24 de marzo de 2008

Ooooohhh yeah

Oh si, una chica gato. Esas hermosuras tienen taaaanto morbo... Con qué gusto me lo montaría con una de ellas, chico. Ahora que está tan de moda eso del furry... Yo no soy como esos pervertidos que se lo harían a las pobres ardillas del retiro, pero una preciosidad con orejillas gatunas sobresaliéndole del pelo, ojillos rasgados, y una colita traviesa justo encima del respingón trasero... Joder, cómo me pongo solo pensando en ello.
Y... uhm... una guerra nuclear... no, después de la guerra nuclear. Un futuro post-apocaliptico. Con armas laser, explisiones nucleares, y lava. Mucha lava.
La preciosidad tiene que ser militar. O paramilitar. No, paramilitar suena muy mal, eso que lo sean los malos. Ella podría pertenecer a la resistencia de... digamos... ¿contra la opresión del gobierno? Pero qué más da a lo que pertenezca... la cosa es que lleve esa ropita ceñida que llevan todas las chicas de acción en las películas. Un top tan minúsculo que de perfil se le pueda ver practicamente todo, sí. Y un pantalón de camuflaje, con botas militares. Pantalones militares tan bajos que se le pueda ver el bello púbico. Ooohhh dios mio, cómo me pone.
Y... ¿cuela que sea una damisela en apuros? No, mejor una chica guerrera... con sus dos Desert Eagle bien cargadas, repartiendo leña a diestro y siniestro, los cadáveres de los dictadores paramilitares (signifique lo que signifique, tiene pinta de ser malo, así que los malos serán paramilitares) cayendo a su paso. Pero si no puedo salvarla de los malos... Ah, claro. Mucho mejor. Que me salve ella a mí.
Imaginate, aquella preciosidad matándo militares a su paso, reventando el camión donde me tienen esposado y sedado... Uhm... poco creible... mejor que vaya con refuerzos, no ella sola.
Como decía, ella y sus compañeros reventando el camión donde me tienen esposado y sedado... los malos cayendo muertos ante ella como insectos ante un matarratas... ella devolviéndome la consciencia con un apasionado beso, y luego metiéndome de nuevo en el camión, entrando tras de mi, y cerrando las puertas para dejarnos algo de intimidad...
Dios, puedo sentirla sobándome como la zorrita que es, deslizándose hasta mi bragueta... Joder qué subidón...
¿Eh? ¿Qué? Ah, mierda... Menudo momento tiene mi jefe para llamarme a su despacho... Sí, joder, ya voy. No, no estaba en las nubes, estaba haciendo cálculos mentales. Estamos a fin de mes, calculaba la prima que me tocaba con este sueldo. No, no es ningun chiste. Sí, coño, que ya voy.
Joder... y con la pedazo erección que tengo... espero que no se fije... ostia, esta es más grande de lo normal... Bueno, las manos a los bolsillos, y esperemos que nada más entrar me ofrezca asiento...

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