31 de julio de 2009

Sombras en París (II)

Eleanor por fin ha acabado el cuadro. Lo vi anoche en el recibidor cuando salí, y ahí sigue al llegar a casa, con el envoltorio de papel marrón un poco rasgado y un sobre sobresaliendo en una esquina.
Dejo el chal en el colgador de la entrada y recojo el sobre. Ya en mi cuarto pruebo a sintonizar algún canal en la televisión. Hoy hay suerte, a la primera doy con un informe sobre la situación económica en Italia. Me tumbo en la cama y abro la carta de Eleanor.

Querida Bianca.

Aquí tienes el retrato de Ilia que me pediste. Te pido perdón por las inexactitudes, porque cada vez que intentaba pintar los detalles, la imagen se me emborronaba en la mente. No me suele suceder cuando pinto de memoria, soy muy buena fisonomista.... Pero dado lo que me contaste....
En fin, espero que te sirva de algo.

Tenemos que hablar de esto más largamente, me tienes preocupada.

Con cariño,
Eleanor.

Arrugo la carta en mis manos, se la tiro al locutor que en ese preciso momento ha interrumpido las noticias para anunciar una nueva matanza en Milán. Me desvisto esperando que en algún momento mencionen lo de Sherray, pero tras los diez minutos que me lleva desatar los cordeles del corpiño y las tres capas de seda de la falda, no solo no han comentado nada sobre París, sino que el informativo ha dado paso a un programa de variedades que mi televisor no logra sintonizar.
Me pongo el batín, golpeo la televisión en un costado, y la imagen se termina de perder en una tormenta de estática. Apago el aparato y bajo al salón, de camino recojo el paquete con el cuadro. Dejo el cuadro sobre la mesa y me sirvo una copa de brandy. Sólo en caso de que lo necesite, pienso. Dejo la botella cerca del vaso, junto al cuadro. Conteniendo el aliento, rasgo el papel.

El marco se me escapa de las manos. Temblando, echo mano de la botella, y me derramo más líquido sobre la cara y el pecho que dentro de la boca.
La mujer del cuadro debe tener unos veinte años. Tiene el pelo negro y ondulado peinado hacia atrás, apartado de la cara por unas horquillas en las sienes. De piel pálida y grandes ojos negros, mira a través del cuadro con melancolía. La mayor parte de los rasgos de su rostro están cubiertos por sombras, pero se adivinan unos labios gruesos y bien dibujados, y unos pómulos que sobresalen del fino rostro. Los detalle, tal como dice Eleanor en la carta, son imprecisos, como si quien lo hubiera dibujado no hubiese estado muy seguro de lo que hacía.

Noto una presencia en el cuarto. Levanto la cabeza y la veo en la entrada del vestíbulo. En algo coincide Eleanor conmigo; Ilia siempre está rodeada por sombras. Intento encontrar similitudes entre la figura que me observa desde el marco de la puerta y el cuadro que acabo de ver, me obligo, a mi pesar, a mirarla largo rato. El deformado rostro no parece el de una mujer, ni siquiera el de un ser humano, y está torcido en un grito eterno, imposiblemente amplio, que le desfigura los demás rasgos. Nada en el torso indica que sea una mujer, un borrón de tonos rojos y negros no para de cambiar de forma sobre su pecho y su falda, que cae hecha jirones sobre unas piernas inexistentes. Las manos están retorcidas en nudosas zarpas a la altura de su regazo, y salvo por las mangas del vestido, se diría que tampoco tiene brazos.

- ¿Eres tú? - le pregunto. No necesito señalar al cuadro, sé que ella sabe a qué me refiero. Siempre lo sabe.

Asiente. O más bien no hace nada en absoluto. Pero a mi mente llega un inequívoco "sí".

- ¿Qué... ¿Qué pasó? - No se lo había preguntado aún. Un fallo tonto por mi parte, si me paro a pensarlo. Pero cuando un fantasma aterrador comienza a perseguirte por todo París, en lo último que piensas es en qué le habrá pasado para acabar así.

No hay respuesta explícita. Se le oscurece el rostro, quizá los ojos se le mueven ligeramente, como flotando en la neblina de la que está hecha. Me llega una ola de dolor, desesperación y odio. Me llega con tanta intensidad que por un momento creo que soy yo misma quien siente esas cosas. Me mareo de la impresión, tengo que recostarme en el sofá.

¿Comprendes?

Me falta el aliento. No puedo ser tu espada de la justicia en este mundo, pienso.

Tú me ves

Joder que si te veo. Y cómo. Cojo el vaso de brandy y doy otro trago, intento calmarme, normalizar mi respiración. Ilia se acerca silenciosa, se queda a un lado del sofá.
No te acerques más, por favor. No lo soporto más.

Tú me ves

- Tiene que haber algo que se pueda hacer que no sea ir por ahí cortando cabezas, Ilia. No creo que la venganza vaya a liberarte.

¿Cómo lo sabes?

Buena pregunta.

- Si supiera algo más sobre... sobre... - no puedo seguir. No son ni las diez de la mañana, y ya he tenido emociones como para todo un mes. Hoy ya no puedo más.

Mañana

Alguna ventaja tenía que tener que esta cosa sea telépata, pienso con alivio. Ilia se aleja, sale del cuarto, desaparece tan silenciosa como ha aparecido. Me acurruco en el sofá, me abrazo las piernas con los brazos para entrar en calor. Poco a poco me voy calmando. Observo a la joven melancólica que me mira desde el suelo, desde el cuadro de Eleanor. Ella, desde las sombras que la rodean, me devuelve una mirada hermosa y triste.

¿Cómo has llegado a esto, Ilia? ¿Y cómo se supone que puedo yo sacarte de aquí?

- Algo se podrá hacer...

Anime de Iron Man y Lobezno

MADhouse studio está preparando dos nuevos animes para 2010, basados en Iron Man y Lobezno!!!

http://www.superherohype.com/news/x-mennews.php?id=8582

El trailer de Iron Man tiene una pintaza espectacular, y Lobezno... bueno, hay que tener la mente abierta, no? Lo importante es que guarde la esencia del personaje, no que tenga patillas y fume puros ^^U Además, es anime, ¿qué os esperábais? Lobezno es demasiado masculino para que se le pueda dibujar en estilo manga!

En el enlace están los trailers, echadles un ojo y me contáis qué os parecen :P

30 de julio de 2009

Google Analytics

Me siento totalmente indignada. He mirado en Google analytics las palabras clave escritas en Google por las que se ha accedido a mi blog, y sólo hay una entrada de pornografía... Eso sí, menuda línea:

"videos pòrno que tienen vicio de meter palo en el culo ver"

Así, con el acento del revés y todo ._.U

Aunque parecer ser que hay gente que mete "mariu sama" en google... más de la que yo esperaba (en concreto, no me esperaba a nadie, así que un 100% más de lo que esperaba)

De qué cosas más curiosas se entera una...

Siento comunicaros que mañana seguiré con la historia seria. No tengo demasiadas ganas de bromear. Ya veremos si en lo que queda de noche y mañana me pasa algo de lo que merezca la pena reírse.


marlon brando
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KIRK CAN'T HEAR YOU
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Sombras en París (I)

Es la madrugada más húmeda desde que ha comenzado el otoño. Una neblina cubre por completo las calles, si no supiera el camino seguramente ya me habría perdido. El empedrado está húmedo, seguramente ha llovido durante toda la noche, y el agua fría va calando mis manoletinas mientras camino. Debí haber previsto que esto pasaría, y haberme abrigado más - oh, de hecho lo hice, ahora que lo pienso. Joder, a veces debería recordar esas cosas. Aunque sólo sea para no coger una pulmonía.

El sol comienza a asomar por encima de los edificios. Parece imposible, pero aún no hay nadie por las calles. Atravieso la Rue du Temple y ni un alma me sale al paso. Ni siquiera hay borrachos trasnochadores o amantes osados, y esos nunca faltan en las esquinas y los soportales, sea la hora que sea.
Para cuando llego a la Rue Simon le Franc estoy ya bastante inquieta. El sol apunta a cierta altura, y ha calentado el suelo lo suficiente como para que la humedad desaparezca, pero mis medias están ya empapadas, lo único que puedo hacer es darme prisa en llegar a casa.

Uno de los soportales de la avenida - el del puesto de ungüentos de Sherray, creo - está derrumbado. Las vigas están desperdigadas por el suelo, obturando la mitad del camino. Los trozos de madera y astillas desperdigados por el suelo llegan a una buena distancia del destrozo. Al acercarme percibo un ligero olor a madera quemada y húmeda, a una mezcolanza de las diferentes cremas que Sherray vende... y por debajo, distingo el inconfundible perfume grasiento de carne asada.

Nerviosa, me agacho sobre el estropicio, aparto trozos de madera, intento mover algunas de las vigas más pesadas. Pero poco consigo. Me vuelvo a levantar, me limpio las manos en el corpiño. Noto una sombra a mis espaldas, me doy la vuelta lo más rápido que puedo, agarrando el puñal que llevo entre los pliegues de la falda. Pero sólo es Ilia.

- Dios, Ilia, intenta hacer un poco más de ruido cuando me vayas siguiendo, me has dado un susto de muerte. - le increpo. Tuerce el gesto, o más bien me parece que lo hace, porque sólo un loco calificaría sus rasgos faciales - o lo que hay donde deberían estar estos - como gesto.

No puedo seguir mirándola por mucho tiempo, me empiezan a temblar las piernas, como siempre me pasa cuando intento mantenerle la mirada. Me intento colocar el pelo, que se me ha aplastado contra la cabeza con la humedad, y aprovecho para girarme de nuevo hacia lo que queda del puesto de Sherray.

- Hay alguien ahí debajo, ¿verdad?

Un ruido gutural por respuesta, nada parecido a una palabra. Pero entiendo lo que quiere decir. El significado llega a mi cerebro, aunque a mis oídos solo lleguen acordes de violín desafinado - y eso hablando de un modo elegante -. Hay alguien sepultado ahí debajo, efectivamente. Pero no es Sherray. Es uno de los que prendieron fuego a su puesto.

- ¿Y quiénes lo han hecho?

