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Mostrando entradas de diciembre, 2008

Otro año que se acaba

Como según van las cosas parece evidente que voy a llegar viva al año que viene, y aprovechando que el jefe ahora mismo no me vigila, voy a tener un alarde de originalidad, y hacer balance de estos últimos doce meses.
¿Qué decir del año que nos deja? Pues así, de primeras, que menos mal que se acaba. Llega a durar un mes más y no garantizo haber llegado a nochevieja. Demasiadas cosas, tanto buenas como malas, para una recién rehabilitada a la no demasiado sana costumbre de vivir. Yo quería un añito tranquilo, sin demasiados contratiempos, a ser posible en el que todo se quedase igual que como había acabado el año anterior. Y si me pongo a hacer recuento, de hace doce meses no conservo ni la talla de pantalón.
Pero en fin, kilos no es lo único que he ganado. Y no todo lo que ha venido ha sido malo, así como no todo lo que se ha ido era bueno.... aunque eso no quiere decir que no lo vaya a echar de menos.
Tantas cosas han acabado, tantos planes se han truncado, tanto ha cambiado todo... Ca…

¡Y hasta ocupa toda la página!

Abres el periódico. No esperas encontrar ninguna noticia relevante; a fin de cuentas, es un periodicucho gratuito, más un panfleto propagandístico que otra cosa, en manos del poder político y económico reinante en cada momento en este país en el que reina la libertad de expresión, siempre que digas lo que los que mandan quieren que digas. Pasas las páginas de noticias nacionales e internacionales, ojeas someramente las de sucesos, ignoras las de sociedad, y vas directo a las de programación, para decidir qué canal verás esta noche. Cuando acabas - y no has tardado ni la mitad de los minutos que afirma la portada que se tarda en leer -, doblas el periódico y lo colocas en el espacio entre la ventana y el asiento del tren, y paseas la mirada por el vagón, distraido, soñoliento, pensando en las pocas ganas que tienes de ir a trabajar un lunes, en la lista de la compra, en el plan para el fin de semana, en las tetas de la rubia que está sentada frente a ti...
Y al girar la cabeza hacia la…

Rodilla vs KFC

Hoy, en el descanso para comer, he decidido irme a dar una vuelta por La Vaguada. Además de porque los compañeros con quienes suelo ir a comer hoy no estaban, porque me apetecía estar sola. He comido en un Rodilla, y mientras me preguntaba la relación entre el nombre de la cadena y el tipo de comida que sirven - meditación que dejo para otro momento -, empecé a observar los zapatos de la gente. Observé anonadada la inmensa cantidad de mocasines y náuticos que abarrotaban las mesas. Al seguir con el escrutinio, vislumbré un par de botas de boxeo, unas converse, y dos o tres pares de esos zapatos que uno no sabe si son deportivas, zapatos o pantuflas.
Llevada por la curiosidad, levanté la vista hasta las indumentarias de aquellos zapatos. Y vi un montón de vaqueros de diferentes cortes, y muchos pantalones con la raya planchada. Al subir descubrí que no había apenas hombres, y que casi todas las melenas que había en el local eran rubio oscuro, con alisado de peluquería y el flequillo a u…

Y cuenta la leyenda...

Mi historia para el concurso de relatos de MFS, en el cual no puedo particpar porque soy juez. De nuevo me paso la restricción de longitud por el forro... A fin de cuentas, no participo en el concurso :P

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El niño se subió al regazo de su abuelo tan cuidadosamente como pudo, para no hacerle daño. Ya pesaba bastante más de lo que las piernas del anciano podían aguantar, pero aquella tarde le había pedido que le contase aquella historia de nuevo, y para contársela siempre le sentaba en su regazo.

- ¿Y cómo se llamaba? - preguntó el niño por enésima vez.

- Nadie lo sabe con certeza - el anciano entrecerró los ojos para darle más énfasis a sus palabras - Algunos, que tuvieron la suerte de verle, dicen que por su porte y armadura, debía ser un noble caballero. Blandía una espada tan brillante como el alba, y un enorme escudo en el que llevaba grabado su blasón.

- ¿Y no hay nadie que recuerde cómo era el blasón, para poder identificarle? - el …

Sé que lo estás deseando...

Sé que estás muerto de curiosidad. Que quieres acercarte y descubrir si estoy realmente dormida o solo pretendo estarlo. Quieres levantar las mantas para descubrir qué pijama llevo puesto esta noche, o si llevo puesto algo o nada en absoluto. Te tortura el pensar que puedo estar desnuda bajo la ropa de cama, durmiendo a tu lado, indiferente a tus pensamientos, o esperando que vengas a hacerme compañía, muy consciente de ellos.
¿Pero y si sólo estoy durmiendo? No quieres despertarme. No quieres turbar mi descanso, aunque tú ya llevas turbado un buen rato.
Admite que lo que de verdad deseas es colarte bajo mis sábanas, despertarme si es que dormía, recorrerme con tus labios, calentar tu cuerpo con el mío... No es que quieras tener la certeza de lo que llevo puesto o de si duermo o no; lo que quieres tener es mi cuerpo.

