25 de marzo de 2009

La patata disidente

¿No os ha pasado nunca que cuando pedís aros de cebolla en vez de patatas fritas en un burguer king, siempre os encontráis una patata frita escondida entre los aros?

Porque a mi me empezó a pasar cuando empecé a tomar aros de cebolla en vez de patatas... Pero es que además, a partir de ese momento, cada vez que compraba croquetas en la sección de congelados del supermercado, al abrir el paquete me encontraba una patata frita congelada.
Esto llegó a intrigarme tanto que empecé a preguntarme por qué siempre tenía que haber una patata disidente en todos los platos de fritos que tomaba... y caí en la cuenta de que quizá alguien las había enviado para que me siguiesen.

Pero, ¿quién enviaría una patata frita a seguirme?, me pregunté. Es descabellado, porque tarde o temprano me la voy a terminar comiendo, y van a tener que seguir mandando más. Puestos a seguirme, podían haber contratado a un ruso de esos que en sus ratos libres se alquilan por horas como armarios empotrados, porque aunque no sean discretos al menos sí son duraderos y resistentes.
Pero no, utilizaban patatas fritas. Tras un rato meditando, llegué a la conclusión de que, si enviaban patatas fritas a seguirme, es que no podían permitirse mandar a nadie más... ¿y qué o quién es tan pobre como para sólo poder recurrir a una patata frita para emplearlo como espía? Me costó atar cabos, pero cuando dejé de pensar en términos económicos, y me di cuenta de que los verdaderos motivos podían ser culturales e idiomáticos, por fin lo descubrí.

¡Las patatas estaban mandando esbirros para que me tuviesen vigilada!

¿Y por qué iban a querer las patatas tenerme controlada? Mis pesquisas eran tanto más inquietantes cuanto más avanzaba en ellas. Comencé a encontrar patatas disidentes cuando comencé a tomar aros de cebolla en los burguers, recordé. Entonces...
¡No podía ser posible! ¿Estaban las patatas mandando espías a seguirme como represalia por haber empezado a tomar aros de cebolla? Vale que las patatas y las cebollas llevaban enemistadas desde hacía décadas, pero yo siempre había pensado que se limitaba a un problema entre ellas, que no incluía a nadie más... Bueno, quizá a los tomates, pero todos sabemos, gracias a las películas de sobremesa de los sábados en telecinco, que los triángulos amorosos nunca llevan a buen puerto. Y los tomates también debían haberlo sabido.

Cuando volví a mi hilo de razonamiento principal, mi descubrimiento me paralizó por unos instantes. ¡Que las patatas estaban resentidas conmigo! ¡Parecía una locura! Pero entonces, si habían comenzado a seguirme a mi por dejar de tomar patatas fritas... ¡eso quería decir que estaban siguiendo a un montón de gente! Pero, ¿con qué fin? ¿Por qué pretendían tener controladas a todas las personas que en vez de tomar patatas preferían cebollas o tomates?

Tan cerca del final de mis pesquisas, tuve que admitir que no tenía la menor idea de por qué lo hacían. No encontré ninguna explicación lógica a aquel comportamiento, hasta que un día en el supermercado encontré unos muñequitos hechos de pasta de patata. Y pensando en las posibilidades que ofrecía un hombrecillo hecho de patata, de pronto lo vi todo claro...
¡Las patatas se habían propuesto acabar conmigo y suplantarme por un muñeco de pasta de patata idéntico a mi!

Ahora entendía por qué gente que no soportaba las patatas, de pronto un día se volvía un apasionado de ellas. ¡Era porque lo habían quitado de en medio y habían puesto en su lugar a uno de los suyos! Aterrada por aquel descubrimiento, decidí volver a pedir patatas fritas cuando fuera al burguer king, y eliminar la cebolla y el tomate de mi dieta por completo. Automáticamente, dejaron de aparecer patatas disidentes en mi plato, y mi alivio ante ese hecho no pudo ser mayor.

Aunque claro, si algún día me encuentro un aro de cebolla disidente en mis patatas fritas, ya sí que no voy a saber lo que hacer...

7 comentarios:

  1. Se me fue hasta tal punto que aún la estoy buscando xDDDDD

    Gracias por los comments! :D

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  2. Pues te quedó genial. Suena a monologo del club de la comedia. Nunca has pensado presentarte o escribir alguno? :P

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  3. Ni eres el primero ni serás el último que me diga eso XDDD Pero en primer lugar no sé a dónde presentarlo, y no creo que terminase de gustar... ^^U
    Pero gracias por la apreciación! :P

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  4. A las patatas fritas no les gusta que las dejes a un lado. Por fortuna, conmigo no se han enterado todavía. Mis aros de cebolla siguen teniendo solo aros de cebolla... Ahora, cuando hay tortilla de patatas, más les vale a patatas y cebollas llevarse bien. :P

    Como monólogo, además, esto no tendría precio. =D Vale, tal vez habría que refinarlo para soltarlo delante del público, con frases algo más cortas, pero vamos, buen material de monólogo.

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