Nombres. No me suena ninguno. La información que me puede dar al respecto es limitada, por muchas capacidades de videncia que tenga.

- ¿Sabes dónde está Sherray?

Muerta.

- No aquí, entonces. ¿Dónde?

Al oír la respuesta no puedo evitar llevarme las manos a la boca, ahogar un grito. Las lágrimas se escapan de mis ojos sin darme cuenta; cuando quiero darme cuenta ya lo veo todo borroso.

- No, no me sucede nada. Estoy bien - Me limpio las lágrimas con la manga de la chaqueta, recupero el control de mi misma.

Por eso no hay nadie en las calles, claro. Pero nunca antes habían llegado tan lejos, nunca se habían atrevido a entrar en el mismo centro de la ciudad. ¿Qué les ha movido a arriesgarse tanto esta vez?
Ilia se me acerca, deslizándose sobre los adoquines. Me tiende un brazo, lo posa sobre mi hombro, y lo atraviesa. Por un momento, su mano y su antebrazo se vuelven una nube de humo gris contra mi corpiño.

- Bueno, está claro que han vuelto a equivocarse - Me pongo en marcha de nuevo. Me siento incómoda tan cerca de ella, y aún me queda un trecho antes de llegar a la seguridad de mi casa... Si es que queda algún lugar seguro - Ella sólo era curandera, no era capaz de hacer magia.

Están cerca.

- Sí, lo sé, Ilia. - Me vuelvo. La sombra no se ha movido, no me sigue. Querrá esperar a que me aleje para volver a asustarme cuando baje la guardia, la hijaputa - Cada vez más cerca. Pero siempre se equivocan. Son unos completos patanes - añado con sarcasmo -, no han conseguido dar con una verdadera hechicera ni una sola vez.

Demasiado cerca.

- Ilia, te lo repito, lo sé. - Subo el tono. Tiene que moverse de ahí, quiero llegar a casa y no quiero sentir que me siguen durante todo el camino. No después de haber visto lo que han hecho con Sherray. Al menos que pueda verla detrás de mi - No te preocupes, ¿vale? Sabes que estoy en ello. Vámonos de aquí, no sabemos si seguirán por los alrededores.

La sombra se encoje de hombros - o eso me parece a mi - y se me acerca. El grito informe en el que está torcida su boca parece reflejar incredulidad. O quizá sólo me la esté transmitiendo mentalmente, como todo lo demás.

- Cree lo que quieras - Avivo el paso - A mi me da igual.

Ja. Claro. Ojala eso fuera cierto.

29 de julio de 2009

10.000 visitas o_O

Así que ya llevo más de diez mil visitas ^^ Es sorprendente cómo en menos de dos meses he tenido cuatro veces más visitantes que en los dos años de vida que tiene el blog. Pero así va la ley de la oferta y la demanda, un día no te conoce ni el tato, al día siguiente eres Cristina Aguilera, y al otro David Bustamante. Yo por mi parte seguiré trabajando para que este blog siga teniendo una alta frecuencia de actualización, y que lo que actualice merezca la pena leerse, a pesar de no ser un cómic ^^

Hoy estoy totalmente falta de ideas, llevo con el editor abierto, escribiendo y borrando lo que escribo, todo el día. Así que pondré un dibujillo ^^
Este lo hice para un concurso de Sailor Moon. Había que dibujar los personajes de Sailor Moon caracterizados como otra serie o manga, y yo elegí Utena :P Fue de los primeros dibujos que coloreé con Potochó, así que no es demasiado bueno, pero a mi me gusta mucho ^^

28 de julio de 2009

La temperatura del café

¿Te suena el tema de este post de algo, Trini?

....................


Dicen que la personalidad de un ser vivo está determinada por sus genes y por las circunstancias externas a él.
Por ejemplo, uno puede nacer con los genes de un asesino xenófobo y sádico - se ha concretado que los instintos asesinos andan por el cromosoma 12, la xenofobia en algún lugar entre el 3 y el 5, y el sadismo está ligado a los cromosomas sexuales -, pero si esta persona consigue entrar en la escuela de arte y se rodea de gente amable y solidaria en un ambiente altamente creativo, puede que en vez de convertirse en el mayor genocida del siglo veinte acabe siendo sólo uno de los mejores pintores de escenas gore de la historia. O puede que se dedique a sacar instantáneas de los campos de concentración para inmortalizarlos al óleo. Pero entonces sería por un objetivo artístico.

En el caso de los españoles, dado que compartimos la mayor parte de carga genética con el resto de los europeos y gente paliducha en general, tengo que concluir en que el hecho de que no haya una sola cafetería en la que no sirvan el café hirviendo debe ser cosa de la influencia del ambiente.

Porque si uno se ha criado en, por ejemplo, Madrid, y ha tenido a bien tomar café en una cafetería alguna vez en su vida, se habrá dado cuenta que por mucho que pida la leche templada, del tiempo, fría, o recién sacada de un tanque de nitrógeno líquido, cuando coge el vaso que le han servido acaba con quemaduras de tercer grado en los dedos. Y eso si es vaso, porque si es taza, uno se confía y la coge por el asa, y las quemaduras se las hace en los labios y la lengua.
Es por esto que, a primera hora de la mañana, en las oficinas todos los trabajadores tenemos la lengua de trapo. No porque hayamos dormido poco, sino porque se nos está recuperando de las quemaduras.

Claro, si uno lleva viendo esto toda su vida, y pese a que cuando se hace un café en su casa prepararlo de tal manera que no te chamusque la boca no parece tan difícil, se convence de que algo diferente tendrá el café de cafetería que hace que sea imposible servirlo a temperatura ambiente. Uno acaba asumiendo como cultura general que cuando el café se hace en esas máquinas, es totalmente lógico que salga a la misma temperatura que la lava del Monte del Destino.
Cuántos sinsabores se habría ahorrado Frodo si en vez de ir a Gorgoroth se hubiese pasado por una cafeta de Moncloa y hubiera pedido un cortado.

Quizá el servir el café tan caliente revele el gusto de los españoles por la experimentación y lo desconocido, ya que el punto de ebullición del café es un gran enigma que aún se está intentando descubrir en numerosas facultades. Se cree que este punto ronda los 500 grados centígrados, pero condiciones tan cercanas sólo se pueden lograr con una máquina adecuada de café, y ese tipo de equipos son demasiado caros como para que los investigadores puedan costeárselas con dinero del estado, por lo que la investigación a pie de campo, en la cafetería de dichas facultades, es la única alternativa. Es por ello que se puede encontrar a cualquier hora del día a numerosos grupos de profesores y estudiantes tomando café. La investigación es tan absorbente que los implicados no pueden pensar en otra cosa.

Sin embargo, este afán de conocimiento parece diluirse al cruzar la frontera de los Pirineos. Precisamente ayer mi amiga Trini comentaba lo consternada que se sintió en cierto viaje a Italia cuando entró en una cafetería, pidió un café, y se lo sirvieron tibio. Mi amiga se quedó demasiado sorprendida como para decirle nada al camarero, pero yo le habría exigido mi café a la temperatura que debe estar - esto es, unos 200 grados centígrados -. ¡Que porque fuera una turista no iba a dejar de merecer que se la atienda de la forma debida!

Volviendo a los factores externos y a la genética... Si no hay ningún gen en el camarero medio español que le induzca a servir los cafés como si trabajase en una fundición, y suponiendo que no sospecha que somos Terminators del futuro que venimos a matarle y nos esté intentando derretir de antemano, ¿cuál es el factor medioambiental que provoca ese comportamiento?
¿Puede ser que el ecosistema de las cafeterías dote a los camareros de total insensibilidad ante los cambios térmicos? ¿O quizá son éstos unos asesinos xenófobos y sádicos que no consiguieron entrar en la escuela de arte y alivian sus frustraciones chamuscando paladares?
¿No será acaso todo un complot de la SGAE para producirnos daños permanentes en la traquea, y de ese modo no podamos cantar de gratis canciones con copyright?

...

No, en serio, ¿y si detrás de todo esto estuviese la SGAE?
Ay Dios, yo quería hacer un post gracioso y al final me ha quedado hasta tétrico :S

hugh laurie
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Tango!
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Hay más gente mala en el mundo de la que creemos

... Y creemos que hay mucha.

O si no, mirad las estadísticas.

27 de julio de 2009

Crónica de una búsqueda de piso - Tercera entrega: Como toda trilogía, la tercera parte es la última

Sí señores, parece que ya tengo un lugar a donde irme a vivir cuando me vaya de la trampa psicológica en la que se ha convertido mi actual hogar. Y es una pena, porque tras cada mudanza paso por un periodo de adaptación que suele durar entre dos y tres meses, durante los cuales estoy bastante de los nervios porque no reconozco mi hogar en el sitio en el que vivo. Y ya llevo tres mudanzas en menos de un años. Echad cuentas de cuántos meses he estado de los nervios...

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Viernes. Ese día tenía concertadas tres visitas a pisos: Un ático a compartir con otras tres chicas a las seis y media, un piso a compartir con una francesa y una inglesa a las siete y media, y otro a compartir con dos chicos y una chica a las ocho y media. Tras una agradable comida con Trini y un no menos agradable paseo por el abrasador sol de Madrid centro, cogí el autobús en Guzmán el Bueno en dirección a Argüelles, la zona donde estaban los tres pisos que iba a visitar.

Llego al primer piso, el ático. Me abre la puerta una muchacha menuda, rubia, con unos pantalones tipo ali babá y una camiseta negros, y con las uñas pintadas de color berenjena. Eso me relaja, porque yo llevo las uñas pintadas de fucsia con purpurina, y me temía una mala acogida de mis gustos estéticos para con mis uñas. Me enseña el piso, en uno de los cuartos uno de los muebles se sorprende al ver a una desconocida por la casa y cierra la puerta de un portazo. Yo me pongo un poco paranoica, pero sigo a mi guía por la gira turística. La chica sigue enseñándome el piso; el cuarto que se supone sería mío es tan ridículamente pequeño que hasta me entran ganas de reír. El mueble que había cerrado la puerta asoma la cabeza al pasillo, y resulta ser una de las inquilinas. Tranquilizador, porque si llega a ser realmente un mueble ya había salido de allí cagando leches. El baño que se supone va a ser para mi uso exclusivo es chiquitito, pero tiene todos los sanitarios necesarios. El baño grande tiene bañera, y también puedo usarlo. La cocina no está mal, el salón es una preciosidad, y la terraza una monada.

