al parque de atracciones, lo que hago es a tomar un interurbano. ¡Es más barato y mucho más emocionante!
Pero de pronto, en una incorporación, por debajo de mi alelamiento autoimpuesto - me ayuda a no pensar -, noto que el autobús reduce la marcha. Automáticamente sé que algo va mal. Salgo del tranquilo pozo en el que me habían instalado el vino y el sueño, y oigo al conductor jurar en arameo, apagar la radio - ¡pero qué haces, insensato! - y comenzar a cambiar de marchas como un poseso... mientras el autobús se queda parado en el sitio.

Miro el reloj. Miro al autobusero. Miro al conductor de camión que iba entre los pasajeros, que se adelanta e instruye al autobusero sobre lo que le pasa al vehículo.
El autobusero pasa bastante de él, hace un par de llamadas - a la grúa, espero - sale del bus y, a falta de algo mejor que hacer, comienza a dar vueltas en torno a él. Yo, como tampoco tengo nada mejor que hacer, me lo quedo mirando - había suplido la falta de música poniéndome los cascos, ya no cundía el pánico -. Es bastante joven, seguramente tenga mi edad, pienso. Delgado y alto, pienso. No demasiado desagradable de cara, pienso. Mejor bajas la cabeza y te pones a leer algo, pienso por último, cuando el autobusero se saca los faldones de la camisa de bajo la cinturilla del pantalón, y atisbo unos abdominales lisos como una tabla.
Muy a mi pesar, se me dispara el sistema estadístico del cerebro - y otros sistemas que no mencionaré aquí -. Bueno, pienso tras meditar algo así como medio segundo las posibilidades de quedar como una gilipollas, tengo una razón totalmente legítima para acercarme a hablar con él, ya según cómo reaccione veo si me vuelvo a sentar con la cabeza gacha o no.

Salgo del bus, y veo al autobusero muy ocupado pasando del conductor de camión, que se le ha pegado cual lapa. Con mi mejor voz de "he sido telefonista en el Telepizza durante más de un año, y sé qué voz hay que poner y cuándo", le pregunto cuánto más vamos a estar ahí varados, y dice que ya viene el siguiente bus, que en seguida seguimos el camino. Le pregunto qué sucede con el averiado, y dice que a él le toca quedarse ahí a esperar que venga la grúa a llevárselo.
Junto las cejas, dándole a entender que estoy muy apenada porque se tenga que quedar solo en un vehículo vacío varado en la carretera en mitad de la noche. Aunque creo que la segunda parte del mensaje, que había intentado ser una especie de "si quieres me quedo a hacerte compañía", no le llegó del todo, en parte porque no se me da bien mandar mensajes tan largos con un fruncimiento de cejas, en parte porque no tenía ni idea de por qué estaba haciendo aquello ni si quería hacerlo, y en su mayoría debido a que el conductor de camión se puso a hablar conmigo de improviso.
El autobusero, en ese punto, hace un quiebro y se pira, cosa que yo interpreto como que no ha colado. Intercambio unas frases de cortesía con el camionero, al que no entiendo una sola palabra, y tras cinco minutos llega el otro bus y seguimos el camino.

Tuve mucho cuidado de sentarme en uno de esos sitios que tienen a gente sentada al lado - muy comunes en lugares con asientos contiguos, gracias a Dios -, porque me olía que se me había disparado el fusil por la culata (llamadme ególatra, pero me pareció que con el camionero "sí que había colado", por mucho que ni le hubiese mirado a la cara al hablarle), pero la inmisericorde chica junto a la que me senté se bajó en la siguiente parada. La maldije por lo bajo poco menos de dos segundos, que fue exactamente el tiempo que tardó el camionero en empotrarse contra el asiento vacío a mi lado.
Maldiciendo en todos los idiomas en los que conozco maldiciones - que son más de los que sé hablar -, mantuve el automático puesto casi todo el camino, respondiendo con ahas y uhums a todo lo que me decía, y de lo cual no entendía ni la mitad, mientras miraba por la ventana: Que si su mujer estaba en Perú, que si su hermano había muerto en un accidente de coche, que si su novia era una materialista, que si yo vivía con mis padres, que si yo tenía novio...

