Ir al contenido principal

La espontaneidad, esa entrañable amiga

Hoy quiero hablar de la espontaneidad.

La espontaneidad, esa pequeña cualidad tan preciada y escasa hoy en día, tiende, al igual que la riqueza mundial, a concentrarse en un porcentaje muy escaso de la población mundial. De ahí que haya personas que planifiquen y mediten hasta la manera adecuada de tomar aire, y otras que salgan a la calle desnudos con el cuerpo untado en mermelada mientras leen el periódico simplemente porque les apetece.

Este tipo de ataques de espontaneidad, sobre todo cuando suceden estando acompañado, suelen tener consecuencias perniciosas en la vida pública de quienes los sufren.
Por poner un ejemplo al azar, supongamos que unos amigos van caminando por la calle de noche, y de pronto uno de ellos, sin previo aviso, levanta los brazos y se pone a cantar "Hoy voy a meter to'el cipote...".
Las consecuencias de este ataque de espontaneidad en concreto son de efecto magnético: Polarización del área colindante al espontáneo en concreto.

A veces puede resultar bastante útil, éste maravilloso poder de polarización, cuando se usa de la manera correcta. Por ejemplo, es un poderoso arma para conseguir sitio en la biblioteca, sobre todo en época de exámenes. No es tan eficaz en el caso de las cafeterías, sin embargo, dado que en ellas ya hay bastante ruido y espontaneidad sin ayuda de nadie.

Uno debe tener en cuenta que el poder de polarización es algo a tomar en serio, y no debe usarlo arbitrariamente en lugares en los que las consecuencias serían funestas, como por ejemplo durante un examen, o en una reunión de trabajo.

En resumidas cuentas, y como cualquier disciplina, uno debe estar versado en el arte de la espontaneidad para poder aprovechar sus beneficios sin caer en sus desventajas...

Como por ejemplo, que un desconocido, al oírte declamar que "vas a meter to'el cipote", llame a la policía para denunciar un intento de violación

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sin abono transportes

El lunes 25 de Mayo de este año pagué un abono transportes. Y digo pagué, porque como no me dieron el abono transportes, el verbo "comprar" no tiene mucho significado en la frase. Tras hablar con el operario que estaba en la taquilla en ese momento, que este efectuase las llamadas pertinentes, y que me pidiese mi DNI, mi número de cuenta, y el recibo que la expendedora me había dado, se llegó a la resolución de que, efectivamente, se había cometido un error y había que ingresarme en mi cuenta el dinero que había pagado por el abono. Aclaro a priori que yo no puse ninguna reclamación. El operario hizo él todas las gestiones necesarias, y se solucionó el problema en media hora. Yo no rellené ningún formulario de reclamación, ni me entregaron ningún justificante de reclamación. Sólo me dieron un justificante de "Comunicación de incidencias con repercusión económica en instalaciones de venta y peaje", en el que se declaraba que Metro de Madrid debía ingresarme los 60,60...

Los manuales son para los débiles

Resulta curioso que escriba esto justo tras la entrada en la que admito que un manual en concreto me resultó útil. Pero soy mujer, contradecirme de una frase a otra es una de mis prerrogativas. Que si resulta que después de todo no era tan diferente al resto de mujeres, pues qué tontería no beneficiarme de las ventajas de ser lerd... mujer, verdad?. Esta entrada no es realmente graciosa, es sólo un chiste privado. Pero me apetecía escribirla. .................................... Mi amiga Trini se ha unido a la moda de los JASE (jóvenes aunque sobradamente emancipados), y ayer me invitó a ver su casa después del trabajo. La casa es una cucada, ya le he dicho que mejor no la pierda de vista que igual un día se despierta y se encuentra que me he llevado la casa. Lo que más me ha molado ha sido el orden de prioridades en que la está amueblando: Salvo los muebles que ya estaban, está prácticamente vacía. Sólo ha puesto una cosa en las estanterías del salón. Un tomo de Sandman. Para cenar sa...

¿Por qué las mujeres corren con las piernas juntas?

Me prometí a mi misma que no comentaría nada de esto en mi blog, porque ya bastante fama de misógina tengo como para encima echar más leña al fuego, pero es que todos los días viendo este extraño comportamiento ya clama a los dioses... Que os lo habéis ganado a pulso chicas, yo lo siento pero es así ._.U Para variar, esta entrada va dirigida a las que se den por aludidas directamente, y a nadie más. Si al leerlo piensas "¿yo hago eso?", está claro que no va por ti XDD Y siempre desde el cariño y sin ánimo de ofender, espero que os lo toméis como lo que es, una sátira. ................................. Siempre que veo a una mujer - o joven, o niña, o aborto mal completado - correr, ya sea para coger el metro, persiguiendo al petardo de la pandilla, o cruzando por un semáforo en rojo, me fijo en que nunca doblan las rodillas. Dan saltitos con las piernas prácticamente rectas, como si caminasen pero intentando ir rápido. O como si alguien les hubiese atado las rodillas con una c...