11 de septiembre de 2008

Compra de pantalones

Visualiza esta escena: El verano se está acabando, está empezando a templar el tiempo, y salir de casa a las siete de la mañana con vestidos veraniegos ha empezado a atentar contra la integridad personal de la afectada. Más concretamente, contra sus bronquios.
Así que una tarde, al salir del trabajo, se encamina a un centro comercial para aprovisionarse de pantalones de entretiempo, dado que ha ganado unos kilos durante el verano, y necesita algo de ropa hasta que vuelva a adelgazar para caber de nuevo en la ropa que ya tenía.

Una situación totalmente normal, hasta ahora. Pero quiso la genética que yo tuviera una figura muy "mediterránea", por llamarlo de alguna manera. Tengo unos muslos bastante más gruesos que los de la mayoría de mujeres - y no es grasa, es que simplemente son así -, lo que ya de base me dificulta bastante encontrar unos pantalones que me sienten bien. Además, tengo unas caderas bastante anchas, un culo con complejo de superioridad, y una cintura, en relación con las caderas, exageradamente estrecha. Y como ya he comentado, ahora mismo no es que me encuentre en mi peso ideal, precisamente.

Y claro, la situación anterior replanteada para alguien con mi figura pasa de ser una agradable tarde de compras a un suplicio inaguantable. Cuando me veo en esta tesitura, normalmente me doy de margen hasta que no soy capaz de aguantarme las lágrimas. En el caso del que estoy hablando, fue después de revisar pantalón por pantalón tres tiendas consecutivas, no encontrar nada más que tres pantalones de la talla cuarenta y uno de la cuarenta y dos (en total, no en cada tienda), y que los cuatro se me quedasen atascados a mitad de muslo.

Tras esto, estuve pensando en las implicaciones de aquel fracaso a la hora de encontrar pantalones de mi talla: Tengo que empezar a usar ropa de tallas especiales.
Pero, ¿desde cuando la talla cuarenta y cuatro - cuarenta y seis es una talla especial? Vale, no soy un fideo, pero aún me queda mucho para llegar al nivel de mi hermana mayor... ¿no?

Al día siguiente fui a otro centro comercial. En la primera tienda, encontré un único pantalón de la talla cuarenta y cuatro. No se me quedó atascado al ponérmelo, pero me estaba bastante pequeño, sobre todo en el culo. Así que pedí una talla cuarenta y seis. Me respondieron que no tenían ningún modelo de una talla tan grande.
Totalmente hundida, salí de la tienda, sintiéndome la persona más aberrantemente sebosa del universo. ¿Cómo que no tenían tallas tan grandes?¿Desde cuándo una cuarenta y seis es una talla "tan grande"? ¿Y desde cuándo yo estoy tan gorda como para no encontrar un pantalón de mi talla en las tiendas normales de ropa? ¿Es que iba a tener que empezar a vestirme en las tiendas de tallas especiales, usando una 46 de pantalón?
Si por mi hubiera sido, me habría metido en el baño a llorar el resto de la tarde; pero como no iba sola, me animaron a probar en una tienda más. Así que entré en H&M, que tenía un cartelón publicitario que rezaba "Vaqueros para todos" en el escaparate, y que leí con más cinismo que esperanza mientras entraba.
La cosa fue bien. No busqué demasiado, y encontré dos modelos de vaqueros acampanados que me gustaron. Las tallas eran una locura, tenían dos números en vez de uno, y ni siquiera se referían al contorno de muslos o de caderas, sino a la cinturilla y el bajo de los pantalones. Pero de los cuatro vaqueros que cogí, uno me quedaba bastante bien. Irónicamente, otro de ellos, que era de una talla mayor, no me entraba. Pero en fin, al menos conseguí unos puñeteros pantalones.

En una conversación posterior con mi madre, me enteré que mi hermana compra la ropa en CIA y en H&M... por lo que, efectivamente, ha resultado ser que encontré unos vaqueros de mi talla en una tienda que trabaja con tallas especiales, y no en otra.

Ahora viene mi pregunta. ¿No se supone que habían estandarizado las tallas para que las españolas pudiéramos encontrar ropa que nos entrara? Porque a mi no me ha dado esa sensación, sino más bien todo lo contrario.
En primer lugar, de una tienda a otra, la misma talla puede variar hasta en cinco centímetros de contorno de caderas.
En segundo lugar, en mi casa tengo unos bonitos pantalones de la talla cuarenta en los que entro de manera bastante justa, que fue el motivo por el cual quise comprarme unos mayores. Pero al contrario de lo que esperaba, que era comprarme unos vaqueros de una talla mayor, me los he acabado comprando tres tallas mayores, lo cual en mi humilde opinión no tiene ni pies ni cabeza.
Y por último, ¿Quién es el que tiene la cara de echarle la culpa a la Barbie de que haya tantas anoréxicas, cuando en una tienda normal de ropa sólo se pueden encontrar pantalones que van de la talla 34 a la 38, y encima los pantalones son mucho más pequeños de la talla que pone en su etiqueta?

Evito en la medida de lo posible tener que comprarme pantalones nuevos, porque cada vez que voy de tiendas con ese propósito acabo llorando y más acomplejada aún de lo que estoy normalmente. Y es que da igual que esté más o menos gorda, no hay pantalones para las mujeres de culo grande y cintura estrecha, o de muslos gruesos. O tienes la figura de un insecto palo, o estás demasiado gorda para conseguir talla en una tienda normal.

No soy una esclava de las tallas. Si mi culo cabe en una 88, pues una 88 me compro. Me importa más caber en la ropa que tengo que la talla de la ropa en sí. Pero en mi armario hay pantalones que van de la talla 38 la 46, y todos son de idéntico tamaño, o varían mínimamente. Y eso no indica precisamente que alguien haya estandarizado las tallas, sino que quiere volver locas a las mujeres. Vamos, que el tallaje de los pantalones de mujer debe de hacerlos una panda de misóginos altamente cualificados.

1 comentario:

  1. Solo hay que ver los desfiles de pasarela para ver que los diseñadores ODIAN a las mujeres...

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