11 de febrero de 2011

Cosas que me da por pensar

Dicen que cambio a los hombres.

El otro día le comentaba a Adrián entre risas que mi manera de ser era como un virus, que se extendía a la gente con la que pasaba suficiente tiempo. Así fue como mis dos primeros novios, que odiaban a muerte a los gatos cuando les conocí, acabaron el uno con gato, y el otro queriendo tener uno.
Luego recordé que en sendos casos, amigos del interfecto me habían comentado "lo mucho que se había centrado [INSERTE NOMBRE DE CABRÓN AQUÍ] desde que estaba conmigo". Como quiera que uno de los amigos de Adrián me comentó hace poco exactamente lo mismo, me ha dado por plantearme el por qué de esos cambios.

No puede ser que yo sea una manipuladora y me dedique a cambiar a mis parejas, porque si lo fuera lo sabría, digo yo. Quizá es esta manía que tengo de querer a la gente por lo que es, y no por lo que pretenden ser o por la pose que hayan adoptado de cara al mundo, lo que hace que se relajen y dejen de sentirse obligados a comportarse como unos gilipollas integrales sólo porque es lo que la sociedad espera de ellos. Aunque me consta que los dos primeros se cansaron de estar relajados, y vuelven a ser los gilipollas integrales que eran cuando les conocí.

Quizá son ellos los que se sienten obligados a cambiar... Y digo yo, ¿por qué? Como he dicho antes, cuando yo quiero a alguien le quiero por lo que es. Naturalmente habrá cosas que no me gusten; como por ejemplo que hablen con palabrejos altisonantes de temas de los que no tienen ni idea, confiando en que lo enrevesado de las palabras que usan esconda que en realidad no están diciendo nada. Porque yo siempre he sido más de callarme o preguntar cuando no conozco el tema del que se habla, y tal. Pero no tengo nada en contra de los posers, eh? Aquí cada uno que haga con su vida lo que quiera.

No puede ser que yo sea tan jodidamente especial que mis parejas se sientan obligadas a ser mejores. Afrontémoslo, tengo un serio problema de nervios - que a día de hoy NADIE ha sido capaz de soportar durante más de un año seguido -, me sobran bastantes kilos, no me arreglo así me maten, y la feminidad me la dejé en algún sitio que no termino de recordar. Soy soberbia, gritona, insolente y muy, muy borde. Tengo una tendencia autodestructiva tan arraigada en mi modo de ser que hasta cuando estoy contenta me dedico a mirar cosas para apagarme el ánimo.
Nadie en su sano juicio pensaría que soy un buen partido, así que menos aún un partidazo.

Tampoco es que yo note que mis parejas cambian, sinceramente. Salvo momentos muy puntuales de las relaciones, en los que el cambio siempre fue volverse hostil hacia mi persona, nunca he notado esos cambios tan grandes que dice la gente que obro en mis novios. Quizá es por eso por lo que me inclino a pensar que conmigo la gente se siente cómoda comportándose como realmente es, porque cambian sólo de cara a los demás, no de cara a mi.

Un último apunte: Cuando el trato con algo o alguien te cambia, yo más que cambio lo llamo evolución. Si cuando la influencia de ese algo o alguien desaparece, vuelves al punto de partida, lo llamo involución. Porque lo que has aprendido, lo que has vivido, te ha hecho una persona diferente. No mejor ni peor - bueno, a veces sí -, simplemente con otro punto de vista frente al mundo.

Desechar las enseñanzas de la vida y de los que pasan por nuestro lado es una estupidez. Siempre se puede aprender algo, aunque sólo sea que todo hombre que se interese por ti se aprovechará de ti durante un año y cuando se canse de tu cara se buscará a una tía sin cerebro que le de en la primera cita lo que le costó meses arrancarte a ti.

Pero todas las enseñanzas son provechosas, y todas nos cambian. Desechar el cambio es desechar la vida.


3 comentarios:

  1. no es que seas manipuladora, esque cuando convives con una persona, hay cosas que cambian en ti y en el. Porque influenciarse el uno al otro es normal, y ademas enriquecedor.

    Me has recordado que mi chico, llendo de paseo con sus amigos, vieron pasar una mujer realmente guapa, todos se volvieron para verla y el dijo "ei, que zapatos mas bonitos". Imaginate las caras de los amigos.
    Si, lo he pervertido, ahora se fija en el vestuario de una pelicula, en la calidad de las telas, en los escaparates, la ropa y los colores xD

    Que tiene de malo? XD Si haces que tus parejas vean el mundo con otros ojos, los tuyos, y les gusta lo que ven a traves de ti, y lo aceptan como suyo tambien, pues me parece enriquecedor.

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  2. No me malinterpretes, pero me ha hecho gracia la frase "Si fuera una controladora, lo sabría." XDD
    Otro tema curioso es la opinión de que "centrarse" o como sea que llames al cambio que crees producir, sea un cambio a mejor. Creo que eso es algo subjetivo. Muchas veces, la gente es mucho más feliz siendo lo que, según tu criterio, es un "gilipollas".
    Pero una cosa es cierta, contigo se siente uno cómodo.

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  3. @Alassie - Tu chico mola. Punto. XDDD
    Sí, tienes razón. Pero no sé, no paro de oír a gente quejarse de que su pareja "les cambió", y que eso no les gustaba, y está claro que a mis dos primeros novios no les gustó como cambiaron al salir conmigo, porque al dejarme volvieron a ser como antes. Supongo que lo normal no es eso, sino lo que dices tú :)

    @Marja: Bueno, esa frase en concreto era para que la gente se riera, así que he cumplido mi misión :P
    Según mi criterio y el de todos los conocidos de Marcos y Juan, eh? ^^U Mi concepción de gilipollas es la misma que la de cualquiera, te lo puedo asegurar. Simplemente no me imagino por qué alguien prefiere ser un creído de mierda sin novia y sin amigos porque nadie le aguanta, simplemente para poder sentirse un poco superior. A eso me refiero cuando digo "gilipollas".
    Eso sí, lo que yo opino es sólo mi opinión, eso está claro. Y cada uno tiene que ser feliz según su manera de ver el mundo, no según la mía ^^U

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