30 de noviembre de 2012

Creer o no creer

Mi primer roce con la homeopatía fue bastante antes de saber en qué consistía.

Concretamente, poco después de que mi novio me dejara una amiga me recomendó unos preparados que hacía su madre, a los que se refirió como "flores de Bach". Al parecer eran extractos de algún tipo que, diluidos en jerez, tenían efectos beneficiosos de diferentes tipos.
Yo estaba destrozada psicológicamente, así que escuché todo lo que me contaban mansa como un perrito, y cuando me dieron el gotero con la solución y me dijeron que lo mantuviera lejos de los aparatos eléctricos y lo tomara cada tanto tiempo pensé, bueno, a fin de cuentas unas gotas de jerez al día no me van a poner peor...

Al principio parecía que las gotas me hacían sentir algo mejor. Algo. Comencé a preguntarme si la "leve mejoría" no se debería más al efecto placebo que a las gotas, pero como tenía miedo de empeorar, seguí tomándolas.
Un par de meses después había empeorado tanto que, dándole efusivamente las gracias, eso sí, le dije a mi amiga que dejaran de gastarse el dinero de los preparados en mi - no me cobraron ni una vez -, que no me estaban haciendo nada.
Claro que para mi dolencia particular la medicina convencional tampoco es que ayudara mucho, y al final acabé teniendo que hacer un "Vimes": Cortar por lo sano con los calmantes, tranquilizantes, antidepresivos, somníferos, y en general cualquier cosa más fuerte que una infusión de rooibos que sirviera para calmar los nervios. Desde entonces me curo los nervios yendo al gimnasio, el insomnio leyendo, los cambios de humor jugando a videojuegos violentos, y las migrañas tomando cafeína y cagándome mucho en la madre que parió al Tato.

Con lo que llevo escrito he dicho muchas cosas: He dicho que la homeopatía, si la dolencia es demasiado grave como para que la cure el efecto placebo, no sirve para una mierda. He dicho que a veces la medicina convencional - o sea, la "medicina" - no funciona por más pastillas que uno se tome, y en última instancia puede llegar a ser perjudicial. He dejado ver que al final me curé dejando pasar el tiempo, haciendo una leve referencia a un bonito concepto denominado "regresión a la media" del que hablaré en otro post. He dejado claro para el lector despierto que tengo un serio problema de adicción a la cafeína.

...

Siempre me ha parecido fascinante la cantidad de cosas en las que está dispuesta a creer a ciegas la gente. Supongo que nos educan desde pequeños para que lo hagamos, con aquello del ratoncito Pérez, los Reyes Magos, las hadas, el hombre perfecto, Dios... Comprendo que en algo tenemos que creer, porque si cuestionáramos todas y cada una de las cosas que nos cuentan jamás estaríamos seguros de nada y puede que acabáramos muy mal de la cabeza. Pero para todo hay grados.

Comprendo que haya gente que crea en la homeopatía "porque a mi /mi prima/mi hermana le ha funcionado". Joder, el boca a boca es el viral por excelencia - el viral hipster: Era viral antes de que se inventara el término -. Y cuando no puedes acceder a más información que lo que te cuentan los periódicos, la televisión y la vecina del quinto, ¿qué puedes hacer sino creer que lo que te cuentan es cierto? A fin de cuentas "todo el mundo lo sabe", y todo el mundo no puede estar equivocado (y no hay NINGUNA evidencia histórica que refute este último argumento)

Pero con el avance de la ciencia y, quizá más importante, el nacimiento y desarrollo de internet, cualquier persona con un mínimo de recelo ante las mentiras que le cuentan cada día puede estar informado de lo que es más probable que sea verdad o mentira - yo soy de las paranoicas que duda de TODO lo que lee u oye, por cierto -.

¿Qué achacarle a las personas que se niegan sistemáticamente a contrastar la información que le venden como cierta? ¿Ignorancia? ¿Vaguería? ¿Estupidez crónica? En los casos que yo conozco más bien se debe a la soberbia, pero claro, en España eso del "si no admito que me he equivocado tendré razón" está muy de moda...

Dudad de todo. No creáis nada de lo que os digan, por insignificante que sea. Contrastad información, informaos, aprended sobre todo lo que podáis. No deis por sentado que porque cierta persona ha dicho que algo es cierto entonces tiene que serlo, ni creáis que una afirmación es verdadera o falsa por estar escrita en papel, dicha en un monitor, o almacenada en un servidor web. Si creéis en algo a pies juntillas y os demuestran que es falso, cambiad de opinión. Puede que con los tiempos que corren no sirva para demasiado, pero el conocimiento es poder - y la ignorancia felicidad, sí, ya lo sabemos -. Cuanto más sepáis, cuanto más os cuestionéis, más poderosos seréis. Menos os podrán manipular. Menos podrán controlar vuestras vidas.

Es una gran carga, eso de ser el único responsable del curso de la vida de uno mismo, pero es mejor que ser una marioneta.

2 comentarios:

  1. Primero dices que los que se cuestionan todo acaban mal de la cabeza y luego recomiendas cuestionarse todo... Ya tenemos un país de locos, no hace falta que te esfuerces tanto JAJAJA

    Muy buena entrada que resume y refleja a la perfección la credulidad de la gente y cómo nos engañan sin caer como otras en la aburrida retahíla habitual o directamente en la pedantería.

    /clap, señorita. /clap

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  2. No sé tío, yo me aburría en el curro, dije "voy a hacer un post!" y salió esto... que NO es lo que quería escribir! XDDD Gracias :)

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