Ir al contenido principal

¿Filosofía barata? No, exceso de estrógenos

Dicen que el amor, cuando es verdadero, es para siempre. Cuando no es deseo de poseer a alguien, encaprichamiento, o mera tontería adolescente, cuando es voluntad sincera de entregarse a alguien, de hacer sus días más felices, de estar ahí siempre que te necesite, uno no puede levantarse una mañana y simplemente dejar de sentirlo.

Uno no deja de sentir lo que sintió. Uno no puede olvidar lo que sintió. Por eso duele tanto tener que dejar un amor atrás, no porque quieras, sino porque te han obligado a hacerlo.

Duele demasiado, trae demasiados recuerdos, el saber que algo tan profundo, tan sincero, tan hermoso, puede aparecer y desaparecer como si de un truco de magia se tratase. Uno no tendría que verse obligado a dejar de sentirlo. Uno no debería verse traicionado de esa manera. Simplemente, es demasiado cruel.

No quiero volver a escribir palabras de amor que luego me harán llorar cuando las relea. No quiero tener que borrar entradas de blog porque me avergüenzo de ver cuánto quise y lo poco que me quisieron. No quiero recordar la facilidad con la que se desvaneció lo que alguien sintió por mi. No quiero tener que volver a olvidar lo que siento porque por quien lo sentía me ha abandonado.

Pero sobre todo, me niego a volver a sentir esto por alguien que no seas tú.



Haz que no tenga que borrar nunca más una entrada de blog, por favor.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sin abono transportes

El lunes 25 de Mayo de este año pagué un abono transportes. Y digo pagué, porque como no me dieron el abono transportes, el verbo "comprar" no tiene mucho significado en la frase. Tras hablar con el operario que estaba en la taquilla en ese momento, que este efectuase las llamadas pertinentes, y que me pidiese mi DNI, mi número de cuenta, y el recibo que la expendedora me había dado, se llegó a la resolución de que, efectivamente, se había cometido un error y había que ingresarme en mi cuenta el dinero que había pagado por el abono. Aclaro a priori que yo no puse ninguna reclamación. El operario hizo él todas las gestiones necesarias, y se solucionó el problema en media hora. Yo no rellené ningún formulario de reclamación, ni me entregaron ningún justificante de reclamación. Sólo me dieron un justificante de "Comunicación de incidencias con repercusión económica en instalaciones de venta y peaje", en el que se declaraba que Metro de Madrid debía ingresarme los 60,60...

Harta

Estoy harta. Muy harta. Me hartaba cuando me decíais cómo debía vivir, y me callaba. Me hartaba cuando me enumerabais todo lo que era bueno o malo para mi, y me callaba. Me hartaba cuando me decíais qué fallaba en mi manera de ser, qué fallaba en mi vida, por qué no era feliz, y me callaba. Me callaba y agachaba la cabeza incluso cuando me enseñabais el tono en el que debía hablarle a los demás. Y vosotros, con vuestro inconmensurable ego sacado de Dios sabe dónde, creíais que lo hacía no por educación - cosa de la que a todas luces vosotros carecéis -, sino porque teníais razón. No os parabais a pensar que quizá lo que para vosotros era tan bueno a mi igual me parecía una mierda; simplemente "sabíais" que las cosas se debían hacer como las hacíais vosotros. Cuestionabais mi modo de vida delante de gente que me era querida y me valoraba, y no sólo me heristeis a mi, sino que hicisteis que quien os oía comenzase a pensar lo mismo que vosotros. Y aún así me callaba. Habéis hech...

Mi primera cita a ciegas

Como últimamente no salgo de casa, y de camino al curro y de vuelta a casa el catálogo de cosas raras que me puede pasar es muy limitado, tendré que empezar a desempolvar alguna que otra escena de mi trastorna... asoci... esto... de mi adolescencia. ........................................................ Cuando rozaba la veintena - más bien por abajo que por arriba - mi amiga Patricia me organizó un par de citas a ciegas. Citas que organizó con la mejor de las intenciones, y que tuvieron un resultado fantástico. Si es que quería que me hiciese lesbiana, claro. Un día Patri le estaba intentando organizar una cita a ciegas a un amigo de un amigo que conoció por Internet - allá por los tiempos en que tener un módem de 56Kb era lo más -. Como todas las amigas libres de Patricia le dijeron que no, supongo que antes de comenzar a proponérselo a los hombres se le ocurrió que yo también era una mujer, y me lo preguntó. Antes de proseguir, añado un dato. Unas pocas semanas antes de lo que cuen...