13 de abril de 2009

Va a caer un meteorito... o eso dicen

Para variar, nada más llegar al trabajo hoy, he abierto una ventana de firefox, he entrado en mi cuenta de gmail, y he dejado la pantalla de iGoogle, que es la única manera de "ver" mi correo que me permite la conexión. Sobre la vista preliminar de mis cinco primeros correos de la bandeja de entrada, hay una ventanita con hechos famosos que sucedieron en el pasado, en el mismo día del año en el que estamos.
Hoy levanto la vista a esa ventanita, y me veo que la última frase es la siguiente:

2036 - Fecha más probable el asteroide Apophis impacte contra la Tierra.

Eso, como poco, corta el rollo a cualquiera. Así que lo más probable es que un pedrusco choque contra mi planeta de aquí a... espera que cuente... veintisiete años, no? Pues mira tú que bien.

Cuando me hablan de meteoritos, no puedo evitar pensar en películas como Deep Impact, Armaggedon, Sunshine (aunque esta no sé por qué), y de temas holocáusticos por el estilo. Un pedrolo de proporciones desmesuradas llega a la tierra, nuestra pequeña amiga la atmósfera, tan útil en estos casos, no logra desgastarlo lo suficiente como para que se volatilice o se reduzca lo suficiente para no causar daño, y al impactar en la superficie resulta que no es Quantonio, sino piedra de la que hace pupa.

Así que me pregunto: ¿Dónde estaré yo en el año 2036? Pues bueno, con un poco de suerte, no estaré muerta (aunque quizá en el 2037 lo esté, junto con unos cuantos más). Tendré 53 bonitos años, por lo que depende a lo que me haya dedicado, igual ya estoy jubilada y viviendo de las rentas. Bueno, pienso, a fin de cuentas, no es lo mismo que si me dijeran que mañana va a caer un pedrolo del tamaño del Bernabeu sobre Europa y vamos a morir todos. Al menos habré tenido tiempo para vivir.

Y bueno, si me termino de poner filosófica, lo siguiente que me planteo es: ¿Pero realmente habré vivido? ¿Qué es vivir, levantarse todos los días para ir al trabajo, volver corriendo a casa para que no te cierren las tiendas y poder hacer la compra, y pasar los fines de semana en letargo porque la semana te ha dejado demasiado cansada como para tener fuerzas para hacer algo? ¿Qué es, preparar mini vacaciones en grupo con los compañeros del trabajo como único aliciente a una vida cuyos días serán calcos unos de otros? ¿O quizá es casarse y fundar una familia, para que la monotonía la marquen los deseos de un mocoso proyecto de ser humano, que cuando se pueda valer por sí mismo me dejará sola y desamparada, demasiado acostumbrada a vivir para él como para recordar cómo se vivía por una misma?

Cuando era más joven, a veces bromeaba con que no quería morir virgen. Bien, en lo que a eso respecta puedo morir tranquila. Pero mientras ese momento llega, ¿qué? Mientras cae o no cae el meteorito de las narices, ¿nadie me va a explicar de qué va esto de vivir? Antes todo estaba mucho más claro. A cada miembro de la familia se le necesitaba, se sentía útil (y explotado, vale. Pero útil al fin y al cabo) en su entorno, era un engranaje sin el cual todo se iba al traste.

Pero ahora todos somos prescindibles.

Si no eres un buen hijo, tus padres reniegan de ti sin dudarlo, ya que no les traes más que deudas y quebraderos de cabeza, y sin ti hasta ganan en calidad de vida.
Si le provocas demasiadas preocupaciones a tu pareja, te despacha sin mayor explicación, seguramente por otra que le resulte más agradable y menos problemática.
Si a la empresa no le sales rentable, independientemente de que seas buen trabajador o no, te dan puerta y contratan a alguien que, aunque trabaje la mitad que tú, también cobra la mitad.
Si tus amigos ya no se ríen contigo, dejan de llamarte sin más, no necesitan más problemas en su vida, y tienen suficientes amigos con los que divertirse como para poderse permitir perder uno con el que se amargan.

Señores, nos hemos convertido en bienes de consumo. Ya no somos seres humanos, somos prendas de ropa que compran adolescentes caprichosas, tan ilusionadas cuando nos vieron en el escaparate, y tan hartas de nosotros dos meses después, cuando pasamos de moda. No cuenta lo importantes o lo especiales que seamos o nos creamos.
Todos somos prescindibles. Absolutamente todos.

... Y esto es lo que sucede cuando una servidora lee gilipolleces del tipo "en 2037 impactará un meteorito contra la tierra" en iGoogle. Que comienza a desbarrar.

2 comentarios:

  1. ¿Qué desearás ver en el 2036, cuando eches la vista atrás a tus 53 años de vida? ¿Qué es lo que te haría pensar "puedo decir que he vivido"?

    Después de todo, ¿qué es vivir?

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  2. Mi concepto actual de la "vida" depende de demasiados factores externos a mi... Desde luego, autocompadecerse no es vivir ^^U

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