Mi automático, a la hora de hablar con la gente, es bastante bueno. Cuando has trabajado de dependienta en el Corte Inglés durante un año, aprendes a saber lo que una persona quiere que le respondas sólo por el tono de su voz, sin necesidad de escuchar las estupideces que dice. Pero tiene un inconveniente. Y es que si le preguntan algo, responde la verdad.

Volví a mi ser consciente a tiempo para oírme decir "no, me dejó el jueves pasado", y aunque me incliné hacia adelante e intenté que las palabras volviesen a mi boca antes de que fuera tarde, creo que el camionero llegó a oirlas.
Cuando soltó el consabido "¿Y qué chico tan tonto deja a una niña tan guapa como tú?", me entraron ganas de estamparle la carpeta en la cara - cosa que no hice, no se me fueran a estropear los apuntes de japonés - por adultero y por gilipollas, pero sobre todo por obvio y por tópico.

Los siguientes minutos los dedicó a pedirme mi número de teléfono para quedar conmigo a tomar un café - "sólo como amigos", añadió, tras una mirada asesina por mi parte. Si os digo hasta dónde estoy ya de los "sólo amigos"... -. Como insistía mucho, le acabé dando un número al azar de entre los que me sabía. Creo que el del primer novio de mi hermana mayor, no sé. Me hizo una perdida, que yo interpreté magistralmente tocando el bolso y diciendo "ya vibra, ya me ha llegado, cuando llegue a casa apunto el número en la agenda". Y el resto del viaje lo dediqué a intentar salir de mi asiento sin tocarle - y juro que si me llega a rozar lo más mínimo le parto la cara de un codazo -, y a esquivar sus preguntas sobre dónde vivía - con un margen de error de + - 1 milímetro - como mejor pude.

En la última parada, cuando apreté el botón aliviada, pensando que había salido indemne de aquello, de pronto va y me suelta "¿Puedo darte un beso para despedirnos?".
Ahí necesité un par de segundos antes de recomponerme.

Me hubiese gustado responder: "¿Pero tú eres gilipollas o qué te pasa? Me dices que tienes a tu mujer en otro continente y que tienes novia"s" en España, y acto seguido me sueltas que quieres quedar conmigo. No solo eres un adúltero de mierda, sino encima un subnormal. Si al menos vocalizases como una persona normal igual hasta me lo pensaba, pero tío, no saber si están halagando mi peinado o comentando la crónica deportiva no es algo que me atraiga demasiado. Te he dado un nombre falso, datos falsos sobre mi vida, un número falso. Créeme que no se me da nada bien mentir, y aún así no te has enterado de nada. Bájate de tu ego, gilipollas, y cuando te repongas de la caída, analiza un poco la conversación, y piensa un poco que sólo porque a ti te apetezca metérsela a una tía, eso no implica que la tía quiera que se la metas. Y con tu cara, yo diría que es más bien lo contrario".

Pero en vez de eso, solamente le dije "No" con una mirada tan glacial como mi oficina en verano.
Tuvo suerte, he de decir. Y tendrá más suerte aún si no nos volvemos a cruzar.

Es este tipo de cosas las que me juré recordar hace unos cinco años, cuando dejé de intentar ligar con tíos porque siempre acababa ligando con el plasta horrendo que estaba al lado de mi objetivo.

La próxima vez que quiera tema con un tío me imprimo el texto de esta entrada, y se la leo. Así, al dictado. Para qué nos vamos a andar con sutilezas, joder, ¿para que el de al lado se piense que va por él? Cuando intentas ser educada es mucho más difícil volverse y decir "a ti no es, gilipollas", algo que sale muy natural cuando estás siendo chabacana.

Tardes raras, entradas de blog buenas (Parte 1)

A ver por dónde empiezo.

Ayer fue un día bastante raro, la verdad. Ese tipo de días, parafraseando uno de los comentarios de ayer, en el que no terminas de saber si estás soñando, te han contratado como extra en una película de Ben Stiller sin que te enteres, o es que el mundo es así de raro de serie.

Para empezar, diré que beberse media botella de lambrusco un martes por la noche, por mucho que sea como acompañamiento a la cena, no deja de ser algo temerario para alguien que pisa un tapón de gaseosa y se emborracha. Pero vayamos por partes.