Aunque la habitación no me convence, y se lo voy a decir a mi guía turística cuando de pronto me pregunta de dónde soy, y al decirle que de Madrid, viene la inevitable "¿Y por qué buscas piso siendo de Madrid?"

Pues porque en mi piso de Fuenlabrada absolutamente todo me recuerda a mi ex, y una de dos, o me arranco la cabeza en uno de los ataques de nervios que me están dando ultimamente, o me mudo.
Se lo solté así, sin florituras, con una medio sonrisa en los labios y una ceja levantada, gesto que bien podía decir que estaba bromeando, o que iba a empezar a cortar gargantas de un momento a otro.
Normalmente al decir esto la gente pone gesto serio, menea la cabeza y musita un "vaya por Dios". Pero esta chica, con un aspaviento, me responde "Ay, pues a mi me pasó lo mismo con mi novio!".

...

Dos horas y cuarto después, seguimos hablando en el salón. Yo he pasado olímpicamente de ir a ver el piso de las siete y media por quedarme hablando con esta chica a la que no conozco de nada pero con la que llevo hablando ya un buen rato, y a la que le he contado la mitad de mi vida íntima y me ha contado más de la mitad de la suya, con una naturalidad tal que parece que nos conociéramos de toda la vida.

Voy a ver el último piso, pero como mero trámite. El cuarto me gusta, me gusta mucho. El chico me cae bien. Pero quieren que entre el uno de Agosto, y yo no puedo pagar dos alquileres completos y una fianza en un sólo mes con mi sueldo. Salgo y me dirijo de nuevo al ático, para confirmarle a la chica que el lunes le llevo el dinero de la fianza, y el día 15 me traslado. No me gusta el cuarto, tengo el presentimiento de que no me va a caber uno solo de mis preciados muebles nuevos, y voy a tener que empezar a amueblar desde cero, por no mencionar forrar las paredes de estanterías para poder colocar todos mis libros y figuritas. Pero tantas buenas vibraciones no pueden dejarse desatendidas.

No sé, yo ahora no necesito un cuarto grande, necesito empatía. Y creo que quizá tres compañeras de piso que, cuando comente que estoy triste porque me ha dejado el novio, lo primero que me digan es "tú te vienes esta tarde de cañas con nosotras y ya verás qué pronto se te pasa todo", es lo que me hace falta. Aunque eso más que empatía sea perspectiva, traducida en dos hermosas jarras de cerveza con limón - a la cual me aficioné gracias a mi ex, por cierto - y unas risas con gente a la que no le saque seis años y una carrera universitaria.

Desde hace poco más de un año, parece que todas las decisiones trascendentales que tomo en lo que respecta a mi vida han sido equivocadas. Ya me da hasta miedo ilusionarme con esta mudanza, entre otras cosas porque para mi cambiar de casa es algo bastante traumático, pero siento que quizá esto sea para mejor. Tengo miedo de ilusionarme de nuevo, así que seré prudente. Así cuando me pegue el morrazo al menos no dolerá tanto.
Pero no puedo evitar pensar en mi nuevo piso con una sonrisa en los labios.


michael j. fox and christopher lloyd
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william shatner
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Un cine chiquitito

Hoy he ido con Trini a cenar al Friday's de la Gran Vía.
Mientras esperábamos que el camarero dopado de anfetas y vestido como un berbenero recién salido de los carnavales de Brasil nos atendiera - Buenas noches, mi nombre es ***** y voy a ser su camarero esta noche, ¿En qué puedo servirles? -, Trini me comentó que aquel lugar antes había sido un cine. Sorprendida por la revelación, miré a mi alrededor y comprobé que, efectivamente, no solo aquel recinto tenía el aspecto de una sala de cine pequeñita, sino que los que habían remodelado el local habían hecho poco más que pintar las paredes y desperdigar mesas por la sala, porque se distinguían perfectamente la entrada, la zona de venta de palomitas y refrescos, la sala de butacas, y el anfiteatro. Hasta la pared donde había estado la pantalla se había conservado despejada para televisar partidos de fútbol; pero esta noche la pantalla blanca estaba recogida, por lo que la inmensa pared frontal tenía una especie de hueco vacío en su zona central, rodeada de pequeños retratos de actores y carteles de películas de cine.
El volumen de la música de fondo era moderado, permitía hablar sin levantar la voz, y tapaba el barullo del resto de la sala, llena hasta los topes pese a ser lunes. Cómo se nota que estamos en la segunda quincena de Julio, pensé, mientras Trini iba a lavarse las manos antes de que nos sirviesen la comida. Me quedé mirando pensativa el vacío en el centro de la otrora pantalla de cine, el rectángulo libre de posters y pintadas, destinado a albergar la tela blanca donde se ven los partidos de fútbol. Pensé en cómo habría sido ver una película en un receptáculo tan pequeño. Pensé en cómo habría disfrutado subiéndome al pequeño anfiteatro que se alzaba al final de la sala, con un refresco y unas palomitas para acompañar la película.
Y de pronto lo oí.
Por encima de la algarabía de la gente cenando, de la música, de los micrófonos de los camareros, oí las voces de la sala. Las voces gritaban con nostalgia, se lamentaban, recordaban aún para lo que habían sido levantadas aquellas paredes. Sobre las mesas, sombras grises de filas de butacas se empezaban a dibujar recortándose contra los despreocupados comensales. La pared de la pantalla se volvía blanca bajo todas las capas de pintura, un proyector al fondo de la sala, en el mismo centro del anfiteatro, estaba pidiendo a gritos que alguien se ocupara de él.

Dejo de oír el ruido del restaurante por un momento, y paso a estar en una pequeña sala de cine, sentada en una confortable butaca doble, esperando a mi acompañante, que seguro llegará antes de que la película comience. Pero no sé qué película es, ni quién se supone que me acompaña. Sólo el leve hilo musical que ameniza los minutos previos a la proyección llega a mis oídos. Ya no puede faltar mucho para que comience, dónde se habrá metido este chico...

Me despierta la voz de Trini, volviendo del lavabo. Vuelvo a estar en el restaurante, el ruido de los comensales a mi alrededor inunda de nuevo mis oídos, el camarero se acerca sonriente con su sombrero de arlequín, llevando una bandeja de nachos. Trini me pregunta qué hago, le respondo que viendo fantasmas. No sé qué me ha sucedido, quizá mi estado de ánimo me predispuso a sentirme nostálgica. Pero la visión parecía tan real...

Ahora comprendo por qué, cuando observas los cines cerrados de la gran vía, veo llenarse de niebla tus ojos. Comprendo por qué no puedes apartar la vista de los carteles antiguos de películas que en su día fueron grandes estrenos. Por qué parece que escuchas algo, que ves algo que los demás no vemos. Ahora sé por qué apartas la mirada con un gesto de desgana al oír la voz de tu acompañante que te saca del ensueño.

Porque ahora yo también las oigo.

Oda a mi ego (o Porque Yo Lo Valgo)

Ayer tenía la intención de empalmar, dado que me he tirado todo el fin de semana durmiendo, y tengo el sueño ya no cambiado, sino totalmente desquiciado. Pensaba que una terapia de choque me lo regularía, aunque al final acabé yéndome a la cama a las tres y cuarto, porque se me cerraban los ojos frente al ordenador y no podía teclear y usar la tableta gráfica mientras me sujetaba los párpados, me faltaban manos.
Así que sobre las tres de la mañana comencé a recoger el chiringuito y a preparar las cosas para hoy, que iba a ser un día muy liado. En uno de los paseos por el cuarto me vi reflejada en el espejo. Por algún extraño motivo, suelo ponerme bastante guapa cuando tengo sueño o estoy especialmente decaída - es por eso por lo que afirmaré hasta la muerte que yo he nacido para gótica -, y como ayer se cumplían los dos supuestos, incluso con ojeras y todo me gustó mucho mi reflejo. Así que cogí el móvil, y me hice unas cuantas fotos en las que, oh milagro de la naturaleza, apenas sí se me ve la papada. Aunque quizá fuera porque las ojeras cantaban tanto que no se podía mirar a ninguna otra parte, todo hay que decirlo.
El caso es que me gustaron tanto que decidí usarlas como avatar en mi página de DeviantArt, pero como mi ego está igual de necesitado que el de cualquier hijo de vecino, y encima ahora necesito que se me trate bien y se me de mimos, he decidido postear las dos fotos que más me han gustado aquí, que es donde realmente tengo visitas - en Deviantart apenas cuatro gatos, la peña que me conoce en persona y poco más - pa que se vea. Porque yo también tengo derecho a presumir, no todo va a ser lamentarse. Y si en el blog cuento mis penas, pues también cuento que estoy adelgazando y me estoy poniendo toda mona. Porque yo lo valgo.

No os recomiendo cliquear en las imágenes, son bastante enormes ._. No me apetecía reducirlas, ahora cuando llegue a casa lo hago.

Más dibujines

Este fue un dibujo que hice para el concurso de portadas del fanzine de MFS, que obviamente no fue elegido. Aún así, me gusta mucho. A ver qué opináis vosotros.

Uno de los prendedores es un pez-marmota. Es la mascota de la asociación. Se supone que quedaría gracioso que la geisha de la portada llevase un pez marmota como prendedor en el moño, pero parece que sólo me hizo gracia a mi.

Como no me vuelva pronto la inspiración me voy a quedar sin dibujos para subir... :(

24 de julio de 2009

Crónica de una búsqueda de piso - Segunda entrega: Los pisos antiguos pueden tener ascensores nuevos

Primera parte aquí

Para ayer miércoles tenía dos pisos por ver, ninguno de ellos especialmente atrayente.