Pues ven y tómalo. Ya sabes lo que me gusta que me despiertes de ese modo.

Y yo me pregunto...

Un día de esos que una se levanta preguntona, me dio por preguntar a mi jefe de proyecto - que es fotógrafo en su tiempo libre - sobre la rigidez de horarios. Me explicó que antes, en el departamento en el que estamos nosotros, la gente se tomaba lo de la "flexibilidad horaria" a coña, y las supuestas ocho horas y media diarias acababan reducidas a poco más de siete. Todo esto me lo dijo muy serio y con tono de total comunión con la decisión que se tomó para acabar con el cachondeo. Y yo, también muy seria, le pregunté: "O sea, que porque los jefes de proyecto no hicieron su trabajo, yo no puedo entrar una hora antes para poder salir una hora antes y atender a clase, ¿no?"
Porque son los jefes de proyecto los que deben controlar que sus subordinados hagan las horas de trabajo que tienen que hacer.
La respuesta fue "Si, pero algo tenían que hacer para que la gente se tomase el trabajo en serio"

Otro día, asistí a una pequeña discusión referente a unos ticket…

Feliz Navidad ^^

Me gusta la navidad.

No, no me gusta porque sea especialmente religiosa. Tampoco porque me guste que me hagan regalos, o porque haya días de fiesta a patadas. Ni siquiera por la paga extra (bueno, por eso quizá un poco).

Me gusta por el ambiente que hay cuando uno sale a la calle: La gente vestida con abrigos que hacen que parezcan el doble de gruesos de lo normal, paseando en parejas o grupos por la calle, riendo, hablando más alto de lo normal, cargando enormes bolsas llenas de comida o regalos, o llevando diademas de reno, gorros de Papa Noel, o pelucas de colores. Niños empaquetados en gorros, bufandas, guantes y anoraks, con los ojos abiertos como platos contemplando los adornos navideños de las calles. Puestos de castañas asadas y mazorcas de maíz. Bocadillos de calamares y las aglomeraciones frente al Cortilandia (algo tan madrileño que muchos no sabrán a lo que me refiero)...

Me gusta ver Madrid iluminado por esas lucecitas tan horteras que siempre dan que hablar y cuyo mal gusto…

Primeros pinitos con los microrrelatos

Vamos a ver. Ultimamente, a raíz de mi acercamiento a la teoría de la escritura, he leído bastantes microrrelatos... Y mira tú por dónde, se me ha ocurrido uno. Ni sé si es bueno o malo, ni si es largo o corto, o una chorrada como una casa. Así que os pido a vosotros, los que sabéis más de esto, que me comentéis con vuestra opinión. Porfa. Que todos fuimos novatos en todo en su momento ^^U


Érase un hombre que fue.

Entrevista laboral

¿Qué le pides a un trabajo?
*Que me dejen atender a la facultad y que la conexión a Internet no esté capada*
Un ambiente cooperativo en el que poder aprender y desarrollarme como profesional

¿Dónde se ve dentro de dos años?
*Con mi primer libro editado, o empezando a hacer mis pinitos como actriz. Quizá me meta a la enseñanza, o me vaya a vivir a Japón una vez haya aprendido lo suficiente del idioma. Y con un piso de propiedad en la calle Fuencarral al que el portero del edificio subirá las cartas y paquetes de mis admiradores*
Pues espero haber pasado por programadora Junior y Señor, y empezar a trabajar más de cara al diseño de los proyectos que a su programación. Y quizá trabajando en el extranjero.

¿Cuál es su mayor virtud?
*Mi talla 110b de sujetador*
Mi capacidad de autoaprendizaje

¿Y su mayor defecto?
*Mi mal genio*
Que al ser programadora junior aún me quedan muchas cosas por aprender. Pero es lo malo de la informática, que siempre hay que estar aprendiendo cosas nu…

26 Cumpleaños

Hola, me llamo María Eugenia, y tengo 26 años.
Así, como en un grupo de ayuda a ex-alcohólicos. Y de fondo, tras decirlo, se oirá un coro: "Hola María Eugenia"

Desde el lunes tengo un añito más. Lo cual ya de base es una estupidez, porque cada día que pasa sólo se envejece un día más; uno no se levanta de pronto una mañana y descubre que es un año más viejo que cuando se acostó. Cuando me preguntan que cómo me siento, en mi cumpleaños, siempre respondo "pues un día más vieja". Una lástima que no todo el mundo sepa apreciar mi agudo humor inglés.

El caso es que ya he sobrepasado la frontera del cuarto de siglo. Para muchas personas, he pasado a ser considerada una adulta. Es gracioso, porque jamás me he considerado menos adulta que ahora. Pero bueno, siempre he dicho que cuanto mayor me hago menos entiendo a los adultos; no considerarme una adulta será un efecto secundario de esa aseveración.

Y bueno, uno de los efectos de cumplir 26 años, que tengo que agradecerle con …