15 de abril de 2011

Y seguimos con el tema...

Hablando de rupturas, reconciliaciones, y mierdas zen en general, se me ha ocurrido una entrada para el blog que creo que puede ser bastante buena. Esteticamente hablando, digo.

Naturalmente, se me ocurrió a las tres de la mañana, dando vueltas en la cama con mi amigo el insomnio, que no me abandona desde mediados del 2009.
Algo bueno tiene, las 3 de la mañana es la hora más creativa para un artista.

Una vez un lector de este blog me dijo que mis entradas eran muy perturbadoras, porque cambiaba el estilo muy bruscamente según escribía de una cosa o de otra, y siempre parecía que todo era autobiográfico. Para él va esta entrada.

Si es que me sigue leyendo, que lo dudo.

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"Y tú cómo lo superaste?"

"Yo no lo superé. Simplemente aprendí a vivir con ello.

Aprendes a vivir con la pérdida, a levantarte todos los días sin ganas de vivir. Aprendes, a base de vivir con él, a hacer de tu dolor algo manejable, con lo que puedas lidiar en el día a día; algo que puedes incluso ignorar a veces, cuando estás ocupado con otras cosas. Te acostumbras a desear la muerte a cada momento, porque el ser humano se acostumbra a todo. Tarde o temprano asumes que tienes que seguir adelante, que como el mundo es redondo, el mundo gira, como dijo el poeta, y tú tienes que seguir rodando con él. Y cuanto más pese el fardo que arrastras, más te costará ir cada día al trabajo, hablar con tus conocidos, salir los fines de semana... y todas esas cosas que hace la gente.
Porque tienes que seguir haciendo todo eso, y desde luego nadie va a consentir que estés todo el día llorando: En el trabajo te despedirán, tus amistades te dejarán de lado, tu familia te dará por un caso imposible.
Así que aprendes. Aprendes a no llorar aunque no puedas evitar hacerlo, a no gritar de dolor cada vez algo te recuerda a tiempos mejores, a mantenerte seria cuando debes estar seria, y a reír cuando debes divertirte. Incluso a volver a enamorarte, si se tercia. Aprendes a seguir viviendo con el dolor dentro.

Porque el dolor no se va, pero tú tienes que seguir adelante. Y porque lo primero que aprendes es que el mundo no va a consentir que estés triste más de una semana"

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