Es gracioso cómo una puede tirarse llorando en casa toda la semana sin nada más que hacer que sentir pena por sí misma, y de pronto, el único día que tiene un plan, le comienza a llamar todo Cristo para quedar ESE día. Porque desde hacía una semana tenía reservada la tarde, y de pronto me surgen esos dos pisos por mirar - "no, no puede ser otro día, si vienes más tarde lo habremos alquilado" -, y me llama una amiga para ver si nos tomábamos algo tras el curro el jueves.
Edificante. Luego me tiro todo el fin de semana sola lamentándome de que todo el mundo está saliendo, divirtiéndose, fo$%&ndo y viviendo en general, y yo estoy muerta de asco en casa comiendo pizza y viendo la saga Terminator por vigesimo quinta vez. Pero si tengo planes, automáticamente soy la chica más popular del barrio y todo el mundo quiere ser mi amigo. Tengo que pensar cómo sacar provecho de ello de algún modo.

Por culpa de mi periplo por los bajos fondos de Argüelles, se tuvo que cambiar el lugar de reunión, y nos quedamos sin las mastodónticas jarras de cerveza del Ornitorrinco (o como se llame el bar al que nos quería llevar Ender), y dado que se había quedado a las seis y media, yo salía a las seis, y tardo tres cuartos de hora en llegar a Argüelles desde el trabajo, tuve que desafiar las leyes de la física cuántica, encontrar un agujero de gusano libre, y revolotear por el espacio-tiempo bien atenta para no perder el rumbo y acabar en Alaska en el 1450.
O sea, que salí un cuarto de hora antes del curro, pillé el metro, y tuve que dar un rodeo porque la línea 6 está cortada. Pero dicho en chachi.

Una ronda de cerveza después, nos encaminamos, mis dos recientemente adquiridos guardaespaldas y yo, al primer piso que tenía que ver. Se trataba de una habitación que me habían descrito como "no sé, una cama, una mesa y un armario", en un piso compartido con cuatro chicos, con "un" baño en obras. Encontramos el portal, y como el piso en cuestión era un cuarto, nos encaminamos al ascensor, uno de esos antiguos con barrotes, y pulsamos el botón del bajo.
No sucedió nada.
Le dimos a más botones, pero el ascensor, que como pudimos comprobar asomando la cabeza, estaba parado en la planta más alta, seguía sin moverse. Miramos el panel de botones por detrás, y todos los cables estaban sueltos y atados en un bonito nudo. Curioso, porque en el anuncio del piso ponía que tenía ascensor. Claro, que el hecho de que haya ascensor no implica necesariamente que éste funcione.
Cuando nos cansamos de darle a los botones, a pesar de ser tres informáticos en la plenitud de nuestro sedentarismo, llegamos a la conclusión de que era imposible llegar al cuarto sin subir escaleras si el ascensor no funcionaba, así que empezamos a subir peldaños...
Y en el primer rellano nos encontramos un ascensor nuevecito esperándonos.

Sin comentarios.

El piso, que me enseñó un encantador sujeto delgaducho, moreno y con el pelo revuelto, estaba bastante bien: Techo alto, al estilo de todos los edificios de la zona, salón amplio, habitaciones medianamente respetables... Con los dos baños totalmente destrozados, eso sí, y ni un solo obrero trabajando en ellos. Conforme nos acercábamos al final de la casa, y dados los antecedentes en los que me habían puesto, me imaginaba un armario empotrado similar al que había visto el día anterior. Así que cuando el chico abrió la puerta del cuarto con un "Bueno, y este es el cuarto", me acerqué con un sonriente "¿A ver el armario empotrado?" muy poco correcto, porque el chico no tenía la culpa de estar alquilando un zulo que hace que a su lado un zulo de los que usa ETA parezca un salón espacioso.
Y el chico respondió "No, no tiene".

Me faltó el canto de un duro para volverme, incluso antes de haber visto el cuarto, y decir "Lo siento, no me interesa, no suelo compartir piso con gente que no entiende mis chistes".

¿La habitación? Pequeña, no demasiado, un poco más ñaja que la que tengo ahora. Pero interior. Y yo elegí a sabiendas el cuarto más pequeño del piso en el que vivo ahora mismo porque era el único que daba a la calle. Bueno, y porque tenía un pedazo de armario que haría al del anuncio de la cerveza parecer estrecho.
El caso es que no me gustó nada lo que vi, así que mis dos guardaespaldas y yo nos fuimos lo más educadamente posible - aunque tengo intención de volver a pasarme por allí en el futuro. ¡Que son cuatro chicos heterosexuales viviendo juntos! - y enfilamos hacia el segundo piso, que supuestamente iba a ver a eso de las ocho.
Llegamos a las ocho y cinco. Y no había nadie esperando.

Juro que como las visitas de hoy sean la mitad de deprimentes de lo que están siendo hasta ahora, yo me vuelvo a casa de mis padres y que le den por culo al rollo de la emancipación, la libertad y la privacidad. Total, viví sin ellas 25 años, y no he salido tan mal, ¿no?

...

Por favor, no respondáis a esa pregunta.

Tercera parte aquí


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LONELINESS
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Crónica de una búsqueda de piso - Primera entrega: El cuarto ideal siempre está pillado

Dios Santo, hacía tanto tiempo que no me ponía una minifalda que llevo toda la mañana emparanoiada con que se me ve el culo! Ahora entiendo por qué me gustan tanto los vaqueros... pero jo, ya que me he gastado el dinero habrá que amortizarlo, y ahora que enseñar mis piernas por encima de las rodillas ya no hace que me detengan por escándalo en la vía pública... Además, a mi también me gusta estar mona, que sólo porque esté amargada eso no quiere decir que tenga que salir a la calle como si comprase la ropa en el contenedor de basura de la esquina...
.......................................................

El otro día comencé a mirar habitaciones para mudarme al centro de Madrid. Bueno, más concretamente este martes, pero es que yo uso "el otro día" para referirme a cualquier momento del pasado comprendido entre hace cinco minutos y tres milenios. Si algún día me oís decir que "el otro día hice la primera comunión", no os extrañéis.

Cuando una se muda a Fuenlabrada imbuida por la droga del amor, le parece un barrio casi céntrico, a escasos treinta minutos de Atocha, muy bien comunicado, con la línea de renfe de mayor frecuencia de paso de trenes, un centro comercial al lado, zona de bares, terrazas, divertimentos... Vamos, que casi me dio la sensación de estarme mudando al paraíso hecho barrio de la periferia.
Y mira tú por dónde que, desde hace poco más de un mes - qué casualidad, justo desde que me dejó mi novio -, de pronto Fuenla me ha empezado a parecer un páramo cultural situado en el culo del mundo - a sólo quince minutos en coche de Mataporculo del Páramo - en el que no hay una sola cosa que hacer si pasas la tarde sola en el barrio, con un Carrefour de mala muerte y dos bares de pueblo como único divertimento, y tan lejos de todo que si me apetece salir a algún lado, me tiro más tiempo en el transporte público yendo y viniendo que en el sitio al que voy.

Nunca subestiméis el poder de las endorfinas, chicos.

Así que me preparé para hacer mi tercera mudanza - Dios, qué estrés - en un año. Lo que se traduce en que empecé a ojear la página de Idealista.com durante las horas de trabajo, y a apuntarme las habitaciones que pintaban bien. El martes hice un par de llamadas, y el miércoles concerté una cita para ver una habitación que prometía bastante, justo detrás del centro comercial de Príncipe Pío. Quedé en pasarme a las nueve y media, porque la inquilina llegaba a esa hora, y además había otra chica, que había llamado como una hora antes que yo, que también quería verla.
Como en el piso se alquilaba más de una habitación, quise acercarme a echarle un ojo a pesar de que había ya otra chica interesada, y estaba muy contenta porque el piso pintaba muy bien y desde siempre he tenido muchas ganas de vivir por aquella zona. Hasta comencé a pensar que el karma me estaba compensando en cierto modo por haberme arrancado el corazón del pecho y habérselo comido obligándome a mirar.

Tras echar toda la tarde en el centro comercial, donde me compré la falda del infierno que llevo ahora, y cuyo objetivo vital parece ser que todo Cristo me vea las bragas - si lo llego a saber me pongo el culotte de colorines, no estas negras tan sosas -, y de llamar a mi madre y a todos mis amigos - a los dos - para contarles la buena nueva de que igual me iba a vivir a aquella zona, me dirigí al piso en cuestión, justo a la misma hora que la inquilina volvía del trabajo.
El piso era antiguo, de techo alto, habitaciones grandes, con una preciosa terraza, y nada más entrar vislumbré el cuatro grande en alquiler, donde estaba la chica que había venido a verlo antes, con las dueñas de la casa.
Bien. Aquel cuarto merece un párrafo para él solo. Aquello era como el salón de baile del Titanic, solo que con un pedazo de ventanal que daba a la terraza que ocupaba toda la pared exterior, con vistas a la sierra. Podría haber usado ese cuarto como piso franco para un equipo de animadoras, y no habría faltado espacio. Tan solo al verlo de pasada mientras me enseñaban el resto de la casa comencé a pensar en la cantidad de estanterías y mesas para dibujar, escribir, o simplemente tenerlas ahí, que podría poner en aquel sitio.
Y claro, la chica que llegó media hora antes que yo también pensó lo mismo.

Así que me dije, bueno, no pasa nada, vamos a ver el otro cuarto, que aunque de a un patio interior, como la inquilina me ha caído bien, si me gusta la habitación me quedo aquí.
Y de pronto la dueña se mete en un armario con ventanuco, me dice que entre tras ella, y me explica que esa es la otra habitación.
Ante la cara de "tú me estás vacilando" que le puse, me comentó que tenía otro piso un poco más arriba, con un cuarto exterior, y me acompañó a verlo.
El piso en cuestión lo compartían un cubano, un italiano, y un español. Al español no le vi, pero el cubano estuvo hablando un rato con las dueñas de la casa - rato que me bastó para darme cuenta de que no sabía apenas español -, y cuando el italiano llegó del gimnasio, me miró como si fuera una rata de laboratorio a la que de pronto le habían salido cuernos. Vamos, que ya podían enseñarme el palacio de Richard Garriot, porque por una habitación normal yo no me quedaba allí ni loca.
El cuarto no estaba mal. Pequeño pero sin pasarse, exterior con vistas monas a la calle y una colina muy cuca, armario empotrado, posibilidad de quitar todos los muebles para llevar los míos. Pero cuando estaba casi convencida, pregunté por el precio del alquiler. Y resulta que aquel cuchitril valía lo mismo que el salón de baile del Titanic de la casa en la que acabábamos de estar.

