21 de julio de 2008

Salir de tapas

Hoy en el trabajo, a eso de la una y media, me ha dado un antojo. Aprovechando la jornada intensiva, se me ha antojado irme de tapeo con los amigos a la salida del curro.
He cogido el móvil, dispuesta a hacer un par de llamadas telefónicas, o quizá mandar un par de smss.
La primera persona que me ha venido a la cabeza, hoy ha pasado todo el día en el hospital porque su hermana está de parto, así que la he descartado mentalmente.
He desistido de mandar un sms a la segunda persona que se me ha ocurrido incluso antes de empezar a escribirlo. Es una persona bastante ocupada, con una vida social perfectamente comparable a la de uno de estos reyes europeos que tanto salen en la prensa rosa. Lo cual viene a decir que seguramente no podría quedar hoy, porque ya tendría planes. Además, siempre que quedo con él le acabo contando mis penas, y me da vergüenza darle un toque por si se piensa que ya le quiero usar de paño de lágrimas de nuevo.
He pensado en más posibles candidatos. Se me han ocurrido unos cuantos, pero no tengo suficiente confianza con ellos, y además no trabajan, por lo que a) ya habrían comido para las tres de la tarde, cuando yo salgo, y b) no tendrían dinero para salir de tapas un lunes sin venir a cuento.
Así que he seguido pensando. Y pensando. Y pensando.

Veinte minutos después estaba bastante consternada. No se me había ocurrido nadie a quien llamar para salir a tomar unas cervezas. Y eso a pesar de que conozco a bastante gente, y con la mayoría de ellos no me llevo mal en absoluto. Pero no había nadie de ellos con quien "quisiera" ir de cañas.
Así que han dado las tres, he recogido mis cosas, y me he ido a casa.

Necesito tener la cabeza ocupada. Pero ocupe mi tiempo como lo ocupe, si no estoy con más gente siempre acabo volviendo a mortificarme. Así que es gracioso que no se me ocurra nadie a quien llamar cuando realmente me apetece salir, y no es una simple maniobra para no comerme la cabeza.
Y lo peor es que no se me ocurre nadie a quien llamar porque no soporto estar con gente.

He pasado de ir de tapas sola, por mucho que me apeteciera, porque me parecía demasiado triste hasta viniendo de mi. Tan solo espero que, como resultado del antojo de hoy, no vaya a salirme mi primer hijo con un tercio de mahou en la frente.

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