6 de julio de 2009

Los 80 han vuelto... más horteras que nunca!

Este viernes aproveché el milagro de salir a las dos de la tarde para seguir aprovisionándome de ropa de persona respetable para ir al trabajo.
Esto de tener que ir disfrazada al curro es muy desagradable; ya puestos podían darnos un uniforme, así al menos no me gastaría cantidades ingentes de dinero en ropa que odio y con la que me niego a ser vista en público, en vez de invertirlo en algo productivo como libros, cómics, figuritas o suscripciones al WoW.
No creo que vaya a programar mejor, ni a solucionar más incidencias, con faldas evasé y camisas de mangas tres cuartos. O quizá es que han realizado algún tipo de estudio estadístico según el cual ir incómodo al trabajo mejora el rendimiento, y están intentando aplicarlo al pie de la letra.

Como estoy bastante más delgada que hace unos meses, me atreví a entrar en las tiendas de ropa de tallas normales, con la - escasa - ilusión de que alguno de los modelos estuviese bien tallado, y pudiese entrar en una 44 que no fuera una 38 de incógnito - aquí con la ropa también hay espionaje, o qué os creíais.

Entro en una tienda en la cual todos los veranos suelo encontrar ropa preciosa, se llevara lo que se llevara. Pero ah, no había contado con el factor Rebajas de Verano.
La tienda era un completo amasijo de prendas de mala calidad, restos de temporada y ropa con taras, todos de colores horrendamente chillones, modelos terriblemente anchos, y estampados insultantemente horteras.
Pero como soy una chica valiente que se vanagloria de encontrar prendas de buen gusto en la mismísima Pimkie, entré muy animosa y escaneé todos los parabanes en los que hubiera faldas a media rodilla, en busca de algo medianamente elegante de la talla 44. Era una tontería preguntar por una talla 46 para asegurarse, porque el encontrar la 44 en aquel lugar ya podía ser catalogado de milagro. Y milagrosamente encontré varias faldas, todas recién salidas de una pesadilla de Dalí, de esa talla.

Ya en el probador, constaté que Murphy, era un hijo de Satanás que sabía de lo que hablaba.
Porque la única falda que me gustaba no me pasaba de las rodillas, y la que menos me gustaba me quedaba como un guante - si, eran todas de la misma talla. Curioso, ¿no creéis?.
Como a fin de cuentas sólo era ropa para estar sentada ocho horas delante de un ordenador, tampoco creí que "ser de mi gusto" fuese un criterio muy importante a la hora de elegir la prenda. Total, voy al trabajo a currar, no a ligar - aunque viendo el atuendo de algunas, diría que soy la única.

Enfurruñada debido a mi adquisición, me dirigí al Corte Inglés decidida a darme el capricho de algún conjuntito mono de ropa interior, a ser posible con corsé. Total, ¿para qué quiero dinero ahora, para cenar con el novio?
Claro que el corsé tampoco es que lo vaya a aprovechar mucho, pero eso de que una sólo cuide su lencería cuando se la va a ver el tío de turno me parece una gilipollez como un piano. Si quiero llevar lencería mona, la llevo y punto.
Coño.

Nada más entrar al Corte Inglés de Princesa - ojo porque igual alguno va a saber de quién hablo - me encontré que una de las dependientas del pasillo había venido a trabajar desde un portal temporal. Más o menos desde finales de los 70 o principios de los 80, calculé.

La mujer, que sostenía un bote de colonia en sus manos, me resultó tan aberrántemente hortera que no pude apartar mis ojos de ella: Pelo amarillo paja cardado de tal manera que hacía parecer a Sarah Connor - en Terminator 1 - una mujer sin volumen en la melena, raya negra de khol excesivamente gruesa y terminada en pico en la parte exterior de los ojos, pegotes del exceso de máscara en las pestañas, perfilador de labios como ochenta tonos más oscuro que el pintalabios, colorete robado de las muñecas repollo de Mattel...
Pero no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde que aquello no era más que una técnica comercial. Porque como no podía parar de mirarla, la chica estableció contacto visual conmigo con solo levantar la cabeza.

Dios, qué fácilmente me han capturado esta vez, pensé mientras se me acercaba. Debo estar perdiendo facultades.

La pobre promotora se debía estar aburriendo como una ostra, porque se me abalanzo con una sonrisa de "quiéreme!" en los labios, invadió mi espacio vital y me cogió la muñeca en menos de medio segundo. Todo fue tan rápido que ni siquiera pude reaccionar, y cuando quise darme cuenta ya me habían bañado la muñeca en Ck Summer como para apestar todo el fin de semana.
Y curiosamente aquello olía de maravilla.

La barbie ochentera, todo aspavientos y entusiasmo - lo dicho, se estaba aburriendo mucho aquella tarde - me suelta que cuando oiga el precio me voy a querer comprar dos. Dudando mucho de la espontaneidad de su discurso, de que el tamaño de sus pechos fuese debido a la madre naturaleza, y de lo que me acababa de decir, le puse mi mejor sonrisa de "eres mi muy mejor amiga!", y la dejé hablar.
Y resulta que el precio me convenció.