Diciéndoles que me lo pensaría, salí de allí a todo correr, mitad asustada por los ademanes bruscos del italiano, mitad asqueada por las miraditas a mi pecho del cubano, y mitad cabreada conmigo misma por no haber llamado una hora antes al puto anuncio que vi por la mañana, pero al que llamé a las seis de la tarde. Había perdido toda la tarde ilusionándome con mi nueva vida en el centro de Madrid, y ahora me venía el bajón.
Diga lo que diga la gente, la peor resaca es la de las endorfinas.

Total, que gasté todo el tiempo de vuelta a casa - y también la batería del móvil - en llamar al resto de los pisos que había descartado porque el que realmente me interesaba era el que "no" había conseguido, con el resultado de que la mitad estaban alquilados ya, y sólo pude concertar cita para los dos que menos me interesaban. No queráis saber el estado de depresión con el que llegué a casa.
Pero bueno, al menos he encontrado una manera interesante de gastar la tarde: Viendo pisos. Me recuerda mis tiempos de promotora en una empresa de construcción, cuando mi jornada laboral consistía en enseñar un piso piloto a todo el que entrase por la puerta. Sólo que ahora soy yo a la que se la enseñan.

Segunda parte aquí

Tercera parte aquí




23 de julio de 2009

A votar!

Bueno señores, dejemos de chuparnos las pollas (cuando Lobo dice esto queda bastante menos ordinario...), y empecemos a hacer algo de provecho con nuestros ordenadores y nuestras conexiones de 20 megas (juas!).

Hoy quiero hacer eco de otro llamamiento de Ender, que de nuevo nos pide a lágrima viva nuestros votos. Y como con lo de Eristoff no hubo suerte, pero esta vez dudo que haya bots por ahí danzando, si le votáis igual ayudáis a que el mundo sea un lugar un poquito más feliz para él.

El caso. El señorito Ender participó en cierto concurso de CrónicasPSN, que trataba de dibujar a un personaje que nunca antes había salido dibujado, la Señorita Minerva. La votaciones, en el blog de CrónicasPSN, están abiertas hasta mañana a medianoche, o sea que aún estáis a tiempo de pasaros, echar un veo, decidir cual es el que os gusta más, y luego votar a Ender XD

Dejo aquí enlaces de interés:

Post de CrónicasPSN donde podéis votar <- Aquí. Os metéis, y votáis XD

Post de Ender reclutando votadores
(aquí el segundo llamamiento)

Tifa Lockhart - y otro dibujillo, porque no sé qué escribir

Mi primer - y último - intento de hacer texturas al colorear. Pero el dibujo mola.

Huelgan las presentaciones, creo. Esta mujercilla no las necesita. Dios, cómo me gusta el Final Fantasy VII, y cómo disfruté viendo Advent Children, aunque fuera una paranoia salida del cerebro enfermo de un adicto a las drogas psicotrópicas.

O me dais alguna idea para escribir, o acabaré escribiendo entradas emo y sensibleras y depresivas, y entonces os entrarán ganas de cortaros las venas y querréis vestiros de negro y peinaros con flequillo sobre un ojo y de pronto pensaréis que My Chemical Romance son lo más de lo más. Yo os he avisado.

Y Mariu cupo en la talla 44 del H&M...

... Y hubo gran regocijo


liv-tyler
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For the millionth time...  it's TREK, not WARS
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22 de julio de 2009

Dibujito pa hacer bulto

Tras hora y media delante de la ventanita en blanco de "Creación de Entradas" de Blogger, me he dado cuenta de que los calmantes no sólo se han llevado mis emociones, sino también mi inspiración. Y mientras intento localizar dónde se la han llevado esos malandrines, y la rescato de las manos de algún maligno dragón o de un caballero de armadura negra y yelmo con alas de cuervo, agradezco al cielo que aún me queden dibujos por colgar. Así al menos la frecuencia de actualización no se resiente - os lo creáis o no, actualizar varias veces al día, y poniendo siempre cosas interesantes, es jodidamente difícil -.

En fins. Este dibujo sólo es un intento de dibujar cierta pose que se me resistía - tardé como dos meses en conseguir dibujarla como Dios manda - . Lo copié de un catálogo de Mango, cambiando la ropa. La modelo original llevaba un corpiño y un body, y yo a esta le he puesto un jersey, una faldita y botas. El entintado no me gusta ni mucho ni poco ni nada, pero la pose en general me quedó bastante natural.
Ale, que os guste. Yo sigo estrujándome la neurona para ver si consigo sacar algo divertido de mi triste y monótona vida, para escribir sobre ello.

21 de julio de 2009

¿Por qué las mujeres corren con las piernas juntas?

Me prometí a mi misma que no comentaría nada de esto en mi blog, porque ya bastante fama de misógina tengo como para encima echar más leña al fuego, pero es que todos los días viendo este extraño comportamiento ya clama a los dioses... Que os lo habéis ganado a pulso chicas, yo lo siento pero es así ._.U
Para variar, esta entrada va dirigida a las que se den por aludidas directamente, y a nadie más. Si al leerlo piensas "¿yo hago eso?", está claro que no va por ti XDD Y siempre desde el cariño y sin ánimo de ofender, espero que os lo toméis como lo que es, una sátira.


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Siempre que veo a una mujer - o joven, o niña, o aborto mal completado - correr, ya sea para coger el metro, persiguiendo al petardo de la pandilla, o cruzando por un semáforo en rojo, me fijo en que nunca doblan las rodillas. Dan saltitos con las piernas prácticamente rectas, como si caminasen pero intentando ir rápido. O como si alguien les hubiese atado las rodillas con una cuerda, y no pudiesen separarlas más de veinte centímetros.
Esa visión me hacen pensar en las chinas, que tienen los pies tan pequeños porque se los vendan de chiquitinas y no se los dejan crecer. O en las mujeres de cierta tribu africana, a las que les colocan aros en el cuello cuando son niñas para que les crezca desmesuradamente largo - el cuello -. Pues con las madrileñas pasa lo mismo: Les deben atar las rodillas muy cerca la una de la otra de niñas, para que cuando crezcan, al correr no separen las piernas.

Esto puede quedar muy recatado y femenino, y ser apropiado sobre todo para los atuendos veraniegos, en los que, se separen o no las piernas, se deja tan poca cantidad de piel cubierta que uno no suele necesitar demasiado su imaginación para figurarse lo que hay debajo. Pero no me parece nada práctico a la hora de avanzar más aprisa. Si el autobús se te va, el conductor no se va a apiadar de ti porque hayas salido de casa con una falda tubo que te deje al descubierto los cachetes a la que das pasos de más de seis centímetros y no puedas correr hasta la parada.

La hipótesis del decoro queda claramente desmentida en cuanto se ve el comportamiento de los especímenes - me niego a llamarlos seres humanos - vestidos con dichos atuendos, que poco tiene que ver con la timidez o el recato - ni sus atuendos, ni sus comportamientos, ni de hecho nada en ellos -. Así que la teoría del amarre de rodillas a edades tempranas por parte de los progenitores cobra fuerza.

El motivo concreto de esta práctica, de ser cierto que se lleva a cabo entre las niñas, no me queda claro. Quizá sea la última y desesperada medida que toman los padres para guardar la virtud (¿?)de sus hijas hasta una edad medianamente razonable. Aunque los padres deberían darse cuenta de que si bien sus vástagos adolecen de ciertas carencias intelectuales en general, para lo referente al instinto reproductor son más listas que el hambre, y saben que para ciertas cosas no hace falta separar las piernas.
Así que, atándoles las rodillas, los padres sólo consiguen que sus hijas terminen corriendo como pingüinos estreñidos, y dominen el kama sutra a edades cada vez más tempranas.

Quizá realmente lo de atar las rodillas a las mujeres sea una práctica al uso, y para variar, mi madre pasara de aplicarla en sus hijas. Mi madre, salvo en lo tocante a las vacunas, ha pasado siempre bastante de los consejos para criar a sus hijas. Ahora debería añadir un "así hemos salido", pero como las tres hermanas nos parecemos como un huevo a una castaña, no puedo sacar ninguna conclusión de la educación recibida, que en los tres casos fue la misma.

El caso es que si lo normal para que aprendas a ser femenina es que te aten las rodillas, eso explicaría 1) Por qué soy la única mujer viva, que mis ojos hayan visto, que corre como Dios manda cuando se le escapa el metro, 2) por qué los tíos, en su mayoría, me consideran "uno de ellos" a la que me conocen de dos días (y para dos que me vieron como una mujer la cosa acabó como el rosario de la aurora, así que mejor que me vean como un tío).

Tendría que hacer un estudio más pormenorizado, con investigación de campo que incluiría allanamientos de morada - que alguien me explique por qué se dice así, porque yo no dejo nada llano, yo entro sin que se den cuenta - para comprobar si las crías en la intimidad llevan las cuerdas en las rodillas, y así confirmar o desmentir la teoría. Pero si llegara a probar que esta práctica se lleva a cabo en niñas, seguramente me la liarían parda con lo de los derechos humanos, y el gobierno o bien me sobornaría o me chantajearía - o me metería un tiro sin más - para que mi boca permaneciese cerrada...

Así que no voy a correr el riesgo, y lo dejo en una simple teoría. Si alguna vez ando muy mal de dinero, siempre puedo intentarlo, a ver si les pillo de buen humor, y me intentan sobornar...

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Hoy toca gatitos:

Una de lolcaptions, porque yo lo valgo

Simplemente, demasiado bueno como para esperar a ponerlo en un post:

I give up.  What's holding the dress up, velcro?
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TO NOM, OR NOT TO NOM
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david bowie
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alien and predator
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michelle pfeiffer
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Y estas no porque las entienda o me parezcan graciosas, sino porque están buenos. Sí, qué pasa. Todo no iban a ser tías de silicona enguantadas, no?

