5 de septiembre de 2008

Grandes defectos femeninos - parte 2: "Yo haré que cambie"

¡Mal! ¡Muy mal!
Comienzo con esta exclamación, porque el mero hecho de pensar en el tema del post me enerva. Y es que además de ser un defecto común entre las mujeres, yo lo he vivido muy de cerca. En mis dos hermanas mayores, para ser exactos.
Tu pareja no es perfecta, qué se le va a hacer. Tiene sus fallos, como tú tienes los tuyos. Si no son un problema muy grande y los aceptas, la cosa sigue adelante. Si son realmente inexcusables, pues se corta la relación y a otra cosa. ¿Pero qué hay de esa encantadora tercera opción, la de "cambiarle para que deje de tener defectos"? Porque claro, si tu novio está totalmente enmadrado, y lo que diga su madre va a misa, pero da la casualidad de que su madre te odia... tú que haces, ¿le dices desde un principio que el amor a una madre está muy bien, pero que se deje ya de coñas o se vaya olvidando de ti, o te callas como una meretriz, pensando "ya le quitaré yo el enmadramiento cuando nos casemos"?
Porque señoras, un hombre no va a cambiar sus modos de ser ni sus costumbres solo porque se lo pidamos, ya sea educadamente o a grito limpio. Si hay algo en él que nos fastidia, pues como Dios nos hizo con cuerdas vocales para algo, se habla, y si ni él está dispuesto a cambiar ni tu a soportarlo, pues se corta por lo sano y punto, que bastante poco tiempo tenemos ya como para ir malgastándolo con tonterías.
Lo que no podemos esperar es que de pronto, después de que el hombre, en su simpleza, de por hecho que si estás con él será porque estás a gusto con su manera de ser (que tontería pensar eso, ¿verdad?), vaya a cambiar sólo porque tu se lo pidas.
Además, se arriesga una a ciertas respuestas llenas de sentido común, pero enervantes para quien las recibe, del tipo "pero si no te gustaba esto, ¿por qué no me lo dijiste?" o "si no te gustaba, haberme dejado". Con el consiguiente berrinche y el consiguiente "Qué malo es mi novio" del que ya hablé con mayor detalle en la entrega anterior, y que viene provocado por la falsa creencia femenina de que los hombres pueden leer mentes, y por lo tanto no hace falta decirles las cosas.

A ver señoras, que la cosa no va de coger a cualquier mindundi por la calle y convertirlo en nuestro príncipe azul. La cosa va de encontrar a nuestro príncipe azul.
Y si resulta que el príncipe azul está enmadrado, o su higiene corporal deja bastante que desear, o es un egoísta incapaz de hacer nada por nadie que no sea él... pues ya sabéis lo que toca.

2 comentarios:

  1. Juaz, que cierto...
    O la de "es perfecto, ya le cambiaré"
    A ver si sacas mas de estas y de defectos masculinos (que miedo me das ^^U)

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  2. Nah, los defectos masculinos no son tan graciosos... por no mencionar que al ser mujer, tengo más a mano todo el catálogo de defectos femeninos... ^^U

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