La mujercilla y su cardado, animados por lo bien que recibía las ofertas, comenzaron a decirme que normalmente si te llevas tres botes te dan un regalo, pero que como la he caído bien me lo da si me llevo dos. Como la colonia me había gustado mucho, y era una edición limitada - que no por lo que la nancy cardados hubiera podido decir -, decidí llevarme dos tarros. Momento en que la promotora entró en modo berserker, y me comenzó a llevar de la mano por los pasillos, de camino a una caja registradora, intentando venderme todo producto que pasábamos de largo en nuestro viaje. Casi todos limpiadoras faciales y cremas hidratantes.
Pillé la indirecta de que tenía el cutis graso y los poros abiertos y sucios, pero aún así conservé la sonrisa. Podría haberme llamado gorda, pero sólo se metió con mi cutis, así que me podía dar por satisfecha.

Entre aspavientos y efusividades, la mujer me trajo dos muestras de perfume y una de autobronceador - el regalo por llevarme dos botes de colonia - y durante todo el proceso de cobro no dejó de intentar venderme más cosas. Cada vez tenía más claro que aquella mujer se debía de aburrir mucho en el trabajo, pero como estaba extasiada por la cantidad y variedad de grumos en sus pestañas y lo mal que se había aplicado el khol, no pude dejar de mirarle los ojos en ningún momento. Supongo que eso ella se lo tomó como una señal de interés, porque no paraba de hablar.
Al final, para refrenarla, le comenté que el dinero que me había gastado en colonias lo había reservado el mes anterior para terminar de amueblar el cuarto, y que ya no podía gastarme más dinero porque el resto lo tenía reservado para comida. En un arrebato de ocurrencia, levanté la bolsa donde estaba mi botín, y dije: "Aquí están mis estanterías" con una sonrisa pícara.
Y la barbie no lo entendió.

*Inserte música dramática aquí*

Como estoy acostumbrada a tratar con este tipo de maniquíes, porque yo misma fui dependienta en el Corte Inglés durante un año, en seguida compuse otra sonrisa de "nosotras sí que somos especiales, y lo sabemos", y reí como una tonta. Gesto que la relajó, borró la súbita tensión que había asomado a su rostro, y la hizo soltar otra risita.

Con un "hasta luego", nos despedimos mientras yo subía a la primera planta con mi antojo de ropa interior convertido en dos botes de colonia.

Y la firme convicción de encontrar una salida diferente a la que había usado al entrar cuando acabase las compras.



Tip goes here:

< Heath Ledger, Christian Bale
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William Shatner, Leonard Nimoy
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6 comentarios:

  1. Hey, este ultimo post ha sido fantástico!!!

    Aunque el tema quizá no sea demasiado original, el post tiene chispa, ingenio, frescura, la dosis justa de mala leche... he disfrutado mucho leyéndolo, gracias! :-D

    Por alguna curiosa asociación de ideas, el encantador maniquí a comisión que te abdujo en el Corte Inglés me ha recordado a Bebenín la Muñeca Perfecta...

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  2. Ay Trini, y luego te extrañarás de que me encante hablar contigo XD No sé, yo no lo veo para tanto, sólo que lo de la rubia esa no podía sino compartirlo con el resto del mundo... habría sido demasiado egoista quedarmelo para mi sola! XD

    Que aún no me he leído Momo, y estoy con el segundo libro de una saga de seis! T_T Claro que a la velocidad que voy leyendo, igual me lo he leído para el lunes que viene...

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  3. es difícil no parecer "from the past" con ese niki azul oscuro con rayita verde y hombrso blancos que le ponen a las dependientas... y luego están las flamantes americanas de los chicos (al menos de los de seguridad), que están gritando "esta americana la rechazó el payaso de micolor por hortera hace 20 años"

    Estoy ocioso, tengo una tarjeta MicroSD de 16 gigas que se ha pasado al lado oscuro y mucha tarde por delante.¿se nota?

    P.D: La fuerza es lo que hace que sepas combinar la camisa con el pantalón, Shatner, por diox, que pareces un engendro :-DDD

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  4. Uhm... si te digo la verdad, ni me fijé en su atuendo. No le dejé de mirar los grumos de las pestañas en ningún momento! XD
    Nah, los dependientes usuales del corte tienen que comprarse un traje chaqueta e ir con él al trabajo, así que dentro de lo que cabe pueden ir discretos :P

    Pues a mi la red me va y me viene... ._.U

    P.D. ¡Pero qué dices! Si va super modernisimo de la muerte arcana, todo metrosexual él! XDDD

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  5. Cuidadín con lo que habláis de Mr. Shatner, que estáis en presencia de una trekkie de segunda generación... ¬¬

    xDD

    P.D.: Sí, yo también tengo una tarde de trabajo frenético, se nota mucho? :-P

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  6. jajajajaja voy a pedir derechos de autor de lo de la barbie!!! :D
    Yo pasé de la mujer pero hay que admitir que por lo menos tiene una actitud distinta!!!

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