Dude, You went kinda crazy with the manscaping
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SEXY.
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20 de julio de 2009

Estudio de las especies: El promotor a pie de calle

¿Cómo se explica que cuanto más chorra sea el post que ponga - y si no trata de nada, mejor que mejor - más comentarios hacéis, y a la que se me ocurre escribir algo medianamente serio y de lo que me siento orgullosa, no dejais ni un comentario? TT__TT ¿Cómo me tengo que tomar eso, como que sólo valgo para escribir sátiras? >.<
En fin. Pan y circo pide el pueblo, pan y circo le daremos. Dejemos las películas de autor gafapastosas para otro momento xDD
He tenido una buena tarde con alguien que está demostrando o que tiene una paciencia que ni el Santo Job, o que por algún extraño motivo me aprecia bastante. Así que me siento con ganas de escribir algo. Perdonad si no llega al nivel usual, una cosa es que esté mejor, otra muy diferente que me encuentre bien. Hoy ha sido un día duro ^^U


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La especie del promotor a pie de calle, comúnmente conocida como "por ahí no, por ahí no!" o "baja la cabeza, tuerce, tuerce!", forma parte de la familia de los promotoris promotorae, también llamados promotores. Son estos unos mamíferos altamente especializados en la caza mayor, y con una amplia variedad de hábitats. Esta especie en concreto tiene como lugares de caza las calles de zonas céntricas a horas puntas del día, si bien en temporadas de escasez de alimento pueden migrar a barrios de la periferia, y permanecer allí durante todo el día.

Parece que su dieta es extrictamente de ser seres humanos, aunque se baraja la hipótesis de que en sus orígenes fueran animales vegetarianos, dada la ingente cantidad de papel con la que siempre van cargados. Una de las teorías sobre su evolución afirma que un antepasado de esta especie probó la sangre humana por accidente, y les inculcó el gusto por ella a su camada. Debido al alto aporte de proteínas de la carne humana, la subfamilia que se generó a partir de este suceso terminó por erradicar a sus primos lejanos vegetarianos de su hábitat, al estar mejor preparados para condiciones extremas.

Son éstos animales sociales, que cazan en manada y tienen un intrincado sistema de comunicación, basado en el uso de una serie de gestos, gritos, y ciertos códigos de signos y palabras entremezclados. Semiólogos de todo el mundo llevan años intentando traducir este intrincado lenguaje de colmena que, al igual que las abejas, en diferentes comunidades repite ciertos patrones, y en algunos casos es fácilmente identificable por personas no duchas en la materia.

La mayoría de los a pie de calle, promotores, si bien cazan en grupo, atacan en solitario, y solamente tras establecer contacto visual con la víctima. Se conoce de algunos espécimenes especialmente adaptados a condiciones extremas que sólo necesitan cierta cercanía a la víctima para atacarla, sin necesidad del contacto visual. E incluso se han observado casos en los que la cercanía tampoco es un impedimento para estos depredadores.

No suele haber un macho alfa en sus ataques, si bien su sistema de caza está altamente especializado, y la única manera de evitarlo es verles a cierta distancia y dar la vuelta. Suelen desperdigarse por la calle que eligen como zona de caza, cubriendo toda la superficie y dejando un espacio mínimo pero suficiente para que pase un hombre entre ellos, y caminan despreocupadamente, sin moverse mucho de su lugar asignado, hasta que alguna víctima confiada piensa que puede atravesar la barrera sin problemas. En ese momento, el macho más cercano se lanza sobre la presa, y a partir de ese momento el éxito de la cacería sólo depende de la pericia verbal de cazador y cazado.

Sus víctimas favoritas suelen ser en su mayoría mujeres jóvenes o avanzadas en edad, si bien es cierto que en épocas de escasez de alimento pueden llegar a atacar a todo lo que se mueva. Se documentó un caso en el que uno de ellos, en una temporada de extrema carestía, atacó a un pastor alemán. Pero no se recogen datos sobre el éxito o fracaso de aquella tentativa, y al no haberse vuelto a dar en la naturaleza, se tienen sospechas fundadas de que no se desarrolló de manera satisfactoria para el depredador.

No se conocen las costumbres del a pie de calle, promotor, fuera del ambiente de caza, debido a su alta capacidad de mimetizarse con su hábitat. Durante la caza, para identificarse y no acabar atacándose entre ellos, tiñen sus pieles con un atuendo de colores claros, similar entre ellos, por lo que además de reconocerse entre la misma manada son fácilmente identificables por el observador avispado. Pero cuando acaba la caza, previsores ante la posible toma de represalias de sus presas cuando se deshace el grupo, eliminan dichos colores, y se convierten en meros viandantes, indistinguibles del resto de incautas víctimas.

...

Fragmento sacado del texto Promotoris Promotorae, características y ecosistema. Del libro "Estudio de las especies urbanas. Tomo VI"

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Para que os alegreis la vista, aquí van dos propinillas. A la próxima las propinas para las chicas, que también digo yo que habrá que pensar en mis (cuatro) lectoras XDD


holly madison
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monica cruz
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Es mucho más

Hacía ya tiempo que no ponía una entrada seria como Dios manda. Como me he levantado con el día tonto, que no os sorprenda la temática. Y si hay niños leyendo esto, que sepáis que no es pornografía. Es Amor.

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El vestido negro resalta la blancura de su piel. Tumbada sobre las sábanas, parece una ninfa recién salida de un cuento de hadas. Está nerviosa; sus enormes ojos más abiertos de lo normal, ligeramente vidriosos, están esperando algo que a su entender está tardando demasiado. Entreabre la boca, sólo un poco, casi imperceptiblemente. Pero es suficiente para que él reaccione. Se inclina sobre ella, le besa las mejillas, la barbilla, y luego roza ligeramente sus labios. Ella levanta ligeramente la cabeza, no le deja despegar los labios. Le abraza, le besa con dulzura, y él responde de igual modo. Las manos de él bajan hasta las piernas de ella, bajo la falda, acariciándole los muslos. Ella se estremece al sentir su roce. Deshace el abrazo, si bien que a desgana. Le deja alejarse de ella, incorporarse, acariciarle las piernas, besárselas. La falda, subida hasta la altura de las caderas, destaca más aún contra una piel que raras veces ha visto el sol. Siente cada caricia, cada beso, como una placentera descarga en la columna. Se incorpora ligeramente, se sujeta el vestido, se lo levanta, casi tímida, dejando a la vista su abdomen. Él responde como había esperado, y pasa a besarle el estómago, el ombligo. Hay tanta ternura en sus movimientos que sólo de observarlo le produce placer. Se quita el vestido, pasándolo por encima de su cabeza. Su melena se enreda con los tirantes, se queda extendida sobre la almohada. Él la contempla unos momentos, ahora son sus ojos los que brillan. No se queda inmóvil por mucho tiempo; se vuelve a recostar sobre ella, vuelve a besarla. Con ternura, le acaricia los brazos, los senos, el vientre. Ella se gira para poder abrazarle, siente su roce en su vientre, en sus caderas. La habitación está helada, y de pronto se da cuenta del frío que tiene, y de lo cálido que es su cuerpo. Se pega más a él, todo lo que puede. Dobla una rodilla, rodea su cadera con ella. Él no deja de acariciarla lentamente, mientras sus labios le recorren el rostro y el cuello, a ratos tan suave que apenas lo siente, a veces arrebatado y violento. Tanto sus besos como sus caricias la hacen gemir de placer, desear que aquello dure para siempre, que sus labios y sus manos nunca se separen de ella.
Nota sus manos en la cadera, sujetando la única prenda que lleva aún puesta, deslizándola ligeramente hacia sus muslos. Ella se aleja de su cuerpo y le ayuda en la tarea. No es realmente consciente de cómo, pero vuelve a estar tendida, abrazada a él, sus cuerpos pegados buscando el calor el uno del otro, besándose y abrazándose como si no existiera nada más en el mundo. El anhelo en los ojos de ella encuentra compañero en los de él, las sonrisas se sienten a través de los labios, el roce de las lenguas, los ligeros gemidos mezclados con risas. Él baja la mano hacia sus caderas de nuevo, a ella se le acelera la respiración. Dejan de besarse y se miran. Solos él y ella, los ojos de él cada vez más vidriosos, ella respirando entrecortadamente, intentando contener tímidos los gemidos que le provoca la mano de él entre sus piernas. Con los labios entreabiertos, sin dejar de mirarle a los ojos, ella le susurra algo. Él aparta su mano, se apoya con ella en la cama, y vuelve a besarla. Besarla con tanta ternura que el sólo roce hace que ella gima de nuevo. Se arrodilla sobre ella, entre sus piernas. De alguna manera hace el movimiento sin que sus labios se separen en ningún momento. Levanta el rostro, la mira, ella le devuelve la mirada. No hacen falta palabras, sus ojos lo dicen todo, lo entienden todo.
Él deja caer el cuerpo sobre ella, que lo recibe abrazándolo, besándole el cuello. Un nuevo gemido, más alto y peor contenido que los anteriores. Él cubre la boca de ella con sus labios, acoge sus gemidos, los acompaña con los suyos. Por unos momentos, lo que eran dos personas se convierten en una, dos respiraciones gemelas, dos corazones latiendo a la par. Los ojos de él en los de ella, los de ella en los de él, susurrándose al oído, besándose los labios, el rostro, el cuello.
Parece que para él aquello fuera mucho más que algo físico. Para ella, desde luego, es mucho más.
Y Dios sabe que jamás se ha sentido tan plena.

"Into Hell Again" - 3rd Strike

Escuchando la banda sonora de Tomb Raider II, ensimismada en mis cosas - en comentar en el blog de Asbeel y de Ender, basicamente, y terminando un guión para un mediometraje - me ha dado por fijarme en el estribillo de una de las canciones. Es curioso, me he llevado las dos bandas sonoras al trabajo (las de Tomb Raider 1 y 2) porque no tienen ni una sóla canción de amor, y lo último que necesito ahora es un motivo más para sentirme miserable. Y mira lo que encuentro.
Pero es bonita. Es endiabladamente bonita. Y se la dedicaría si no fuera porque él no siente lo mismo. Y no me voy a meter en el infierno por alguien que no haría lo mismo por mi ._.U

No hay videoclip, creo. Este está hecho de escenas del Halo 2.