Estaba yo cenando en un restaurante de comida vegetariana, poniendo a parir a la humanidad en general con esa gracia que me caracteriza siempre que estoy escupiendo bilis, cuando me llama uno de mis compañeros de piso. Que se ha ido la luz en todo el edificio, me dice, y que vuelve a ratos pero se va tan pronto vuelve. Que cuando llegue no coja el ascensor.
Yo vivo en un séptimo, y teniendo en cuenta que en mis mejores tiempos subía andando hasta el decimotercero, que es la altura a la que está el piso de mis padres, siete plantas tampoco parecen mucho. Pero llevaba encima cuatro horas de sueño, nueve horas en el trabajo, y prácticamente toda la tarde andando y de compras, por lo que no solo estaba MUY cansada, sino que llevaba una cantidad de bolsas lo bastante considerable como para plantearme el subir un solo peldaño, por no decir siete pisos.

Mi primera reacción fue realmente natural, y dentro de lo que cabe era de esperar que pensase eso. Gracias por avisarme tío, no estoy en condiciones de subir siete plantas andando, me voy a dormir al piso de mi novio.
Sólo me di cuenta de la gilimemez que había dicho cuando colgué, y vi la cara de póker de mi amiga - que es lo suficientemente buena como para quedar conmigo con una frecuencia nunca antes vista, y aguantar mis cambios de humor con una radiante sonrisa - desde el otro lado de la mesa. Bueno, añadí, sólo me quedaré si mi "ex" novio no va a pasar la noche en el piso. Pero cuando, camino del metro tras la cena - menudos platancos de comida... ¡menos mal que todo era verdura! - le llamé para averiguar si el piso estaba libre, en vez de tonos, lo que oí por el móvil mientras le llamaba fue un clarísimo "no es buena idea", y para cuando él cogió el móvil yo ya tenía ganas de colgar.

Pero he aquí que mientras me disculpaba por lo inoportuno de mi llamada, mi amiga se queda pasmada mirando a la carretera, y señala el cruce, donde una especie de nido de pájaros con ropa debajo estaba parado justo entre dos carriles. En un primer momento no veo nada raro, un indigente con pocas ganas de vivir cruzando la carretera. Suicidas en potencia en Madrid centro los hay a patadas (y vosotros también lo seríais si tuvierais que vivir el infierno de los semáforos de la Gran Vía), pero de pronto veo algo en el suelo, junto a él, apoyado contra una especie de poste. Por si no lo había visto todo, mi amiga, que sí lo había visto, comenta:

"!Ese señor acaba de dejar un Papá Noel decapitado junto al poste!"

con un volumen suficiente como para que se oyera hasta por el móvil. Como el vino y el tono de mi amiga acompañaban, empecé a partirme de risa. Quiero decir, no sé, un Papá Noel decapitado realmente no es una cosa graciosa, sobre todo teniendo en cuenta que yo soy más de Reyes Magos (pudiera ser incluso que a aquel peluche de rojo lo hubiera matado yo), pero vamos a ver. 17 de Junio. Gran Vía. Un indigente cruzando a lo kamikaze. ¿Qué coño hace con un Papá Noel decapitado encima? ¿Y por qué lo deja en mitad de la mediana, junto al poste? ¿Es que no hay contenedores de basura, que tiene que dejarlo justamente ahí? ¿Y por qué lo tenía, en primer lugar, y si es el caso por qué lo decapitó?

Existen varias hipótesis que podrían explicar lo que hizo este señor. Quizá le impedía concentrarse en cruzar como es debido, y se desembarazó de él tras darse cuenta que sería mucho más fácil cruzar el resto de la carretera con las manos libres. O igual era un agente de la CIA, o la KGB, o de alguno de estos sitios con muchas siglas y poco sentido. El peluche era su compañero, y había resultado herido en alguna misión. Quizá el indigente estaba intentando llevarle a un lugar seguro antes de que fuese demasiado tarde - puedo imaginar la escena: El peluche tendido en un charco de sangre, "sálvate tú, Mike, déjame aquí", y el indigente, "Ni hablar Santa, vamos a salir los dos de esta" - y al morir el pobre Papá Noel, había decidido dejar atrás el cuerpo antes de que también fuese demasiado tarde para él. O puede que estuvieran instalando una cámara espía, y dado que estamos hablando de la plaza de Callao, lo más discreto parecía ser un muñeco decapitado de Santa Claus puesto allí por un indigente. Puede que Santa Claus fuera un agente de incógnito que había intentado matar al indigente, que era también un detective de incógnito pero del otro bando (no me preguntéis de cual, por Dios), y en la lucha, sin querer, el muñeco hubiera resultado muerto. Puede que el indigente se estuviera deshaciendo del cadáver de la manera más discreta posible.
O igual, y sólo quizá, el tío estaba como una cuba y no sabía ni dónde estaba, ni lo que hacía con ese muñeco roto en las manos, y simplemente lo soltó en el momento en que se dio cuenta que lo llevaba encima.

