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Mostrando las entradas etiquetadas como Erótico

No me digas tu nombre

Entrada antigua - Hola Ender! - que en su momento quité porque la presenté a un concurso de relatos. Como no gané nada - lo que no me sorprendió en absoluto, para ser sincera -, pues lo subo otra vez. Y como ando escasa de ideas ultimamente y me consta que tengo lectores nuevos que NO han leído esta entrada, la subo con fecha de hoy, no con la fecha original. Y se han guardado los comentarios de la entrada original! Yupi! :P .................. Hola, ¿Qué tal? ¿Tienes algo que hacer esta noche? Porque yo tengo una casa vacía, una cama lo bastante grande, y demasiada ansia de caricias. No, no las tuyas, pero dudo que eso sea algo que te concierna. ¿Me harías el favor de metérmela hasta que deje de querer a otro? Será un trabajo arduo, te voy avisando. Me siento sola, quiero compañía esta noche. No la tuya, pero seguramente tú tampoco quieras mi compañía. Nos quedamos con lo que podemos, no con lo que queremos. Tú querrías una mujer de verdad, yo desearía a otro hombre. Pero sólo quedamos...

Es mucho más

Hacía ya tiempo que no ponía una entrada seria como Dios manda. Como me he levantado con el día tonto, que no os sorprenda la temática. Y si hay niños leyendo esto, que sepáis que no es pornografía. Es Amor. .................................. El vestido negro resalta la blancura de su piel. Tumbada sobre las sábanas, parece una ninfa recién salida de un cuento de hadas. Está nerviosa; sus enormes ojos más abiertos de lo normal, ligeramente vidriosos, están esperando algo que a su entender está tardando demasiado. Entreabre la boca, sólo un poco, casi imperceptiblemente. Pero es suficiente para que él reaccione. Se inclina sobre ella, le besa las mejillas, la barbilla, y luego roza ligeramente sus labios. Ella levanta ligeramente la cabeza, no le deja despegar los labios. Le abraza, le besa con dulzura, y él responde de igual modo. Las manos de él bajan hasta las piernas de ella, bajo la falda, acariciándole los muslos. Ella se estremece al sentir su roce. Deshace el abrazo, si bien que...

¿Qué piensan las mujeres cuando entran en las Sex Shops?

A ver, quiero dejar algo claro desde el principio: Las mujeres vemos porno. Y nos masturbamos. Exactamente igual que los hombres, o quizá más - normalmente porque nuestra pareja no nos termina de satisfacer, pero a ver quién es la guapa que se lo dice -. Si una mujer niega que vea porno o que se masturbe, una de dos: O miente como una cosaca, o su vida es bastante triste. O las dos cosas, quién sabe. Y tras esta pequeña introducción, vosotros me diréis si lo que sigue merece o no la etiqueta de "erótico" -------------------------------------------------------- Uhm... Pues sí, este es el número, pero no es la tienda... Ah, espera, que está al lado. Puf, qué vergüenza, entrar yo sola... A saber qué pensará el dependiente... Pero bueno, es el dependiente de una sex shop, ¿qué coño va a pensar, con el trabajo que tiene? Ay joder, pero no quiero parecer una salida... Aunque si entro aquí sola igual lo que parezco es una solterona amargada... Ay, qué hago... Va venga, ya que has ve...

Sé que lo estás deseando...

Sé que estás muerto de curiosidad. Que quieres acercarte y descubrir si estoy realmente dormida o solo pretendo estarlo. Quieres levantar las mantas para descubrir qué pijama llevo puesto esta noche, o si llevo puesto algo o nada en absoluto. Te tortura el pensar que puedo estar desnuda bajo la ropa de cama, durmiendo a tu lado, indiferente a tus pensamientos, o esperando que vengas a hacerme compañía, muy consciente de ellos. ¿Pero y si sólo estoy durmiendo? No quieres despertarme. No quieres turbar mi descanso, aunque tú ya llevas turbado un buen rato. Admite que lo que de verdad deseas es colarte bajo mis sábanas, despertarme si es que dormía, recorrerme con tus labios, calentar tu cuerpo con el mío... No es que quieras tener la certeza de lo que llevo puesto o de si duermo o no; lo que quieres tener es mi cuerpo. Pues ven y tómalo . Ya sabes lo que me gusta que me despiertes de ese modo.

Imagínate...

Imagínate que estás pasando el verano en un chalet. Uno de esos chalets de dos plantas, con solarium en el tejado, y un enorme jardín en la parte de atrás, con piscina y todo. De noche, el cielo despejado se ve repleto de estrellas, la luna brilla en todo su esplendor, apenas sí se oye ruido alguno que te recuerde que aún estás en la civilización... Te encanta salir al jardín de noche con una tumbona, y sentarte cerca de la piscina, contemplando las estrellas mientras el sonido del agua mecida por la brisa te amodorra, hasta que caes dormida. Cada noche te duermes disfrutando del paisaje, y despiertas más relajada aún cada día. Una noche, de madrugada, llevas dormida ya un rato cuando de pronto un ruido te despierta. Por un momento no sabes dónde estás, miras confundida a un lado y a otro, mientras tus ojos se acostumbran a la oscuridad. Comienzas a distinguir la forma de los muretes que separan tu jardín del de loschalets adyacentes, y la puerta de la parte de atrás del tuyo. Oyes un ...

Dreaming

Esta historia la escribí en inglés. Es un idioma con el que no estoy tan familiarizada como con mi lengua materna, y me atrevo a escribir según qué cosas sin ruborizarme. Ah, y ya sé que repito mucho cierta palabra, pero es que esto es lo primero que intento escribir en inglés, y me falta aún vocabulario, sobre todo del tipo del que trata la historia... She could not remember what she was doing when he came. She was simply standing in the middle of the room, and all of a sudden she felt his warm beside her. He embraced her and kissed her neck, making her shiver with pleasure. His hands touched lightly her arms, and lifted to her face, caressing her cheeks. He pulled her hair slightly while kissing her neck and shoulders. Then he embraced her again. Her breathing began to accelerate as she felt his body so close to hers. His hands caressed her breasts over her undershirt, and then lifted it over them. He then caressed her naked breasts and her nipples, that were hard at the time. He tu...

... y pasaron los meses...

Se sentía muy nerviosa. Nerviosa, y terriblemente excitada. Miró por la ventana de su cuarto, a la oscuridad que se extendía hasta el infinito. Observó los pequeños puntos de luz de las ventanas de los edificios cercanos, con las sombras en movimiento de sus moradores, y se los imaginó ocupados en diferentes quehaceres. Era viernes, así que los más seguro es que los que permanecían en sus casas estuvieran viendo la televisión, bien en soledad, bien acompañados de familiares o amigos... o amantes. Ese pensamiento la excitó aún más. Casi sin pensarlo, se colocó la mano abierta delante de la entrepierna, como para intentar ahuyentar el cosquilleo que había aparecido de nuevo en esa zona. Levantó la vista, hacia las estrellas. No había demasiadas esa noche, ni muy brillantes. Solo Júpiter brillaba con toda su intensidad, reflejando la luz de todas ellas. Buscó la luna, una esfera blanca en el negro del universo. Se fijó en que la cuasi-esfera tenía forma de D. “Luna creciente...” Así paso ...