It's all from the heart I say
Back down but we've come a long way
walk the path to an early grave
see so much hate and so much heartache
when we thought we've passed the 25
others left, but one more still alive
the injustice tears my eyes years of hate or life of heartache

If you ever need me I'm here
I'll follow you into anything
if you ever need me I'll be there
I'll follow you into hell again

In this world that we fight each day
it's kinda' hard to find a brother that's one in the same
heavy heart weighing on my soul
but I keep my head up bracing for the unknown
bullets fly we're no longer taking cover
we'll never die
findin' strengh in one another
as long as we stick together for life
we'll pass that hate and crush that heartache

If you ever need me I'm here
I'll follow you into anything
if you ever need me I'll be there
I'll follow you into hell again

we stand up proud and tall
refuse to take the fall
the flames are burning bright
spread fire to the fight

You can take our lives
but you can't take our pride
we'd rather die on our feet
then live on our knees
from wrong to right
a right to run our lives
it's who we care
it's the family we have started

If you ever need me I'm here
I'll follow you into anything
if you ever need me I'll be there
I'll follow you into hell again

yeah, you'll always be my brother
yeah, you'll always be my friend
yeah you'll always be my brother
my brother

Y más del culebrón de Metro de Madrid

Señoras y señores, miembros del jurado, asistentes todos a este glorioso evento, tengo el honor y el placer de traerles noticias frescas sobre mi altercado con Metro de Madrid.

Este viernes me llegó una bonita carta de Metro de Madrid, que yo, emocionada, achaqué a que por fin me ingresarían mis 60 euros en la cuenta. Leo la carta emocionada, y me encuentro con que el pago que efectué y que me pasaron a la cuenta dos días después "fue anulado tres días después de emitirse". Es curioso, porque en mi cuenta no hubo ningún tipo de ingreso tras quitarme el dinero, y todos y cada uno de los operarios de Metro con los que he hablado me han asegurado que ese dinero iba a tardar muuuuuucho en volver a verlo. Me hace gracia ver cómo cada persona con la que hablo me da una versión diferente, y encima cuando les comento la variedad de versiones, se las apañan para afirmar que todas son ciertas de tal manera que hasta te lo crees. No sabía que para entrar a trabajar en Metro de Madrid uno tuviera que sacarse un master en derecho y ejercer de abogado durante dos años.

En fin. Como soy un despiste, pese a que estoy totalmente segura de que nadie me ingresó 60 euros en mi cuenta - más que nada porque si lo hubiesen hecho a los tres días, habiendo pagado yo el abono a día 25, lo normal habría sido que a día 28 en mi cuenta hubiera habido dinero suficiente para comprar el abono, cosa que no sucedió - les voy a otorgar el beneficio de la duda. Puede que esa carta tenga razón, y no la tengan todos los señores taquilleros de Metro y la señora abogada de la OCU, que me aseguraron hasta decir basta que el proceso tardaba sus quince días y punto, y querer que tarde menos es de rojillos subversivos y alborotadores. Lo cual es curioso porque tampoco he visto mi dinero pasados quince días, ni los dos meses que llevo poniendo reclamación tras reclamación.

O sea, que voy a pedir a Caja Madrid un extracto de los movimientos desde el día 25 de Mayo. Desde diez y siete días antes de que me dejase mi novio, cuando yo pensaba que el mundo era maravilloso y los hijos de puta eran los de Metro de Madrid. Ahora ya sé que el mundo es un gran hijo de puta y que Metro de Madrid sólo baila al compás del mundo, pero eso no quita para que se estén riendo de mi de mala manera. A ver si consigo que me den el extracto por las buenas, porque como el cajero de turno se me vuelva a poner chuleras, yo ya sí que no respondo.

Si en los próximos días leéis en la sección de sucesos del periódico algo sobre una mujer matando a mochilazos a un cajero de Caja Madrid mientras echaba espuma por la boca y gritaba como una arpía, ya sabéis de quién se trata ._.

18 de julio de 2009

Lhyanna Brightblade - otro pj del WoW

Esta es mi humana paladina. Este dibujo no está entintado, porque entintar se me da un poco como el culo, y el dibujo - en cuestión el pelo y las manos - me gustó tanto que no quise estropearlo dibujando con rotring encima. Esta también tiene historia, de hecho, conoce a Ónice, y es la hermana menor del paladín del que está enamorada dicha elfa (pero como no os pasáis por el blog del diario de Ónice, no sabéis de lo que estoy hablando. Y no lo pienso explicar aquí. Ala, sus jodéis). Me encanta su personaje, disfruto mucho escribiendo sobre ella ^^


Tengo más dibujos, pero ya no de personajes del WoW. Iré subiendo tranquilamente uno a uno según vea que no soy capaz de escribir nada, para mantener la frecuencia de actualización (que los chinofarmers reconvertidos se me han ido de vacaciones, y claro, hasta que vuelvan lo llevo claro)

Mi cuartito :3

¿Se nota mucho que posteo dibujos y fotos para disimular que me he quedado sin ideas para escribir? ¿No, verdad?

En fin. Como estoy realmente orgullosa de mi pequeño cuarto, en el que por fin me siento como en casa, y de cómo lo estoy amueblando (aunque cuando me vaya a otro sitio seguramente tenga que vender todos los muebles... *sinf!*), aquí un par de fotillos. Como el cuarto es REALMENTE ñajo (pero es exterior! El resto da a un patio interior que huele a rancio!) para abrir el sofá cama tengo que mover el escritorio, de ahí que el pobre esté cambiado de sitio de una foto a otra. Estoy en trámites de comprarme una camita más pequeña, porque la de matrimonio como que ya no la quiero para nada ._. Pero antes habrá que ver si me voy para Arguelles en Septiembre o no, todo se andará ^^U



Ahora subo un dibujillo, e intento pensar algo no muy penoso para escribir. Lo prometo T_T

16 de julio de 2009

Palosofía (2)

Dejamos nuestra tesis sobre los palos en un punto en el que parecía que el sano arte de liarse a ostias con estacas había sido desterrado de la sociedad de bárbaros corrompidos por las nuevas tecnologías en la que vivimos.

Pero siempre hubo pequeños reductos de sabiduría ancestral: En Asia, donde el saber popular no se vio adulterado por ningún demagogo sediento de poder y creador de adeptos ignorantes y fieles - también conocido como Iglesia -, hubo grandes maestros que transmitieron sus artes a cada nueva generación, siempre por vía oral - en tres tomas diarias, junto con las comidas - para no mancillar el carácter sagrado de estas enseñanzas poniéndolas sobre un papel.
Se les podía reconocer por la calle por sus rostros deformados y sus cuerpos cubiertos de cardenales. Y cuando a uno se le reconocía como tal, se le respetaba allí donde iba, porque él era uno de los guardianes del saber de la Relajación Última, y la pureza y serenidad de su alma eran envidiadas y admiradas.

Cuando Occidente salió de su espiral de podredumbre y decadencia - también conocida como Edad Media - y comenzó a tener trato con Oriente, cual si de vasos comunicantes se tratase, los occidentales comenzaron a asimilar algunas de las enseñanzas de Oriente.

En los primeros contactos, cuando los occidentales comenzaron a ver a aquellos respetados monjes de cabeza afeitada, completamente cubiertos de cardenales y con sonrisas de bobalicón, la primera impresión que tuvieron fue que los orientales eran un pueblo dado a las sustancias psicotrópicas y al sadomasoquismo, y que como consecuencia de ello la mayor parte de ellos había sufrido pérdida de masa cerebral.
Pero poco a poco, conforme el entendimiento se abrió paso entre las dos culturas, los occidentales comprendieron que aquellos drogadictos eran tan respetados porque habían alcanzado un estado de serenidad tal que nada podía perturbarlos. Se tardó en comprender esto, porque la falta de reacción ante estímulos externos se achacó en un primer momento a fracturas sin soldar en las mandíbulas de los monjes, y esta primera teoría era cierta en la mayoría de los casos.

Cuando los occidentales comprendieron, les preguntaron a los sabios cómo habían llegado a ese estado de paz, pero por respuesta sólo obtuvieron una cortés reverencia. Entonces, los extranjeros preguntaron a los comerciantes, pero éstos les respondieron de igual forma. Y de los agricultores, guerreros y cortesanos no obtuvieron tampoco respuesta diferente.
Fue entonces cuando los occidentales se plantearon que aprender el idioma de aquel lugar podría ser provechoso.

Una vez solventado el problema de la diferencia de idioma, los occidentales escucharon cómo alcanzaban esos sabios la Relajación Última, y comenzaron de nuevo a pensar que aquel era un pueblo de bárbaros sadomasoquistas. Pero un monje especialmente sabio, que vio curiosidad en el corazón del extranjero más joven, le ofreció un palo y le invitó a probar aquella técnica junto a ellos.
Tras horas de Relajación, el joven al que habían invitado a participar en ella se sentía más tranquilo y sereno de lo que podía recordar haber estado nunca. Lamentablemente, tenía el cuerpo y la cara tan magullados que no fue capaz de comunicarles a sus compañeros las virtudes de aquella práctica, y murió a los pocos días por hemorragias internas.
Esto supuso un gran regocijo para los Orientales, pues habían mediado para que un occidental llegase a alcanzar la Paz Suprema, y se sintieron hermanados con los extranjeros.
Sin embargo, los occidentales se tomaron aquello como un ataque a su país, y les declararon la guerra.

Guerra que Oriente aceptó con regocijo, pues los extranjeros, tras haber visto cómo bendecían a uno de ellos, habían decidido participar todos, en un ritual de relajación a gran escala. Hubo gran regocijo en Oriente, pues se había alcanzado la armonía entre dos culturas tan diferentes, y todo gracias al sano arte de liarse a palos.