Pero yo me sigo preguntando de dónde narices salió el Papá Noel a mediados de Junio.

Segunda parte aquí

16 de junio de 2009

._.

No me lo puedo creer.
Southern y yo nos conocimos por Internet hace un par de años. Por lo que ella sabe de mi, podría ser un musulmán pedófilo. Y por lo que yo sé de ella, podría ser mi vecino del quinto.

Y dice que rezará por mi, para que tenga suerte.

Joder, eso sí que le salta las lágrimas a una.

Hay veces en la vida que las cosas no encajan

Hay ciertas ocasiones en la vida de una persona, en las que se da cuenta de que algo no encaja.

Como cuando en unas oficinas ponen el aire acondicionado a 10 grados centígrados pese a que la temperatura en el exterior es de 5. O como cuando oyes a dos hombres - heterosexuales - charlar animadamente sobre ropa en el baño. O como cuando una va a comprarse ropa, y en las tiendas de tallas normales la miran mal y la mandan a tallas especiales, y en las de tallas especiales la miran mal y la mandan a tallas normales.

Esta mañana yo también he sentido que algo no terminaba de cuadrar en mi ecosistema. Pongo en situación: Estaba yo desayunando tranquilamente en una cafetería cuyos habituales pueden ser catalogados como uno o más de lo siguiente.
a)Usuarios habituales de los beneficios del Inserso.
b)Ejecutivos agresivos con mucha prisa y mono de tabaco.
c)Señoras de la limpieza con una gran necesidad de que les laven la boca con lejía.
d)Jardineros y barrenderos más necesitados de un polvo que yo dentro de un par de meses.
El caso es que me estoy volviendo habitual de esa cafetería. A veces me asalta la duda de a cuál de los grupos perteneceré. Igual inauguro el grupo
e)Jovencitas recién levantadas que necesitan un mínimo de tres cafés para comenzar a articular frases con sentido
pero quién sabe, no descarto pertenecer a ninguno de los anteriores, sobre todo a la velocidad que voy perdiendo la cordura últimamente.

El caso es que estaba yo sorbiendo mi bendita cafeína de un vaso, e intentando respirar la menor cantidad posible del humo del cigarro del señor de mi izquierda, cuando veo entrar en la cafetería a una muñeca de Mattel.
La chica parecía recién sacada del blister, con su pelito negro corto engominado a lo garçon, pendientes de azabache negros cayéndole sobre los hombros, maquillaje impoluto y sólo levemente excesivo, conjuntito de ropa fashion, bolsazo de cuero blanco a lo Barbie Superstar... Vamos, que la niña era, e iba hecha, un pincel.

Normalmente me suelo sentir intimidada por la planta y la seguridad que emanan las Barbies a tamaño natural, y hoy habría sido un buen día para hacerlo, aprovechando que mi pelo se ha esponjado con la humedad de tal manera que parezco la Bruja Avería. Pero es que ya estoy un poco hasta los cojones de sentirme intimidada por figurines. Deberían ser ellas las intimidadas por mi, no las fuera a soplar y salieran volando.
Así que sólo la miré con curiosidad mientras seguía desayunando.

Mientras la muñeca de Mattel pedía un café con leche muy largo de café con una voz que delataba que había estudiado como poco en el Retamar, una de las pertenecientes al grupo c) se acercó a la barra y comenzó a insultar a gritos al camarero por no haberle puesto el café con leche fría. Mientras el camarero le decía muy amablemente a la parroquiana que soplase más fuerte, la Barbie Superstar pidió no uno, sino dos donuts con chocolate para acompañar la bomba de cafeína.

