20 de febrero de 2010

Mira lo que el alcohol me hace decir

Hoy, pensando en ti, de pronto las frases que surgían en mi mente han empezado a rimar.
He empezado a componer un poema, pero sólo me han salido versos baratos del tipo "sueño con tus besos, vivo por tus labios", y otras estupideces del estilo de las canciones para adolescentes hiperhormonadas. Y más o menos cuando llevaba media estrofa, me he dado cuenta de que nada de lo que pensaba era cierto.

Porque tu cuerpo no tiene nada que ver con esto.

No anhelo tus besos; me sonrojo al recordar la caricia de tu aliento en mi mejilla cuando me hablas al oído. No vivo por tus labios; tu sonrisa es el sol que ilumina mis días lluviosos. No deseo tu cuerpo; echo de menos el calor de tu abrazo y el susurro de tu voz adormilada cuando me acuesto por las noches. No es el tacto de tu piel, es cómo me haces reír cuando estoy triste, lo que me da fuerzas para levantarme cada mañana. No es el fuego del durante; es la ternura del después, con lo que me duermo sonriendo por las noches.

Sí, siento calor cuando estás cerca; una tibieza que surge de mi pecho, no de mi entrepierna.

No deseo tu cuerpo.
Te quiero a ti.

No quiero morir por ti.
Quiero vivir contigo.


2 comentarios:

  1. Muchas gracias! Parece ser que las frases más bonitas surgen de los corazones rotos ^^U
    Es el primer comentario que veo que dejas, no sé si eres nueva o ya leías mi blog de antes, pero espero que te guste lo que leas! ^^

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