4 de marzo de 2008

Despiertas

Abres los ojos de pronto, sorprendido, como si no supieras qué haces aquí. Giras la cabeza, me ves tumbada a tu lado, y tu sorpresa aumenta. Reculas un poco cuando me acurruco contra tí, te echas a un lado de la cama. Me vuelvo a acercar, buscando el calor de tu cuerpo, y tú pareces darte cuenta de pronto de que no llevo ropa encima. Justo en el mismo momento en que eres consciente de que tú también estás desnudo.
- ... Pero... ¿Qué... - comienzas a balbucir. No encuentras las palabras, pero yo sé qué vas a preguntar
- ¿Has dormido bien? - te sonrío mientras hablo, con esa sonrisa adormilada de gatita que suelo poner cuando tengo sueño
- ¿Dónde... dónde estoy?... ¿Qué haces... aquí... tú?
- Estás aturdido aún por el sueño... anda, relájate, descansa un ratito. Aquí tenemos todo el tiempo del mundo
Te incorporas en la cama, me miras aturdido
- ¿Qué es esta habitación? ¿Y por qué estamos desnudos?
Suspiro. Al final tendré que explicártelo, como a un niño pequeño. ¿No puedes simplemente disfrutar del momento?
- Dime, ¿qué suelen haber hecho las parejas si se despiertan desnudas, abrazadas, en una cama?
Te sonrojas, pero no por mucho tiempo. Tu mirada de pronto se dirige a las paredes, a la pequeña ventana por la que entra la luz del sol más benévolo. Con la mirada perdida en el horizonte, me haces la pregunta que yo estaba esperando.
- ¿Es esto... un sueño?
- ¿Acaso importa? - Alargo un brazo, poso mi mano sobre la tuya. Te giras hacia mí, aún con la mirada perdida, y la enfocas en mi cara. Con un gesto, te invito a tumbarte de nuevo, cosa que haces, y esta vez no te apartas cuando me pego a ti, sino que me abrazas con fuerza.
- ¿Vas a estar aquí cuando me despierte?
La pregunta me enternece. Te sonrío, las lágrimas asomándome a los ojos.
- Si tú quieres, estaré
Me abrazas con más fuerza. Es tan agradable estar acurrucada junto a ti...
- Entonces estáte, por favor.
Te doy un beso en la punta de la nariz, y escondo mi cabeza en tu pecho. Quiero disfrutar de cada momento antes de que se acabe...

Te despiertas sólo en tu habitación. Por un momento no recuerdas nada, y de pronto el sueño te vuelve a la memoria. Te giras a un lado y a otro, buscando. Pero no estoy ahí. Sólo está el anhelo de tenerme entre tus brazos.
Has vuelto a soñar lo mismo una noche más. Una noche más, me anhelas con más intensidad. Una mañana más, despiertas deseando que esté a tu lado, pero no estoy.

Cada noche que sueñas conmigo, cada día que tu anhelo de mí crece... cada noche que te despiertas llamándome, el sueño está más cerca de hacerse realidad...
Así que sigue soñando conmigo, por favor.

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