Naturalmente, después de la guerra, los orientales quedaron felices y relajados, mientras que los occidentales, pese a haber ganado, se sentían frustrados y muy estresados. Lo que hizo que se volvieran a preguntar cómo conseguían esos hombres de ojos achinados estar siempre tan tranquilos, pese a haber sido masacrados.
Uno de los maestros más sabios, que pese a la alegría que sentía tras la guerra sospechaba que los extranjeros no habían entendido nada, tomó a un niño occidental por aprendiz, y le enseñó todo lo que sabía. Como esta vez fue sólo un monje el que apaleaba al joven, en vez de varios, éste sobrevivió para contar las virtudes que aquellas palizas tenían sobre su espíritu, lo que evitó una segunda guerra.

El joven aprendiz permaneció en Oriente muchos años, y volvió a Occidente ya mayor, para transmitir toda la sabiduría adquirida a otro joven.
Y este joven, cuando llegó el otoño de su vida, transmitió asimismo su saber a otro niño.
Y así se sucedieron las enseñanzas, generación tras generación, hasta llegar a nuestros días.

Fue de este modo como el saber del apalizamiento se fue transmitiendo por Occidente, y por eso ahora pueden encontrarse reductos de sabiduría ancestral en ciertos lugares, donde estos elegidos, al igual que los monjes orientales hace tantos años, se pasean orgullosos con sus cuerpos repletos de cardenales y sonrisas de bobalicón.

Viéndoles pienso, con el corazón rebosante de dicha, que el ser humano todavía tiene una oportunidad de salvarse, de acabar con todo el odio, el miedo y la violencia. De alcanzar la Paz Suprema.



Hey uh, I heard some sort of rumor about how red shirt guys always  get killed- that's not true, right?
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patrick stewart
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15 de julio de 2009

Cosas que nunca debería decir (Parte 4): Vacaciones con los amigos

Ya comenté una vez que me explayaría en las gilimemeces que he visto hacer a hombres hechos y derechos por satisfacer sus más bajos instintos. Muy bien, pues ha llegado el momento - Dios, me voy quedando sin ideas de reserva poco a poco >.< - de hablar de ello de modo un poco más amplio.
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Una vez, unos amigos míos organizaron un viaje a Málaga en Agosto. Como yo siempre estoy sin un duro, cuando vi que las habitaciones del hotel elegido sólo eran dobles pero yo iba a ir sóla, les comenté el asunto, para ver si alguno de los que también venía sólo se apuntaba a coger una habitación doble conmigo para pagar menos.
El más salido del grupo se ofreció, y como por aquel entonces yo estaba segura de que lo de que estaba más salido que el pico de una mesa era una pose, acepté, contenta de ahorrarme unas perrillas.
Aunque no podía ir toda la semana que habían programado, me las arreglé para ir de viernes a domingo, encadenando vacaciones en Peñíscola con el novio con vacaciones en Málaga con los amigos. Para que luego digan que viciarse al Tetrix de pequeño es malo.

Naturalmente, tras llegar a Málaga, en el grupo se sucedieron, durante todo el fin de semana, las coñitas sobre si habían oído gritos en la habitación, y que dejásemos de hacer el animal que no les dejábamos dormir a los demás. Yo les seguía la coña, porque realmente era gracioso, pero la noche del viernes pasó, y yo salí intacta del periplo, por lo que corroboré que la pose de salido de mi compañero de cuarto era sólo eso, una pose.

El sábado me fui a acostar mucho antes que el resto, que se quedó mirando inernet en otra de las habitaciones, y cuando el chico este llamó a la puerta, yo, como llevaba ya rato acostada, le abrí llevando puesto el pijama que me había traído: Una camiseta de tirantes y un culotte. Entre la neblina del sueño oí algo sobre "una mujer en ropa interior que sale a recibirme...", pero me lo tomé como una broma, le reí la gracia, y me desplomé sobre la cama, segura de caer dormida en seguida.
Pero la temperatura no estaba por la labor de dejarme dormir. Hacía tanto calor que tuve que quitarme la sábana, cosa que hice no sin reticencia, porque no me apetecía que el chico que dormía a mi lado abriese los ojos por un casual y me viera el culo, pero la otra opción era asarse a fuego lento, así que elegí vivir y ser una exhibicionsita. Total, seguramente este hombre estaría ya dormido desde hace rato, que yo sea hipersensible al calor por las noches no quiere decir que todo el mundo lo sea.

"Oye"

Ay Dios mío

"¿Qué?"

"¿Estás despierta?"

"Sí"

"¿Te apetece que... durmamos juntos?"

Mi retorcida mente, que en las raras ocasiones en las que un tío se me insinúa se vuelve un encefalograma plano, pensó en ese momento:

"Pero si ya estamos durmiendo junt... Oh, mieeeerrrrda"

Como no me había terminado de quedar claro si tenía frío y quería acercarse a mí para beneficiarse del calor corporal, o si de veras quería decir lo que yo había oído, le respondí de manera inequívoca, salvaguardando mi ego y su honra a la vez:

"Quiero dormir".

Bien. Claro, concreto, conciso, elegante. Para ser la primera vez que me proponían algo así - y por ende la primera vez que lo rechazaba -, la verdad es que había salido del paso muy educadamente. Captó el mensaje - de hecho, dijo "bien, mensaje captado" - y se dio la vuelta en la cama.
Cinco minutos después se levantó a poner el aire acondicionado - menudo par de lumbreras, la habitación con aire y nosotros durmiendo con la ventana abierta -, y cuando se estaba volviendo a tumbar, dijo:

"¿Estás segura de que no quieres?"

Ahí ya me puse un poco nerviosa. O sea, pensé, que aunque yo haya respondido de tal manera que no le haya humillado, él sigue tentándome para que le aplaste el ego.
Pero no cedí ante el ardiente deseo de destrozarle moralmente, quizá porque si me lo ponía tan fácil no tenía gracia.

"Sí, estoy segura"

"Vale, vale. Tenía que intentarlo"

"Sí, tranquilo. Soy una firme defensora de la perseverancia"

Cinco minutos después, se levantó y se asomó a la ventana a fumarse un cigarrillo. A una ventana muy pequeña, por la que sólo cabía una persona asomada, y que tenía unas fantabulosas vistas a la pared del edificio de enfrente, y nada más.

"¿No quieres ver la Alcazaba iluminada por la luz de la luna?"

De nuevo mi encefalograma plano al ataque: "¿Que se ve la Alcazaba? Pero si esta mañana me he asomado, y no he visto... ey... espera un momento... ¿Quiere que me asome a la ventana... con él detrás y pegado a mi?"

"No. En serio, tío. Quiero dormir"

Pareció que con la tercera negativa se dio por enterado. Este era como los de la Biblia, había que decirle las cosas tres veces para que le quedasen claras.

El resultado de todo aquello fue un bonito ataque de nervios ante la perspectiva de dormirme y que el salido que estaba recostado en la cama de al lado pudiese aprovecharse de la circunstancia. Dormí mal, me levanté a las siete para ducharme, vestirme y salir huyendo de la habitación antes de que se despertara, y calmé mis nervios y mi insomnio con el buffet libre de desayuno del hotel hasta que se levantó el resto de la gente.

Curiosamente, ante las coñitas sobre si habían oído gritos en nuestra habitación durante la noche, él no siguió el chiste. Y yo lo seguí mucho más risueña que otras veces, por cierto.


QUICK HARRY STAB HIM IN THE HEART BEFORE HE BEGINS TO SPARKLE!!!!
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RUSH HOUR 4
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Ashtaroth terminado

Llevo toda la semana durmiendo de dos a tres horas, en la oficina mi cabeza no para de dar bandazos porque me estoy durmiendo, no consigo retener nada más grande que una rodaja de pan en el estómago, me duele la cabeza y tengo ganas de vomitar. Ahora iba a poner "pero la vida es bella", pero mientras escribía lo he estado pensando, y resulta que no creo que sea así. Por lo que paso de escribirlo. Pero algo hay que escribir, que si no la gente deja de pensar que tengo contratada una legión de chinofarmers para que me actualicen el blog varias veces al día. Y eso sí que no lo consiento.

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Por fin encontré la tableta! Y tanto me emocioné, que ayer estuve hasta las tres de la mañana terminando el dibujo del caballo. Realmente no está terminado, le faltan cosiñas, pero creo que está presentable para subirlo. Cuando lo vuelva a editar simplemente refloto el post y punto.

He usado una imagen de stock de DeviantArt para el fondo. Aquí el enlace a la imagen. Y esta la página de la autora: :iconlynel04-stock:

Nombre: Ashtaroth

Género: Masculino

Historia:
Cuando la tierra aún era joven y los grandes héroes aún horadaban los caminos, la Diosa Luna solía observar las batallas que asolaban el planeta, examinando el corazón de los hombres, buscando algo más que odio y maldad.
Hubo un tiempo en el que encontró un héroe diferente de todos los demás: Su corazón estaba lleno de justicia y fuerza de voluntad, y la Diosa se enamoró inmediatamente de él. Tan grande se tornó su amor, que aunque no podía descender a la tierra para yacer con él, le envió un regalo sagrado. Un caballo alado, criado por la propia Diosa, llamado Ashtaroth. El caballo era un talismán: Mientras que el héroe luchase por su pueblo, y fuera un rey justo y benevolente, Ashtaroth le garantizaría que nunca perdería un combate.
El héroe se convirtió en rey, y reinó con justicia por un tiempo. Pero pronto el dinero y las intrigas palaciegas pudrieron su corazón, y se volvió un rey egoísta y tirano. La Diosa Luna, viendo en lo que su amado se había convertido, ordenó a Ashtaroth que lo abandonara para siempre. Y eso hizo el caballo. Dos días después de su partida, un ejército de bárbaros atacó el reino del héroe, que fue el primero en morir en la batalla.

Nadie excepto la Diosa sabe dónde fue Ashtaroth tras dejar al rey, pero al haber sido criado por un inmortal, vivió muchos años vagando por la tierra, mientras los hombres siguieron matándose unos a otros, como siempre han hecho. Buscó en el alma de cada hombre que se encontró, y sólo permaneció con aquellos puros de corazón, bendiciéndoles con victorias y riquezas.
Muchos fueron los compañeros de Ashtaroth a lo largo de los siglos...

Pero eso es otra historia.