Mi sándwich mixto y yo nos miramos asombrados. Él preguntó en voz alta dónde narices metería la niña aquella cantidad de colesterol, pero yo le repliqué que bajase el tono, no fuera a ser que la muñeca llevase sistema acústico incorporado.
Seguí pasmada observando cómo se metía en la boca prácticamente medio donut sin pestañear, mientras de fondo una masa informe muy grande y cubierta con una tela de flores iba de un lado a otro exigiendo un café más frío. Supongo que las muñecas modernas llevarán incorporado algún tipo de sistema para picar la comida que ingieren de modo que no tengan que estropearse los dientes masticando, pero aún así ver cómo ésta se trababa el donut como quien se come un lacasito me resultó perturbador. Y curiosamente, me hizo pensar en "V".

Cuando la niña se marchó, meneando sus inexistentes caderas al mismo ritmo que los cuellos de todos los parroquianos, yo a donde miré fue a mi plato. La Barbie había llegado cuando yo estaba a medio desayunar, y cuando ella se fue, un café y dos donuts después, mi sándwich todavía daba vueltas por el plato, ansiando vivir aventuras.

Qué cosas, oye. Igual las Barbies de última generación son rumiantes o algo. Pero claro, ahora que lo pienso, si las hacen de plástico, es natural que puedan comer todo lo que les de la gana sin engordar. Necesitarían una visita al muñequero para que les colocase cartucheras de látex a los lados del culo, y eso seguro que cuesta dinero. Les sale más rentable permanecer con el cuerpo que les ponen de fábrica. Que hoy en día nadie se libra de la crisis, oiga.

15 de junio de 2009

A chat with Lestat - Parte 3: Midnight Dreams

La tercera parte es pelín más oscura... digamos que no lo estaba llevando demasiado bien ^^U. Se llama "Midnight Dreams". Y también es la versión original que escribí hace ya siete años.
El pack tiene dos poemas más, pero no logro encontrarlos... espero que ande por alguno de los cds que grabé hace años, porque no soy capaz de encontrar los folios con las versiones escritas, y esos dos son los mejores del pack... :S

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La herida aún está sangrando.
Veo cómo gota a gota
se va ensanchando el charco en el que yazco.

Creí que había sanado,
creí que al fin me había levantado,
creí que tantas cosas habían vuelto.

Luché contra la desesperación,
luché contra el llanto,
contra la oscuridad
que crecía dentro de mi alma.
Creí que había vencido,
pero solo soñaba.

Hoy de pronto abrí los ojos,
y todo volvía a estar oscuro.
La única luz, el brillo carmesí
de la sangre que escapa de mi pecho.

Sigue estando vacío.
Sigue habiendo un espacio
donde mi corazón antes estaba.

Tengo sangre en el pelo,
tengo sangre en las manos
y en los labios.
Intenté levantarme, y solo conseguí
Acabar empapada en sangre.

El charco crece.
Oigo las gotas caer, una a una.
Confundido con el eco de la sangre,
el eco de una risa,
porque reí en mis sueños
y vi la luz en ellos.

¿Qué fue lo que hizo que me despertara?
Quiero soñar de nuevo
y que el sueño sea agradable y placentero.
Y mientras sueño, quedarme al fin sin sangre,
secarse al fin la herida,
pararse al fin la vida,
y con ella el sufrimiento.

Morir. Morir riendo,
soñando que al final me he levantado,
soñando que veo la luz de nuevo.

Cerraré otra vez los ojos. Si consigo dormirme
y si la suerte me acompaña,
quizá esta vez no vuelva a despertarme.

A chat with Lestat - Parte 2: Tears of blood

La segunda parte son dos estrofas de un poema más largo, que deseché por malo. Estas dos son las únicas que me gustaron, y de hecho me gustaron tanto, que no quise añadir nada más. Se llama "Tears of blood" (en un alarde de originalidad). De nuevo, ni está retocada ni revisada, es tal y como la escribí hace siete años.


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Maldigo al corazón.
Maldigo a la mujer, maldigo al hombre.
Maldigo al amor mismo,
porque al menos, maldiciendo
encuentro algo a lo que aferrarme.

Que sienta algo, ¡aunque sea odio!
porque me encuentro tan vacía
de todo lo que te di, y no consigo
llenar mi corazón de nuevo.

Para qué mentir, quiero que vuelvas,
aunque se que es un deseo inútil
y estúpido. ¿Deseo aún
al bastardo que me robó mis sueños?

