15 de junio de 2009

A chat with Lestat - Parte 1: Gabrielle's death

Primera parte de lo que fue mi primer y último intento con la poesía. Comencé a escribir estas cositas poco después de mi primer desengaño amoroso. Es un pack de varios poemas de rima libre que llamé "A chat with Lestat".
Esta primera parte, llamada "Gabrielle's death", es una especie de carta a la única persona que estuvo allí para apoyarme. Fue más una manera de desahogarme que otra cosa. Por respeto a mi misma, ni he revisado ni he retocado nada, es la versión original de cuando tenía 19 años. A ver qué opináis.

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No me molestes, me apetece estar sola
y compadecerme un poco más de mi desgracia.
Sigue rodando con el mundo, te alcanzaré
en cuanto logre reunir las fuerzas necesarias
para espantar su recuerdo.

Pero en este momento, amiga mía,
solo mentiría si dijera que puedo seguir adelante.
La herida de mi alma es tan profunda
que las pocas veces que me atreví a asomarme a ella
me invadió la desesperación.
Ahora está oscuro. Donde la luz
lo iluminara todo, no hay más que tinieblas.
¡Qué poco duró el gozo! Solo desearía
que el llanto fuera igual de pasajero.

¿Cuándo el lastre que me retiene en este infierno
me dejará libre?
Me basta con que lo haga algún día.
Mas ese momento parece estar tan lejos... el sufrimiento
se ha hecho algo cotidiano.
No recuerdo mi vida cuando las sombras
no lo habían invadido aún todo.

¿Que te siga, dices? Tómame tú la mano.
A mí ya no me queda aliento para intentar
salir de este foso.
Hasta respirar resulta una pesada tarea
cuando lo único que deseas es yacer entre tus recuerdos,
y morir como han hecho tus ilusiones...

Dejar que el dolor me consuma,
olvidarme de que alguna vez he existido.
Eso es lo que deseo. Porque la luz
jamás volverá a iluminar este bosque.
Porque se me ha negado la felicidad, y si no quiero
sufrir más, mejor será que no intente reír...
Es demasiado duro para afrontarlo.
Olvidar es mejor salida.

Sí, el olvido...

Olvidarlo todo, hasta lo que significa
amar y ser amado.
Quizá, cuando me olvide del amor,
podré perdonarle por lo que me ha hecho.

¿Ves? Las lágrimas cubren de nuevo mi rostro.
¿Crees aún que merece la pena
intentar salvarme?

No te culparé si me dejas aquí,
es algo a lo que me he acostumbrado.
Quizá hasta sea más inteligente bordear el tronco
que bloquea el paso del camino,
en vez de apartarlo.
Si él no se mueve, ¿por qué habrías tú de hacerlo?

Estoy condenada a esto, ¿no lo ves?
la oscuridad es mi destino.
La luz que me ofreces no haría más que consumirse
si la aceptara.
Sigue adelante sin mí. Quizá te alcance,
o quizá me quede llorando aquí sentada,
o ponga fin a todo esto.

El pasado no volverá. Está cada vez más lejos.
Pero sin él no soy capaz de soportar el presente...

Sigues ahí..., ¿y me hablas de un futuro?
Bien, quizá tome tu mano.
¿Qué pierdo confiando de nuevo? Ya lo perdí todo.
Nada quedó que pudiera romperse al caer
si me soltaras.

Tan solo te pido que no lo hagas.

Alarga tu mano, quiero cogerla. Y ayúdame
a ponerme en pie de nuevo.
No sé si saldré de aquí algún día,
pero no dejaré que veas cómo me hundo
sin poder hacer nada para salvarme.

Nunca te lo perdonarías...

Dejaré al menos que lo intentes.
Así, si me hundo finalmente,
al menos tendrás la conciencia limpia.

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