Qué raro es el amor, que me impide odiar
al que más motivos me ha dado para ello.

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Te amé con todo el poder de mi alma,
te deseé con toda la fuerza de mi cuerpo,
te añoré con toda la amargura de mi llanto,
¡y a ti no te importó nada de esto!

¿Te amo aún? No, amo aquellos días
en que creí que alguien me quería.

O al menos eso espero.
No quisiera seguir enamorada
de quien tanto mal me ha hecho.


A chat with Lestat - Parte 1: Gabrielle's death

Primera parte de lo que fue mi primer y último intento con la poesía. Comencé a escribir estas cositas poco después de mi primer desengaño amoroso. Es un pack de varios poemas de rima libre que llamé "A chat with Lestat".
Esta primera parte, llamada "Gabrielle's death", es una especie de carta a la única persona que estuvo allí para apoyarme. Fue más una manera de desahogarme que otra cosa. Por respeto a mi misma, ni he revisado ni he retocado nada, es la versión original de cuando tenía 19 años. A ver qué opináis.

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No me molestes, me apetece estar sola
y compadecerme un poco más de mi desgracia.
Sigue rodando con el mundo, te alcanzaré
en cuanto logre reunir las fuerzas necesarias
para espantar su recuerdo.

Pero en este momento, amiga mía,
solo mentiría si dijera que puedo seguir adelante.
La herida de mi alma es tan profunda
que las pocas veces que me atreví a asomarme a ella
me invadió la desesperación.
Ahora está oscuro. Donde la luz
lo iluminara todo, no hay más que tinieblas.
¡Qué poco duró el gozo! Solo desearía
que el llanto fuera igual de pasajero.

¿Cuándo el lastre que me retiene en este infierno
me dejará libre?
Me basta con que lo haga algún día.
Mas ese momento parece estar tan lejos... el sufrimiento
se ha hecho algo cotidiano.
No recuerdo mi vida cuando las sombras
no lo habían invadido aún todo.

¿Que te siga, dices? Tómame tú la mano.
A mí ya no me queda aliento para intentar
salir de este foso.
Hasta respirar resulta una pesada tarea
cuando lo único que deseas es yacer entre tus recuerdos,
y morir como han hecho tus ilusiones...

Dejar que el dolor me consuma,
olvidarme de que alguna vez he existido.
Eso es lo que deseo. Porque la luz
jamás volverá a iluminar este bosque.
Porque se me ha negado la felicidad, y si no quiero
sufrir más, mejor será que no intente reír...
Es demasiado duro para afrontarlo.
Olvidar es mejor salida.

Sí, el olvido...

Olvidarlo todo, hasta lo que significa
amar y ser amado.
Quizá, cuando me olvide del amor,
podré perdonarle por lo que me ha hecho.

¿Ves? Las lágrimas cubren de nuevo mi rostro.
¿Crees aún que merece la pena
intentar salvarme?

No te culparé si me dejas aquí,
es algo a lo que me he acostumbrado.
Quizá hasta sea más inteligente bordear el tronco
que bloquea el paso del camino,
en vez de apartarlo.
Si él no se mueve, ¿por qué habrías tú de hacerlo?

Estoy condenada a esto, ¿no lo ves?
la oscuridad es mi destino.
La luz que me ofreces no haría más que consumirse
si la aceptara.
Sigue adelante sin mí. Quizá te alcance,
o quizá me quede llorando aquí sentada,
o ponga fin a todo esto.

El pasado no volverá. Está cada vez más lejos.
Pero sin él no soy capaz de soportar el presente...

Sigues ahí..., ¿y me hablas de un futuro?
Bien, quizá tome tu mano.
¿Qué pierdo confiando de nuevo? Ya lo perdí todo.
Nada quedó que pudiera romperse al caer
si me soltaras.

Tan solo te pido que no lo hagas.

Alarga tu mano, quiero cogerla. Y ayúdame
a ponerme en pie de nuevo.
No sé si saldré de aquí algún día,
pero no dejaré que veas cómo me hundo
sin poder hacer nada para salvarme.

Nunca te lo perdonarías...

Dejaré al menos que lo intentes.
Así, si me hundo finalmente,
al menos tendrás la conciencia limpia.